Daniel Beltré, es un intelectual, abogado y destacado dirigente político, prolífico poeta, narrador y ensayista, galardonado con el Premio Anual de Poesía Salomé Henríquez Ureña. Entre sus obras más destacadas se encuentran los poemarios «No es un soplo la vida» y «Nunca fue bueno tanto olvido» que ha sido recibido con beneplácito por la comunidad literaria, su obra destaca por entrelazar lo íntimo, lo filosófico y lo místico.
Aun no tengo en mis manos el poemario, nos han compartido esta decena de poemas preciosos y sentimentales y procedo a leerlos y compartirlos.
«Nunca fue bueno tanto olvido» fue puesto en circulación en la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña (BNPHU), en un evento que congregó a destacadas personalidades de la cultura y la vida democrática dominicana, esta obra plantea que el olvido no es neutral ni un simple paso del tiempo, sino un empobrecimiento moral y político. En él, la memoria se erige como un imperativo ético y un acto de resistencia ciudadana para entender el presente.
El poema «Patria» expresa una profunda añoranza por la tierra natal y sus elementos emblemáticos. Rememora el paisaje, los rostros queridos, la luna, el aroma del fango, y los símbolos de la infancia y la tradición, como el campanario y la carreta. También evoca la esperanza y los horizontes entregados por figuras como Lourdes, el mar, símbolo de sueños y despedidas, y la bandera, símbolo de identidad y victoria. El poema culmina con una declaración de amor incondicional por la tierra, esa que siempre llama y a la que siempre se regresa, resaltando el vínculo eterno con la patria.
Patria
El suelo que extrañas y te extraña,
los rostros que se mueren contigo,
la luna que dormita sobre el estuario,
el rancio aroma del fango,
el viejo campanario tirado por los ojos de los niños,
las muchachas atadas por las hebras del invierno,
la carreta vociferando entre trotes las bondades de la tierra,
la señorita Lourdes con sus manos cargadas de faroles
entregándonos horizontes y puntos cardinales.
El mar, ay el mar lleno de cielos,
cofre donde moran el adiós y los sueños!
la bandera encampanada,
el canto que edulcora la memoria,
el canto que eterniza la victoria,
los hombres que nacieron para siempre.
Un amor desatado como ovillo interminable
un amor alado.
El suelo que te llama,
el suelo a donde siempre te devuelves.
Los poemas «Trinitaria» y «Duarte» entrelazan la figura de la esperanza, la resistencia y el amor por la patria, formando un símbolo de lucha y redención. La «Trinitaria» es una flor, símbolo divino y libertador que, multiplicándose y extendiendo alas, disuelve la opresión y lleva mensajes de colores y alegría, restaurando la dignidad de la nación, siembra sueños de libertad, recordándonos que la esperanza puede florecer incluso en medio de la oscuridad. La Sociedad Secreta La Trinitaria fue una organización fundamental en la historia de República Dominicana, liderada por Juan Pablo Duarte. Fundada en 1838, La Trinitaria tuvo como objetivo principal luchar por la independencia de la isla de Haití y la libertad del pueblo dominicano.
Por su parte, «Duarte» rinde homenaje al Padre de la Patria, cuyas huellas y legado permanecen en la memoria colectiva. Sus ojos y manos, hundidos en el dolor y la lucha, simbolizan el sacrificio y la resistencia que inspiran a las generaciones, estos poemas evidencian que la verdadera fuerza reside en la memoria activa de los héroes y en las flores de esperanza que, como la Trinitaria, brotan en los corazones de quienes luchan por un mundo mejor. La flor y el legado de Duarte son símbolos eternos que, nos invitan a seguir sembrando libertad, amor y resistencia en cada paso del camino.
TRINITARIA
Una flor redime a los cautivos,
se multiplica,
se vuelve cerrajera de la noche,
reparte alas,
se hace eterna.
Una flor aromatiza el camino,
lleva a Dios en su corola,
disuelve la congoja del hombre,
vigila hasta que el amor llega hecho trinidad,
multitud,
agua bautismal,
driza enhestando mensajes de colores
y niega infamias a chorros de sangre.
Ha nacido una flor que doma tempestades,
borrando la agonía del rostro de la patria;
borrando muecas de derrotas anida sueños
y se hace omnipresente,
la libertad.
*****
DUARTE
Padre,
He venido a avecinarme a tu refugio,
altar que apilaras de sueños y tempranas fantasías,
aquí sigue cuajando tu amor por los colores,
por los salmos,
la bandera,
por el tañido que marcara tu alianza con la luz.
No he podido tocar las mantas
que dieron guarida a la llama inmaculada de tus sueños,
las alforjas en las que llevabas los herrajes libertarios
pues no hubo cosa tuya que no nos llegara aladas
aquí, en tu viejo escondite, remanso de hormigueros y pescadores,
aun perduran los rastros de tus hondas pisadas,
de tus legibles y arrojadas pisadas,
las huellas que nos trajo a los corredores emancipadores del aura
Regado queda tu catecismo
El azogue que no pudo replicar tu rostro,
La humedad el empinado trillo que recibió tu humanidad hecha rayo
La mirada que doblo a la bayoneta intrusa,
El remolino de tu angustia
El destino encantado de los laureles
Desde esta orilla redentora
Tus ojos siguen prendidos a la patria,
tus manos desterradas,
hundidas en un mundo de dolorosa parafina
peregrina de otros apuros,
flotan inatrapables en la infinitud del ser
germinadas en la fertilidad de tu palabra,
simiente y faro de gloria.
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«A,e,i,o,u» y «Kinder» dos poemas que reflejan la fuerza transformadora de la palabra, donde las vocales son las protagonistas de un universo mágico que construye, sana y revela la belleza oculta en cada rincón del ser y del mundo, ambos poemas nos llevan al comienzo de la historia de nuestra alfabetización y los espacios donde ocurría, semejan pulmones del alba y semillas de ternura, inspiran nuevas verdades y rompen la noche con su canto, deteniendo a los jinetes del Apocalipsis y exorcizando sombras. Las vocales como tejedores de palabras y magia van construyendo, sanando y revelando misterios con su danza de luz.
En paralelo, las manos de los niños, inocentes y sin nombre, abren caminos en el olvido, tejiendo con sus gestos un destino negado, una patria de esperanza. Sus manos no se rinden, marchan entre himnos de victoria, cantando y besando, floreciendo en la lucha por un futuro mejor. Son las manos que desafían cadenas y construyen un lenguaje de libertad, sueños y valor. A continuación, transcribimos ambos poemas:
a,e,i,o,u
Las vocales son pulmones del alba,
materia para hacer verdades,
semillas que paren ternuras y vencen la muerte
las vocales germinan como el cerezo al despuntar la aurora
descifran los misterios que espantan el juego,
los misterios que rompen la noche,
las vocales crecen y besan hasta volverse canto
las vocales detienen a los jinetes del apocalipsis
los despojan de sus plagas,
sus espadas, sus arcas, sus guadañas
exorcizan sus caballos para luego cabalgar
en procura de dioses repartidores de luciérnagas,
dioses del trigo y de la palabra
tejedores de sonrisas
carpinteros que apuntalan el techo de las flores,
magos que desmitifican sombras
desnudan arcanos y trituran temores.
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Kinder
Esas manos,
inocentes manos
abren trochas en las entrañas del olvido,
se anudan para vigilarse mientras crecen en palabras y sueños.
Esas manos sin nombre,
esas tiernas manos,
construyen el nuevo lenguaje deshaciendo cadenas,
tejiendo con sus agujetas de carbón el destino negado,
la ilusión negada,
la esperanza negada.
Esas manos no se rinden,
marchan desconocidas entre himnos de victoria,
cantan,
besan y cantan,
florecen y cantan.
Esas manos,
esas pequeñas manos,
se han vuelto la patria.
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SOLIDARIDAD
No te conozco
Aunque te veo en la memora el azogue;
tampoco conozco tu camino,
Un camino que podría ser largo,
Innecesariamente infinito;
Pero, nadie lo sabrá sin que lo haya trillado como propio
Hasta ver su resplandor desvanecido
Aquí, lo único cierto es l inmortalidad
Cuando somos la espalda que acarrea tu fatiga.
Aquí lo único cierto es el tamaño de tu cruz,
Los efluvios a raudales que emanan de tu sombra.
La mirada que se agota emplazando-nos a descubrir las esencias del hombre,
El amor hecho alzaprima de sueños comunes,
Las manos vueltas fontanal,
báculo,
brújula del otro.
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Batey
Una planicie de azúcar en las mañanas me aguarda.
Los pendones se sublevan,
La sangre llega al pesaje estibada la carreta,
temprano marcho aprisa el sudor como retama.
El arado pide auxilio retumbando en las barracas,
nadie responde al arado,
la soledad es muy larga.
Quejumbroso viene el trino escapando desde el alba.
Los dientes siguen asidos al nudo de la majagua,
La yunta vencida clama, temblorosa, lacerada;
la mocha gime parida de soles en noches claras.
Voy naciendo entre fangales,
mis huesos se adelantaron mientras las traviesas arden,
retoñan abecedarios sobre los trillos del alma.
«Solidaridad» expresa una reflexión sobre la relación con el otro y la existencia. Aunque no se conoce completamente a la otra persona, su presencia deja una huella en la memoria. La verdadera comprensión del camino del otro solo se revela a través de la experiencia y el esfuerzo compartido. La solidaridad se presenta como una inmortalidad, un acto de apoyo y empatía que ayuda a aliviar las cargas y las fatigas del ser humano. La mirada, el amor y las manos se convierten en símbolos de esa conexión profunda y desinteresada.
«Batey» describe la vida en un entorno de trabajo en una plantación de azúcar. Refleja la dureza del trabajo diario, la soledad, el esfuerzo físico y el sufrimiento de los trabajadores. El poema evoca la lucha constante contra la naturaleza y las circunstancias adversas, con imágenes de sudor, arado, y el sacrificio en la labor cotidiana. A través de estas imágenes, se revela la resistencia y la esperanza que surgen en medio de la dureza del trabajo en el batey.
Fraternidad
Los he llamado uno a uno para pedirles que se asomen a las ventanas
a contemplar la eternidad de la luz
a contemplar la oruga que se fuga al infinito
y deja en nuestras manos un mundo de acuarelas.
Los he llamado uno a uno para decirles lo mucho que los quiero;
para decirles que si alguien toca a sus puertas
con las manos llenas de flores no esta extraviado;
para decirles que somos el mayor de los milagros,
que en vano nos acecha el peligro
porque estamos provistos de alas y cantos.
Los he llamado uno a uno para decirles que nada detiene este amor
que nos hace omnipresentes,
para decirles que nada puede con esta carga de besos.
En el poema Fraternidad, el yo poético llama a cada uno de sus seres queridos para invitarlos a contemplar la belleza y la eternidad en la naturaleza, expresándoles cuánto los ama. Les asegura que, aunque enfrentan peligros, están protegidos por su amor, que es poderoso y omnipresente, y que nada puede detener la fuerza de sus sentimientos y cariño hacia ellos.
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Jacinto, más allá de la pila bautismal
La muerte no puede con el trigo,
no puede con la vid ni los abrazos
aun disfrazada de tempestad
la detiene el propio amor hecho guayabo,
la mano carpintera hecha auxilio,
la alquimia que espanto la sangre.
La muerte no prospera entre las flores irrigadas
con aguas bautismales,
no germina aun vestida de simiente,
ni siquiera acarreada por pájaro de hierro,
ni siquiera acarreada por mentido hortelano.
la muerte no logra interrumpir los sueños,
no logra malograr el beso.
El poema «Jacinto, más allá de la pila bautismal» expresa que la muerte no puede vencer la vitalidad de la vida, simbolizada por el trigo, la vid y los abrazos. Aunque la muerte intente disfrazarse o intervenir, el amor, la esperanza y la pureza, representados por la sangre, la mano carpintera y las flores, permanecen invictos. La muerte no logra detener los sueños ni los besos, resaltando la persistencia de la vida y el amor más allá de la muerte.
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Creciste tanto, papá, que has llegado a refugiarte en el misterio.
Tu sabes de este amor que huye hasta tu pecho,
de este amor que vive embelesado frente a tu rostro infinito,
de este amor que se asentó en tus manos
como pájaro invisible que burla los espantos.
Siempre quise ser tu sin importar el dolor aposentado en la casa,
el riesgo de perderme en los pequeños ámbitos del delirio,
en los laberintos de la angustia.
Tu fuiste mi ilusión primaria,
un rostro atado a mi memoria
con los mismos cabestros umbilicales que me colgaron a la vida.
Creciste tanto que has llegado a morir,
a esconderte en la infinitud del misterio,
a desconcertar la marcha masiva de los sentidos en procura del ser,
en demanda de la mirada que precede al beso,
has crecido hasta irte,
hasta quedarte militando en este tumultuoso amor
que te reclama a cada instante.
Ahora oficias en nuevos auditorios
tus viejas manías de competir con el lenguaje de las aves.
Que pena no poder ser ángel siquiera para cargar el atril
donde reposa la geografía de tus sueños.
Y finalmente Creciste tanto, papá, que has llegado a refugiarte en el misterio, poema dedicado a su padre que refleja una profunda relación en la cual destaca cómo el tiempo y el crecimiento han llevado al padre a convertirse en un misterio, en un amor que se refugia en lo inaccesible. El poeta refleja su deseo de ser como su padre, a pesar del dolor y las dificultades, y cómo el padre, ahora ausente o distante, vive en la memoria y en el misterio de su existencia. También muestra la tristeza por la separación y la nostalgia por los sueños compartidos, lamentando no poder acompañar al padre en sus aspiraciones y en su mundo de sueños.
Gracias Amamellys, por facilitarnos estos bellos poemas, pronto tendre en mis manos el poemario completo.

