En enero, el mundo se quedaba estupefacto al ver a Nicki Minaj declararse “fan número uno” de Donald Trump, años después de criticar sus políticas migratorias. En el pasado, Minaj se había mostrado especialmente horrorizada por la separación de menores en la frontera. “Chica de la isla, Donald Trump quiere que me vuelva a casa”, rapeaba la artista originaria de Trinidad y Tobago en Black Barbies, una canción que lanzó al inicio del primer mandato del magnate. En 2020 mantenía una postura contraria al entonces presidente, pero en una de sus más recientes apariciones presumía de una tarjeta dorada de Trump, una visa que el magnate otorga por vía rápida a cambio de un millón de dólares.
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