Enriquillo Sánchez, nacido en Santo Domingo el 25 de agosto de 1947 y fallecido el 13 de julio de 2004, fue un destacado poeta, ensayista y profesor de literatura.
Licenciado en Letras por la UASD, estudió en Francia, Puerto Rico y España. Dirigió el suplemento Palotes en la revista Ahora! y colaboró como columnista en El Siglo.
Recibió múltiples premios literarios: Obtuvo una mención honorifica en el Concurso Nacional de Cuentos La Máscara (1967), segundo premio en cuento y poesía en el concurso literario del periódico La Noticia (1974), el Premio Nacional de Poesía Salomé Ureña en dos ocasiones, primero con el poemario «Pájaro dentro de la lluvia» (1983) y luego con «Memoria del azar» (1997). También recibió el Premio Latinoamericano de Poesía Rubén Dario, en Nicaragua, con Sheriff (c) on ice cream soda (1985) y el Premio Nacional de Ensayo Pedro Henriquez Ureña, con El temor como espectáculo. Antes y después del 11/sep. (2003).
Fue Profesor de Literatura de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. La Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2012 -FILSD, 2012 le fue dedicada al poeta, narrador y periodista Enriquillo Sánchez.
Invocación
Deja tu gracia en algún lugar de la lluvia,
escrita en un rincón de cedro donde se esconda un ángel,
allí donde el sándalo sea una humareda que no conozca nadie.
Deja tu gracia en la boca del sueño,
líquida, breve, hecha de pájaro ciego en un extremo del viento,
cosa de azul vagando con la espuma.
Fuiste un vuelo de sílaba y de fuente.
Estuviste desnuda frente al fuego
un largo tiempo de miel y serenata.
Recorriste descalza una guitarra.
Dormiste en una isla de cíclope y de olivo,
pero no dejaste la gracia escrita
en ningún papiro ilegible de tristeza.
Deja tu gracia
y deja la luz que te desposa.
Deja tu gracia,
el pez de luna que eres cuando bailas.
Estás callada, estás descalza.
Invades músicas.
Deja aquí tu solsticio,
haz aquí tu domicilio,
derrama aquí, en mi sucinta paloma de brea,
tus aguas caminantes.
Escribe aquí tu huella de cielo y de navío
y deja que esta voz se inunde de tu gracia.
(Del libro Pájaro Dentro De La Lluvia, Premio Nacional de Poesía 1983)

Undécimo canto
(Paráfrasis)
Yo no voy a morirme. Salgo ahora
en este día lleno de volcanes,
hacia la multitud, hacia la vida.
Pablo Neruda. Canto General.
Yo no voy a morir.
Yo salgo hacia la noche, hacia la luz,
hacia tus ojos.
Salgo a distribuir los astros,
salgo a levantar el mar sobre sus pies de espuma,
salgo a edificar el alba con tus manos.
Yo no voy a morir.
Yo salgo hacia la lluvia, hacia el invierno,
hacia la calle.
Salgo a escribir en el viento una paloma,
salgo a vestir de rocío a una niña desnuda,
salgo a mostrarle rumbo al pez del firmamento.
Yo no voy a morir.
Yo salgo hacia la vida, hacia los hombres,
hacia el sueño.
Salgo a ponerle música al navío,
salgo a poner música a los huesos luminosos.
Yo no voy a morir, amada.
Yo salgo hacia la eternidad,
herido y cantado como un húsar.
Salgo a vivir para siempre en la boca del pobre,
del lacerado, del vencido.
Salgo a dejar un pájaro de guarapo en el pecho de la muerte,
para que ella también conozca la derrota.
Salgo a desenterrar muertos
que piden como tumba una canción,
esta canción de cereal y astronomía.
Yo no voy a morir
y si muero será en un pambiche de música marina.
Yo no voy a morir.
Tú no vas a morir.
Nadie va a morir, amada, en esta lluvia que dispuse
bajo un ala de gaviota
para vencer el hambre y el olvido.
Yo no voy a morir.
Tú no vas a morir.
Y si morimos será en el interior de una guitarra de nieve.
No vamos a morir: no moriremos.
Ahora salimos a la vida, alucinados.
Vamos a navegar.
Vamos a construir una ciudad.
Vamos a desnudarnos en la noche que canta.
Vamos a devorar la ternura. Hay que dejar la voz, el hambre, el miedo.
Hay que dejar el navío en su penumbra azul
y en las memorias de la lluvia hay que dejar
los huesos celestes de navegante llamarada.
Hay que tomar tus ojos de nieve y de pambiche
y hacer la luz pobrísima del sueño.
Hay que indagar como indaga el pez: agua y muerte,
agua y hambre, agua y luna.
Hay que abrir el libro de tus ojos
en una página de pájaro dormido
y hundirse en los cánticos marinos
como se hunde un colegial en su caligrafía de lluvia.
****
Hay que abrir el libro de tus ojos
en una página de pájaro dormido
y hundirse en los cánticos marinos
como se hunde un colegial en su caligrafía
en una página de pájaro dormido
y hundirse en los cánticos marinos
como se hunde un colegial en su caligrafía

