Haber visto en La Habana a John Ratcliffe, el director de la CIA, quizá sea menos asombroso que haber visto a Ramón Romero Curbelo, jefe de la Dirección de Inteligencia del Ministerio del Interior de Cuba. Su rostro había aparecido en televisión anteriormente, pero no ligado a su cargo, y es el cargo lo que le otorga expresión a un rostro así. Pueden encontrarse imágenes suyas en actos militares en la isla, o en delegaciones oficiales en Nicaragua y Vietnam, aunque siempre como parte de un conjunto. Otro militar con poder, que no es poco, pero tampoco tanto como lo que ahora se sabe que es.
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