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VISION EMPRESARIAL: Cámara de comercio, eje de la nueva etapa empresarial en la Florida
Autor: José Enrique Rodríguez / Presidente de la Cámara de Comercio Dominicana en la Florida.
En mi primer artículo abordé la nueva geografía del dominicano en el exterior.
Hoy corresponde adentrarnos en una dimensión más compleja y reveladora, que es la naturaleza economica de la insercion y, particularmente, los nichos del emprendimiento que está en proceso de consolidacion y ampliación aquí en la Florida.
El dominicano que ha llegado a la Florida en los últimos 15 a 20 años presenta una diferencia sustancial respecto a oleadas anteriores, ya que arribó dotado de mayores niveles de formación técnica, universitaria y experiencia laboral acumulada.Y a este fenómeno se suma ahora un elemento aún más transformador.
Estamos viendo la emergencia de una generación nacida en Estados Unidos, hija de aquellas primeras migraciones que comenzamos a aperturar el sendero y a consolidar nuestra prsencia emprendedora hace unos 20 o 30 años.
La nueva generación presenta ventajas comparativas decisivas, dominio natural del inglés y del español, formación académica dentro del sistema estadounidense, mayor comprensión de las reglas del mercado, el crédito y la institucionalidad, acceso más fluido a redes profesionales y tecnológicas.
A diferencia de nosotros que somos padres y, hasta abuelos cuya prioridad fue insertarnos en esta sociedad de oportunidades, esta nueva generación está en condiciones deliderar, innovar y escalar.
Entiendo que no solo se trata de continuidad migratoria, sino de la transición cualificada hacia una economía de segunda generación donde el emprendimiento está llamado a lograr sofisticados peldaños que fortalezcan y le den gran soporte a la dominicanidad aquí, al tiempo de continuar incidiendo en el necesario desarrollo de la patria criolla.
Unicamente necesitamos darle una mirada al tejido económico en el Estado de la Florida y nos daremos cuenta de que los dominicanos no solo trabajan; están creando negocios, empresas y estructuras económicas propias.
Una muestra contundente es la nueva y pujante Cámara de Comercio Dominicana aquí. Recién constituida y vertiginosamente creciendo, aglutinando emprendedores y emprendedoras, en su mayoría jóvenes o relativamente jóvenes inspirados en el inalienable sueño empresarial.
Cada dia, fluyen y recibimos con los brazos abiertos en la cámara más y más criollos netos y nacidos aquí procurando orientación para el manejo eficiente de sus negocios.
Son dos realidades de la iniciativa individual o privada que verificamos en esta maravillosa entidad que es la Cámara de Comercio; la que reflejan los primeros inmigrantes dominicanos y la que reflejan los integrantes del nuevo oleaje de negociantes.
Estoy seguro de que, si esta convergencia se canaliza correctamente, el resultado no será solo movilidad social, sino creación de un tejido empresarial sólido y sostenible tendente a enorgullecer la dominicanidad.
En este proceso, el papel de la Cámara de Comercio adquiere una relevancia determinante.
No como simple ente representativo, sino como, plataforma de articulación, como centro de formación, orientación y capacitación. También, como puente entre generaciones del emprendurismo e interlocutor válido ante entidades públicas y privadas, impulsoras del acceso al financiamiento idoneo y oportuno.
La Cámara de Comercio Dominicana en la Florida tiene la capacidad de transformar esfuerzos dispersos en estrategia colectiva, y emprendimientos individuales en el ecosistema empresarial.
Concebimos que su rol puede ser decisivo integrando a los jóvenes dominico-americanos en dinámicas empresariales, fomentar mentorías intergeneracionales, promover la formalización y expansión de negocios, posicionar al empresariado dominicano dentro del mapa económico regional
Pese a todo esto entiendo que persiste una limitación estructural y es que
gran parte de los emprendimientos continúan siendo autoempleos con bajo nivel de escalabilidad.
Aquí es donde la combinación de formación, segunda generación y acompañamiento institucional pueden marcar la diferencia entre subsistencia y consolidación.
Puedo asegurar que, hoy el dominicano en la Florida ya no es solo fuerza laboral, sino que se proyecta como actor económico en plena transformación.
Pero su consolidación dependerá de su capacidad para entender que el futuro no es individual, sino colectivo.
La nueva geografía del dominicano en el exterior encuentra hoy su punto más prometedor en la convergencia entre generaciones y en la posibilidad de organización empresarial.
El reto, el verdadero desafío es construir institucionalidad propia, fundamentada en un sentido de colectividad solidaria
Y en ese camino, la Cámara de Comercio no debe ser un espectador, esta llamada a convertirse en el eje articulador de una nueva etapa del empresariado dominicano en Florida.