Si pensabas que el 2025 traería aires de libertad, el informe de Amnistía Internacional (AI) te tiene malas noticias. La región está viviendo un «déjà vu» autoritario. El resumen ejecutivo es simple y aterrador: los Estados están usando todo su aparato —policías, jueces y leyes— no para protegerte, sino para callarte.
Aunque el deterioro es generalizado, hay nombres que se llevan la mención honorífica (por las razones equivocadas):
La Triada de la Persecución: Venezuela, Nicaragua y El Salvador. Aquí la disidencia es un deporte de alto riesgo y la detención arbitraria es la herramienta favorita del poder.
México: Sigue atrapado en el agujero negro de las desapariciones forzadas.
EE. UU.: Entre el gatillo fácil policial (más de 1,100 muertes) y políticas migratorias que parecen muros invisibles.
¿Cómo se está asfixiando la libertad en la región? Según AI, hay tres pilares:
Garrote a la Protesta: En países como Argentina, Chile y Cuba, salir a la calle ya no es un derecho garantizado, sino una invitación al «uso ilícito de la fuerza».
Guerra contra el Micrófono: Ser periodista en Colombia, México o Perú es caminar con una diana en la espalda. Si no te matan, te asfixian con demandas judiciales creativas.
Justicia de Bolsillo: Los juicios injustos y la falta de control sobre el poder punitivo demuestran que, en muchos casos, el juez y el verdugo desayunan en la misma mesa política.
El informe no se anda con rodeos: si eres vulnerable, el Estado te tiene en el olvido (o en la mira):
Si defiendes la tierra en Colombia o Brasil, estás en la lista negra de la violencia extractivista.
El feminicidio no baja el ritmo y el acceso al aborto sigue siendo un campo de batalla legal, incluso en casos de niñas violadas.
El racismo institucional se traduce en expulsiones colectivas (República Dominicana nunca se salva de AI) y sistemas de asilo que son, básicamente, un laberinto sin salida.
Dato de impacto: En El Salvador, el «régimen de excepción» tiene a más de 90,000 personas tras las rejas, muchas veces sin una sola prueba real. El hacinamiento y la tortura son el nuevo estándar.
Estamos ante una región donde el espacio cívico se está encogiendo como ropa barata en la lavadora. Los derechos económicos (luz, agua, salud) brillan por su ausencia en Haití o Venezuela, mientras que los derechos civiles son pisoteados por botas militares o burocracias corruptas.
La advertencia de AI es clara: la impunidad ya no es un error del sistema, es el sistema mismo.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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