Por Carlos Marquez /
Este miércoles 19 de agosto se publicaron las actas de la reunión que el banco central de Estados Unidos celebró el 28 y 29 de julio.
Ese banco central se llama, Reserva Federal o simplemente, la Fed.
Fue la reunión del comité de política monetaria, conocido como FOMC, Comité Federal de Mercado Abierto, por sus siglas en inglés.
El documento, de más de 30 páginas, revela una institución en la que sus integrantes tienen visiones encontradas, sobre cómo manejar una inflación que no termina de bajar y una economía que se está enfriando.
La decisión final fue mantener los actuales niveles de las tasas de interés —el precio que los bancos se cobran entre sí por prestarse dinero de un día para otro; conocido técnicamente como tasa de fondos federales.
Estamos hablando de un rango de 3,50% a 3,75%.
Nueve de los doce miembros del referido comité, votaron a favor, pero tres pidieron un alza inmediata de un cuarto de punto o, sea, de 25 puntos básicos, que es la unidad con la que se miden estas variaciones.
Debemos precisar que, un punto básico equivale a 0,01%.
El argumento de los disidentes fue que los precios siguen subiendo en casi todos los sectores y el banco central, debe mostrar mano dura para cumplir su promesa de llevar la inflación al 2% anual.
Los que votaron por la pausa, en cambio, confían en que la inflación cederá en los próximos meses, aunque admiten que si no lo hace, tendrán que subir las tasas en septiembre.
En ese marco, lo que más preocupa a los miembros del comité es, el índice de inflación que ellos mismos vigilan.
Lo que gastan los consumidores, definido como índice de precios de los gastos de consumo personales, PCE, en su medición general; que incluye todos los bienes y servicios, alcanzó el 4,1% en mayo; en su medición core o subyacente.
La medición subyacente del PCE, excluye alimentos y energía porque son volátiles, en mayo pasado, fue del 3,4%.
Concomitante a esto, el conflicto en Medio Oriente mantiene el petróleo caro, lo que encarece el transporte y la producción.
Por eso, varios miembros advirtieron que los riesgos de que la inflación se dispare nuevamente son más altos, que la posibilidad de que baje.
En el mercado laboral, las cosas no son tan simples. La tasa de desempleo está en el 4,2%, una cifra baja en términos históricos, y los salarios crecen al 3,5% interanual.
Sin embargo, detrás de esos números hay señales de fragilidad. En julio, los despidos temporales saltaron de 153 mil a 921.000 personas.
Esa gente no aparece como desempleada, pero no está generando ingresos. Y si no hay ingresos, no hay consumo.
Ahi esta el problema. Si no hay consumo, la economía —medida por el PIB o, Producto Interior Bruto; se frena.



