Por: La redacción de TeclaLibre
La propuesta de limitar el tránsito de vehículos de carga pesada exclusivamente al horario nocturno ha vuelto a encender el debate en la opinión pública dominicana. Lo que para muchos ciudadanos, atrapados diariamente en el entaponamiento, parece la «fórmula mágica» para liberar nuestras arterias viales, se convierte en un laberinto de complejidades económicas y operativas para el aparato productivo nacional.
La narrativa ciudadana es clara: el caos vial mata. La coexistencia en nuestras carreteras de camiones de gran tonelaje con el transporte público y vehículos privados es, a todas luces, una receta para la tragedia. Las estadísticas de accidentes fatales, a menudo exacerbadas por el estado técnico de las unidades o la fatiga del conductor, alimentan un clamor social que exige una descongestión diurna urgente.
Sin embargo, desde la perspectiva de TeclaLibre, es imperativo analizar el reverso de la moneda:
El encarecimiento de la canasta básica: La logística es el sistema circulatorio de nuestra economía. Mover la carga hacia un esquema nocturno obligatorio no es un simple cambio de reloj; implica un aumento en los costos de operación (seguridad privada, horas extras, iluminación de almacenes). Ese costo, inevitablemente, se traslada al consumidor final en el precio de los productos básicos.
La infraestructura logística: ¿Está nuestro país preparado para una operación 24/7? La mayoría de los comercios, puertos y centros de distribución no cuentan con la capacidad ni el personal para recibir mercancía en la madrugada. Forzar este cambio sin una adecuación previa de toda la cadena de suministro podría generar un «cuello de botella» masivo en las horas de transición.
¿Hacia dónde apuntamos?
La Ley 63-17 establece el marco de movilidad, pero la realidad nos dice que la gestión del tránsito sigue siendo reactiva. Prohibir el tránsito diurno sería una medida drástica de efectos inciertos. Una solución más sostenible, desde nuestro análisis, requeriría:
Corredores Logísticos Definidos: Priorizar rutas específicas para carga pesada que eviten el paso por el corazón urbano, tal como se ha planteado en proyectos de circunvalación.
Tecnología y Monitoreo: No se trata solo de la hora, sino de la condición del vehículo y el conductor. La fiscalización inteligente (pesaje dinámico y monitoreo de velocidad) es más efectiva que una restricción horaria genérica.
Diálogo Público-Privado: Cualquier modificación debe consensuarse con los gremios transportistas y los sectores industriales. Un decreto impuesto sin planificación sería, a corto plazo, una receta para la parálisis comercial.
El veredicto de esta redacción: La seguridad vial no es negociable, pero la eficiencia económica es el motor que sostiene al país. El camino no es la exclusión del tráfico pesado mediante decretos horarios, sino la modernización de la logística dominicana y una fiscalización implacable sobre quién conduce qué, cómo lo conduce y en qué estado se encuentra su vehículo.
¿Considera usted que la República Dominicana tiene la madurez logística para transitar hacia una red de carga mayoritariamente nocturna sin sacrificar el costo de vida?
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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