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Irán amenaza con impedir el comercio marítimo en la región si Estados Unidos sigue bloqueando Ormuz | Internacional

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Irán y Estados Unidos están acercando posturas este miércoles para celebrar una nueva reunión e incluso sellar la extensión del alto el fuego de 15 días concebido para acompañar las conversaciones de paz y cuyo fin se acercaba peligrosamente (el próximo miércoles) con el diálogo en punto muerto, según fuentes regionales citadas por la agencia Associated Press. Un funcionario de la Casa Blanca ha señalado, con todo, que Washington no se ha comprometido a ningún aplazamiento, mientras el Ministerio iraní de Exteriores no ha confirmado ni desmentido ese acercamiento. Las alarmas llevan días encendidas desde que la primera y única jornada del diálogo, el pasado fin de semana, acabara abruptamente sin acuerdo ni fecha para la siguiente, aunque nadie da por muerta la tregua y Pakistán, el mediador, trata de organizar otra cita en breve.

Lo que más pone en peligro el alto el fuego es la escalada —dialéctica y en los hechos— en torno al estrecho de Ormuz, donde Washington, que acaba de anunciar el envío de más soldados, aplica desde el lunes su propio bloqueo, que se suma al del régimen de Teherán desde que Estados Unidos e Israel comenzaron la guerra, el 28 de febrero. Este miércoles, Alí Abdolahi, el comandante del Cuartel General Central, el mando conjunto que toma las decisiones militares, ha amenazado con impedir el comercio (“ningún tipo de exportación ni importación”, ha precisado) en el Golfo y en los mares de Omán y Rojo, si las fuerzas estadounidenses mantienen el bloqueo.

Abdolahi ha definido el nuevo cerco naval de Washington a los buques comerciales y petroleros iraníes como una “acción ilegal” que vulnera el alto el fuego. Y, en el marco de la guerra propagandística, Teherán ha anunciado que otro de sus petroleros ha cruzado el Estrecho hacia el puerto iraní de Bandar-e Imam Jomeyni pese al bloqueo, según la agencia de noticias Fars, vinculada al régimen. Se trata de una embarcación de gran envergadura, sancionada por Washington y con capacidad para transportar dos millones de barriles de crudo, aunque la agencia no precisa si regresaba con carga o sin ella. Se suma a los tres buques cisterna ligados a intereses chinos e iraníes —dos de ellos también sancionados por Washington— que lograron cruzar en la víspera el paso marítimo del Golfo.

Más de 10.000 soldados aplican el bloqueo, en el que Estados Unidos amenaza con destruir cualquier tipo de embarcación rápida iraní que se acerque a sus buques castrenses. El Mando Central, que dirige las operaciones militares en Oriente Próximo, envió el lunes un mensaje a los buques en la zona advirtiendo de que serán “interceptados, desviados o capturados” si atraviesan la zona bloqueada sin su autorización, salvo para ir a puertos no iraníes.

The Washington Post ha avanzado este miércoles que el Pentágono ha movilizado a aproximadamente 6.000 soldados a bordo del portaaviones USS George H. W. Bush y varios buques de guerra que lo escoltan. Se espera que otros 4.200 militares, pertenecientes al Grupo Anfibio Boxer y su fuerza operativa de la Infantería de Marina embarcada, la 11.ª Unidad Expedicionaria de la Infantería de Marina, lleguen a finales de mes, según las fuentes anónimas citadas por el Post. Esas fuerzas se sumarán a los más de 50.000 efectivos que, según el Pentágono, participan en la guerra contra Irán, números aún muy lejos de los desplegados en Afganistán (más de 100.000 soldados) e Irak (160.000).

Pese a la parálisis negociadora, al pulso en torno a Ormuz y a los constantes bombardeos israelíes en Líbano (35 muertos en la víspera, 17 en lo que va de jueves, de los que cuatro eran paramédicos), el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha asegurado en la madrugada de este miércoles que la guerra con Irán está “cerca de terminar” y que Teherán busca llegar a un acuerdo rápidamente. Tanto el mediador, Pakistán, como Irán y Estados Unidos coinciden en que la reunión del viernes en Islamabad generó avances, pero encalló en el asunto nuclear, que Trump definió como el más relevante.

Según filtraciones posteriores, los negociadores estadounidenses insistieron en una moratoria de 20 años; los iraníes ofrecieron cinco, con disposición a pactar otra cifra si era de “un solo dígito”, y los primeros se levantaron de la mesa: sentían que Teherán buscaba regatear sobre lo que su líder, el vicepresidente J. D. Vance, había definido públicamente como su “mejor y definitiva oferta”.

Nueva reunión

Fuese o no definitiva, no parece, en cualquier caso, que concluyesen las oportunidades de explorarla. Trump habló este martes de una nueva reunión en Islamabad este miércoles o jueves. Parece poco probable porque no ha sido aún confirmada y porque el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, tiene previsto salir este miércoles del país y no regresar hasta el sábado. Islamabad busca celebrarla igual en los próximos días. Una fuente diplomática anónima declaró a Efe que quedaba descartado un encuentro para este jueves o viernes, y que habrá, por tanto, que esperar a la semana que viene para retomar la negociación.

El presidente de Estados Unidos también ha señalado que pidió a su homólogo chino, Xi Jinping, que no diese armas a Irán y que este le respondió que “en esencia, no lo estaba haciendo”. “Había oído que China está suministrando armas a Irán; es decir, se ve por todas partes”, declaró Trump en una entrevista con la cadena Fox News, en referencia a las informaciones en medios estadounidenses de que Pekín se prepara para enviar armamento avanzado a Irán. Después de esa entrevista televisiva, Trump publicó un mensaje en su red social, Truth, en el que aseguraba que Xi le había prometido que Pekín no armará a Teherán. El republicano también habló de un intercambio epistolar con su homólogo chino, al que tiene previsto visitar en las próximas semanas.

Según una investigación publicada este miércoles por Financial Times, China ya proporcionó secretamente a los iraníes en 2024 un satélite espía que emplearon durante la actual guerra para atacar bases militares estadounidenses en todo Oriente Próximo, como reflejan las listas de coordenadas, imágenes satelitales y análisis orbitales.

Mientras, en Líbano, donde Israel rechaza aplicar el alto el fuego y sus tropas rodean un municipio del sur simbólico para Hezbolá, Bint Jbeil, aún reverbera la primera reunión diplomática directa en décadas con el Gobierno de Israel, celebrada en la víspera en el Departamento de Estado de Estados Unidos, con la presencia de Marco Rubio, y criticada por Hezbolá, el partido-milicia chií aliado de Teherán.

Hasan Fadlala, miembro del bloque parlamentario de Hezbolá, ha afeado al Ejecutivo de Beirut su entrevista con el “enemigo” sin lograr una sola demanda (como el alto el fuego), solo “elogios”. “¿Acaso el Gobierno no se da cuenta del peligro de lo que ha emprendido? ¿Y entiende que ha tomado un camino equivocado que solo conduce a aumentar la división entre los libaneses?”, ha señalado en una declaración televisada.

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