Por: Redacción TeclaLibre. San Juan de la Maguana —
En el corazón de la República Dominicana, donde la Cordillera Central abraza al valle, se libra una batalla que no se pelea con fusiles, sino con estudios de impacto ambiental y consignas de regadío. San Juan, la provincia que históricamente ha puesto el plato de habichuelas en la mesa del dominicano, se encuentra hoy en una encrucijada que define el futuro de su soberanía alimentaria y su riqueza mineral.
El protagonista de esta discordia tiene nombre de montaña: Loma Romero. Allí, en la cuenca alta del río San Juan, yace un tesoro de oro, cobre y plata que la empresa canadiense GoldQuest —ahora con un fuerte respaldo de capital local— busca extraer. Pero en el valle, el rumor del agua de la presa de Sabaneta cuenta una historia distinta.
El Proyecto Romero: ¿Minería «Verde» o Espejismo?
Para este 2026, el debate ha alcanzado su punto de ebullición. Tras años de parálisis, el Ministerio de Medio Ambiente entregó los Términos de Referencia, permitiendo que el proyecto entre en su fase de estudio final. La propuesta de GoldQuest es audaz: minería subterránea.
A diferencia de las cicatrices abiertas de las minas tradicionales, Romero se plantea como una operación bajo tierra. «No habrá cianuro», repiten los ejecutivos, asegurando que el mineral saldrá del país en forma de concentrado. Prometen, además, un alivio fiscal para una nación sedienta de divisas: más de RD$46,000 millones que, en teoría, podrían transformar la infraestructura del Sur.
La Rebelión del Sur: «El agua es vida»
Sin embargo, para los agricultores y la Academia de Ciencias, los números no cuadran cuando se trata de la seguridad hídrica. La ubicación del yacimiento es, para muchos, un pecado geográfico: está situado justo encima de donde nace el agua que irriga el valle.
«No se puede lavar oro con el agua que bebemos», es el grito que resuena en las calles de San Juan este mes.
Los críticos argumentan que cualquier filtración o drenaje ácido de mina no solo contaminaría el río San Juan, sino que comprometería la Presa de Sabaneta. Si el agua se contamina, la marca «San Juan» como principal productor de granos del país colapsaría, provocando un éxodo rural que ninguna regalía minera podría compensar.
Análisis: Un choque de modelos de desarrollo
Lo que se discute en Loma Romero es, en realidad, el modelo de país que queremos ser. Por un lado, la visión extractivista presenta una oportunidad de modernización y flujo de caja inmediato. Por el otro, el modelo agroecológico defiende la permanencia de un recurso finito y vital.
La Oferta Minera Y la Demanda Social
Economía RD$46,000 millones en impuestos. Protección de la industria agrícola local.
Tecnología Minería soterrada sin cianuro. Temor a pasivos ambientales irreversibles.
Impacto Empleos técnicos directos. Preservación de la cuenca hídrica del Sur.
La última palabra
Mientras el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) sigue su curso este año, la tensión en el «Granero del Sur» no disminuye. El Gobierno se enfrenta a un acto de equilibrio político y ambiental sin precedentes: aprobar Romero podría aliviar las arcas del Estado, pero rechazarlo podría ser la única forma de garantizar que el valle siga siendo verde.
En San Juan, el oro brilla bajo tierra, pero en la superficie, es el agua la que sigue teniendo el valor de la vida. Para TeclaLibre, queda claro que la decisión final sobre Loma Romero no será solo técnica, sino profundamente ética.
¿Crees que el desarrollo económico de una región debe pasar necesariamente por la explotación de sus recursos no renovables, o es hora de blindar áreas protegidas contra toda actividad minera?
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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