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FENTANILO EN REPÚBLICA DOMINICANA

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Por  SHADDAI EVES

En los últimos años se ha registrado un preocupante aumento en el tráfico y la venta ilegal de fentanilo en Estados Unidos. La droga sintética ha causado estragos en comunidades de todo el país norteamericano, provocando una alarmante cantidad de sobredosis y muertes relacionadas con su consumo.

-El fentanilo es un opioide sintético que es hasta 50 veces más fuerte que la heroína y 100 veces más fuerte que la morfina. Es un importante factor contribuyente a las sobredosis mortales y no mortales en los EE. UU.

Hay dos tipos de fentanilo: el fentanilo farmacéutico y el fentanilo fabricado ilícitamente. Ambos se consideran opioides sintéticos. El fentanilo farmacéutico es recetado por los médicos para tratar el dolor intenso, especialmente después de una operación y en las etapas avanzadas del cáncer.

Sin embargo, los casos más recientes de sobredosis relacionadas con el fentanilo están vinculados al fentanilo fabricado ilícitamente, que se distribuye en mercados de drogas ilegales por su efecto similar al de la heroína. Con frecuencia se añade a otras drogas debido a su extrema potencia, lo que hace que las drogas se vuelvan más baratas, más potentes, más adictivas y más peligrosas-

A pesar de que el fentanilo es una droga que está acaparando en la actualidad la atención internacional, lo cierto es que desde 2014 nombres de dominicanos han sido mencionados por estar involucrados en su tráfico en territorio estadounidense.

República Dominicana es un punto de transbordo de fentalino, procedente de México, con destino al mercado norteamericano, según lo reveló el informe Global sobre el Índice de Crimen Organizado en la República Dominicana (en inglés, Global Organized Crime Index, Dominican Republic), en colaboración con el gobierno de Estados Unidos.

El fentanilo es transportado principalmente “por organizaciones criminales transnacionales mexicanas, a través de República Dominicana y Puerto Rico”, especificó también la Administración para el Control de Drogas (DEA, en inglés).

Desde República Dominicana, los traficantes suelen dirigirse a Puerto Rico como puerta de entrada a Estados Unidos, lo que da a los grupos de crimen organizado oportunidades para enviar el opioide.

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Esta situación ha planteado un desafío adicional para las autoridades americanas, quienes están abordando el tráfico de esta sustancia para combatir ese flagelo que afecta a ambos países.

“La República Dominicana no cuenta con un Sistema de Alerta Temprana (SAT) para identificar o rastrear las Nuevas Sustancias Psicoactivas (NPS), drogas sintéticas ilícitas, o la amenaza de sustancias relacionadas con el fentanilo, opiáceos sintéticos no medicinales relacionados con el fentanilo, los opioides sintéticos no médicos, los derivados ilícitos de las anfetaminas, ni otras sustancias sujetas a control internacional”, indicó un informe de Evaluación de las Políticas de Drogas: “Medidas para Controlar y Contrarrestar el Cultivo, la producción, el tráfico y la distribución ilícitos de drogas”, elaborado en 2022 por la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Desde 2015 decenas de dominicanos residentes en Estados Unidos han sido detenidos por distribuir y conspirar para distribuir el fentanilo, de acuerdo con los archivos que reposan en la DEA a los que tuvo acceso este diario. La mayoría de ellos han sido arrestados y sentenciados por pertenecer a organizaciones de tráfico ilegal del opioide.

También han terminado siendo deportados hacia su país de origen, mientras que otros, encontrándose en República Dominicana, han sido pedidos en extradición por Estados Unidos para cumplir sentencia en sus cárceles federales. De esta lista, que sobrepasan los 50, unos 13 dominicanos serán deportados al país cuando cumplan condena por el tráfico de fentanilo.

En febrero de 2016 la dominicana Bicky Zapata Nivar, quien residía en Lawrence, Massachusetts, se declaró culpable en New Hampshire, de distribuir fentanilo.

Fue durante la primavera y el verano de 2015, cuando los agentes del orden público investigaron una organización de tráfico de drogas que operaba en Massachusetts y el sur de New Hampshire, explicó la DEA.

Como parte de la investigación, un oficial de la ley encubierto compró aproximadamente 290 gramos de fentanilo de los miembros de la organización. El 17 de septiembre de 2015 ejecutaron órdenes de allanamiento en tres residencias en Lawrence, Massachusetts, asociadas con la organización. En una de las residencias, los oficiales ubicaron a Zapata Nivar y su hijo menor de edad en un dormitorio.

Cuando la acusada escuchó entrar a la policía, intentó esconder una maleta que contenía aproximadamente 246 gramos de una mezcla con fentanilo.

Ella admitió que empaquetó drogas para los narcotraficantes y que le pagaron por hacerlo.

También ese mismo año se declaró culpable el dominicano Euris Daniel Paulino Guerrero por distribuir el opioide en Lawrence, Massachusetts.

La investigación que dio con su paradero se ejecutó desde el verano de 2015. Paulino Guerrero vendió más de 140 gramos de fentanilo a cuatro agentes de la ley encubiertos.

Fue sentenciado a 5 años de prisión y el juez ordenó cumplir, al salir de prisión, un periodo de libertad supervisada de cuatro años.

“Este acusado fue responsable de distribuir cientos, sino miles, de dosis del narcótico letal fentanilo en New Hampshire y Massachusetts”, declaró la fiscal federal Emily Gray Rice, según la DEA.

Asimismo, Gilberto Alicea, oriundo de Baní, fue encontrado culpable en agosto de 2016 de conspiración para distribuir fentanilo y lavar dinero.

En el momento de su arresto, Alicea estaba ayudando a contar más de US$500,000 en efectivo que iba a ser transportado por un cómplice (otro dominicano de nombre Jerri Martínez-Tejeda) a la frontera mexicana para el pago de nueve kilogramos de fentanilo. El fentanilo fue incautado mientras se dirigía de California a Lawrence.

A finales de 2016, resultaron acusadas unas 20 personas por tráfico de heroína, fentanilo y cocaína desde México y la República Dominicana a Massachusetts y Rhode Island.

Los detenidos, que en su mayoría son de nacionalidad dominicana, fueron Deiby Victoria, Starling Bladmil González, Domingo Depeña Vega, Isidro Pérez Montero, Daniel Bautista, Ramón Arias, Vinicio Báez, Julio Díaz, Jefferson Rodríguez, Jesús Sepúlveda, Santo Santana, José Álamo, Gilberto Torres, Wellington Osnel Soto Aguasviva, Friman González, Johan Montañez Pizzaro, Félix Salas Díaz, Amable Díaz, Wilfredo Santana y Hamlet Méndez Nova.

El fin de la organización era la distribución en el área metropolitana de Boston y en Providence de la sustancia al por mayor.

Durante 2017 fueron sentenciados varios dominicanos como Eric Matos.

En ese entonces con 37 años y residente en Lawrence, fue sentenciado a 10 años de prisión y tres años de libertad supervisada tras una investigación de 15 meses sobre tráfico de heroína y fentanilo en Taunton.

Matos suministró al menos 200 gramos de heroína y al menos 296 gramos de fentanilo, publicó la DEA.

También el dominicano José Solivan fue acusado de distribuir y poseer fentanilo. Solivan estaba suministrando grandes cantidades de fentanilo, heroína y cocaína para su posterior distribución en asociación con otras tres personas de Boston.

Estos dos ciudadanos dominicanos fueron arrestados en octubre de 2018, acusados en un tribunal federal de Boston de tráfico de fentanilo en relación con la incautación de aproximadamente 32 kilos de fentanilo, con un valor en la calle de aproximadamente US$28,8 millones.

Ángel Javier Morell Oneill, quien residía en Methuen, fue acusado de un cargo de posesión con la intención de distribuir 400 gramos o más de fentanilo, y José Rodríguez fue acusado de un cargo de conspiración para poseer con la intención de distribuir fentanilo.

Según los documentos de acusación, la policía comenzó a investigar a Morell Oneill en junio de 2018. La investigación culminó con una parada de tráfico en Pleasant Valley Street en Methuen el 22 de octubre de 2018, durante la cual los agentes incautaron dos kilos de fentanilo del asiento del pasajero delantero del vehículo que conducía Morell Oneill.

Después de incautar las drogas, la policía ejecutó una orden de allanamiento en la residencia de Morell Oneill en Methuen, donde presuntamente incautaron aproximadamente 30 kilos de fentanilo, parafernalia de distribución de drogas y un arma de fuego cargada.

Rodríguez fue arrestado cuando llegó a la residencia de Morell Oneill para entregar US$20,000, que se utilizarían para pagar la mitad de los costos de transporte de un cargamento de narcóticos entregado recientemente a Morell Oneill. El dinero fue incautado de un compartimento oculto en un automóvil conducido por Rodríguez.

De igual forma, en octubre de 2018 fue sentenciado el dominicano Raúl Vantroi Arias Ruiz, a 120 meses en una prisión federal por participar en tráfico de fentanilo.

Desde el seis de diciembre de 2016 hasta el dos de mayo de 2017, el demandado organizó la venta de fentanilo a clientes en New Hampshire, estableció la DEA.

Asimismo, el dominicano José Antonio Lugo Guerrero, también conocido como Fernando Rivera Rodríguez fue sentenciado a 16 años de prisión y cinco años de libertad supervisada. Posteriormente, las autoridades dictaminaron que Lugo Guerrero estará sujeto a un proceso de deportación al cumplir su sentencia.

Esto luego de que fuese declarado culpable de distribuir y poseer más de un kilogramo de heroína, más de 400 gramos de fentanilo y más de cinco kilogramos de cocaína.

Desde mediados de 2016 hasta febrero de 2017, la policía federal investigó dos organizaciones narcotraficantes que operaban en Taunton y Boston; el primero dirigido por otro dominicano de nombre Fernando Hernández, y el segundo dirigido por Lugo Guerrero.

El ciudadano dominicano Ángel Milciades Santana Polanco se dedicaba a distribuir más de 400 gramos fentanilo en Boston, por lo que fue sentenciado a cinco años de prisión y tres años de libertad supervisada.

Registros judiciales de la DEA indicaron que Santana Polanco ingresó ilegalmente a Estados Unidos. Después de cumplir su condena, estará sujeto a un proceso de deportación.

Por su caso está involucrado también el dominicano Wareng Jhonny Villar Ortiz, quien era un distribuidor de drogas de nivel medio.

En el mismo año también Máximo Díaz Tejada fue sentenciado a seis años de prisión por posesión y distribución de más de 400 gramos de fentanilo.

El 14 de diciembre de 2017, Díaz Tejada junto a un cómplice cuya identidad no fue revelada por la DEA, entregaron más de medio kilo de fentanilo a un oficial encubierto. Luego, ejecutaron una orden de allanamiento en la residencia de Díaz Tejada en Lawrence, donde incautaron 977 gramos adicionales de fentanilo.

Díaz Tejada fue habría sido deportado de Estados Unidos en octubre de 2013, señaló la DEA, sin embargo, regresó y en su permanencia usó múltiples alias.

También el ciudadano dominicano Audi Díaz, admitió en 2019 que conspiró, preparando y distribuyendo, con un líder de tráfico de drogas que también es dominicano (Ramón De los Santos) cientos de kilogramos de fentanilo desde República Dominicana a Rhode Island y Massachusetts.

Díaz fue sentenciado a cinco años de prisión, seguido de un período de libertad supervisada de tres años.

En 2019 fue sentenciado a 10 años Robert Raniery Arias por participar en una distribución de más de 400 gramos del opioide en Lawrence, Massachusetts.

Documentos judiciales y declaraciones hechas en la corte establecieron que Arias vendió drogas a un oficial de policía encubierto en dos ocasiones.

Arias, que no se encontraba legalmente en Estados Unidos, enfrenta también una deportación a República Dominicana después de cumplir su sentencia de prisión.

“La sentencia de 10 años impuesta en este caso sirve como advertencia para los traficantes de fentanilo”, dijo el fiscal federal Scott W. Murray.

En 2019, las autoridades de Estados Unidos deportaron a Anyerson de la Cruz Rosario, quien fue un importante traficante de narcóticos, de acuerdo con la justicia estadounidense, que supuestamente estableció y suministró una serie de operaciones de empaque de heroína y fentanilo en el Bronx, Nueva York, que distribuyó cientos de miles de paquetes listos para el usuario entre diciembre de 2014 y marzo de 2016.

“Esta investigación es significativa porque identifica la zona cero del fentanilo en Nueva York y resultó en la extradición del narcotraficante responsable: el dominicano Anyerson De la Cruz Rosario”, dijo el agente especial a cargo de la División de Nueva York de la DEA, Ray Donovan.

De la Cruz Rosario fue detenido el 10 de julio de 2019 en Santo Domingo y transportado a Nueva York, el 23 agosto de 2019.

Una acusación presentada por la Oficina del Fiscal Especial de Narcóticos acusó a De la Cruz Rosario de operar como un traficante importante bajo el estatuto de “Capo” del estado de Nueva York y que enfrentaba una posible cadena perpetua.

El dominicano Erotides Méndez, quien residía en la ciudad de Nueva York, fue sentenciado a cinco años de prisión seguido de cuatro años de libertad supervisada, por distribución de fentanilo.

La DEA indicó en su portal que Méndez será deportado al cumplir su sentencia.

También Ramón de los Santos, quien admitió en 2020 ante un tribunal que él y otros miembros de su organización, traficaron al menos 25 kilogramos de fentanilo y cocaína a través de varios Estados de Nueva Inglaterra. De los Santos fue sentenciado.

José Francisco Guzmán Cabrera fue extraditado en septiembre de 2020 a República Dominicana.

Guzmán Cabrera estuvo acusado de distribuir sustancias controladas, incluidas oxicodona, hidrocodona, el análogo de fentanilo p-fluoroisobutiril fentanilo y el opioide sintético U-47700.

La fiscal federal interina Audrey Strauss dijo, según la DEA: “Guzmán Cabrera era el capo de una organización de tráfico de drogas que distribuía opioides peligrosos a personas en todo Estados Unidos a través de un sitio web que pretendía ser una farmacia en línea”.

Guzmán Cabrera tenía su sede en la República Dominicana, coordinó la compra de píldoras y tabletas de fuentes en el extranjero y envió estas drogas a los cómplices que operaban centros de distribución de drogas ubicados en los Estados Unidos.

Por otro lado, fue sentenciado a nueve años el dominicano Caonabo Cruz, en 2020. Cruz se declaró culpable de posesión con la intención de distribuir 400 gramos o más de fentanilo y de ser un delincuente en posesión de un arma de fuego.

También Jorge Rodríguez fue sentenciado a 11 años de prisión con tan solo 23 años, por tráfico de la sustancia.

Una organización de tráfico de drogas, dirigida por Sergio Martínez (otro dominicano), empleó a Rodríguez y a otros para vender fentanilo a clientes de varios estados de Nueva Inglaterra, incluido New Hampshire, según documentos judiciales y declaraciones hechas ante un tribunal.

Rodríguez se declaró culpable el 28 de febrero de 2019 y se enfrenta a una deportación a República Dominicana después de cumplir su condena.

Domingo García Suero fue sentenciado a 22 años prisión, ocho años de libertad supervisada y se le ordenó pagar una restitución de US$14,923.

En mayo de 2020, García Suero, con 55 años de edad en ese momento, se declaró culpable de cinco cargos de posesión y distribución de fentanilo, posesión ilegal de un arma de fuego, dos cargos de fraude al Seguro Social y un cargo de identidad agravada.

El dominicano Luis Ángel Polanco Huma fue sentenciado en noviembre de 2020 a seis años por participar en una conspiración de tráfico de fentanilo en Massachusetts.

Polanco Huma enfrenta la deportación después de que cumpla su condena.

El dominicano Cristian Alberto Germosen Reynoso fue sentenciado a ocho años en Estados Unidos por tráfico de fentanilo, en 2012.

El 27 de junio de 2019, la Policía Estatal de Rhode Island ejecutó un registro autorizado por un tribunal federal en la residencia de Germosen en Providence y confiscó casi 660 gramos de fentanilo, 602 gramos de una mezcla de heroína y fentanilo, 78,42 gramos de cocaína, 1,38 gramos de sales de cocaína, un kilo prensa, US$6,216 en efectivo y diversos artículos utilizados en la venta, empaque y distribución de estupefacientes.

Luego de su arresto, Germosen admitió ante la policía que obtuvo y había estado usando una identidad robada que obtuvo varios años antes, según la información presentada ante un tribunal.

Carlos Soto Villar fue sentenciado a 16 años de prisión y cinco años de libertad supervisada en 2021.

Cuando complete su sentencia en Estados Unidos será deportado, de acuerdo con la DEA.

En octubre de 2020, Soto Villar fue condenado por distribuir y poseer más de un kilogramo de heroína y más de 400 gramos de fentanilo.

Cecilio Guzmán, de 28 años en ese entonces, fue sentenciado a 29 meses de prisión por tráfico del opioide.

Guzmán enfrentará un proceso de deportación al cumplir su sentencia.

Frailin Manuel Gómez Gil, quien residía en Lawrence, Massachusetts, fue sentenciado a seis años de prisión por participar en una conspiración de tráfico de fentanilo.

Después de cumplir su sentencia de prisión, se enfrentará a su expulsión a República Dominicana.

También Francis Jimenez Minyetty está cumpliendo ocho años de prisión y estará sujeto a deportación al cumplir su condena.

Fue acusado de posesión y distribución de la sustancia.

Yaquelin Altagracia Alberto Guerrero, con 45 años, se le declaró culpable por distribuir fentanilo en la ciudad de New York.

El año pasado Luis Sonier Bautista Moreta, de 25 años, fue acusado de distribución y posesión de fentanilo.

Bautista fue arrestado y acusado el 10 de noviembre de 2021 y ha permanecido bajo custodia desde entonces.

Además, fue condenado a cinco años Daniel Jiménez de la Cruz.

Jiménez fue arrestado el 20 de septiembre de 2018, luego de que agentes especiales de la DEA ejecutaran una orden de allanamiento en su residencia de Waterbury.

Fuera de la ventana de la habitación de Jiménez, los agentes encontraron una bolsa de basura que contenía aproximadamente 63 gramos de fentanilo, un revólver Smith and Wesson calibre 38 cargado, varias rondas de municiones y artículos utilizados para procesar y empaquetar narcóticos para la venta callejera.

Jiménez enfrentará un proceso migratorio cuando cumpla su condena en prisión.

El dominicano Wilgfrido Valnodis Arias Mejia, que recientemente residió en Manchester, fue sentenciado a 91 meses en una prisión federal por conspirar para vender fentanilo y otras sustancias.

Arias Mejía, también conocido como “Chino”, fue un prolífico distribuidor de drogas que vendió fentanilo y crack desde 2018 hasta el 27 de noviembre de 2019 en el área de Manchester.

Dirigió una red de narcotraficantes durante ese período, vendiendo grandes cantidades de fentanilo y otras sustancias controladas, y empleando a varios co-conspiradores para vender drogas en su nombre.

Luis Miguel Rosario Peralta fue sentenciado a 54 meses de prisión y cinco años de libertad supervisada por tráfico de fentanilo.

Según los documentos judiciales y las declaraciones hechas en el tribunal, la Administración de Control de Drogas y la Unidad de Narcóticos y Crimen Organizado del Departamento de Policía de Stamford identificaron a Rosario Peralta como un traficante de fentanilo a gran escala.

En julio de 2019, los investigadores interceptaron a Rosario Peralta en una intervención telefónica que negociaba la venta de kilógramos de narcóticos y fue arrestado el 5 de julio de 2019 en Yonkers, Nueva York, después de que viajó a un escondite de drogas allí y recogió aproximadamente tres kilogramos de fentanilo.

Asimismo, Jefri Paulino fue sentenciado 31 de agosto de 2022 por tráfico de fentanilo y reingreso ilegal a los Estados Unidos después de ser deportado.

Su sentencia fue de 10 años de prisión y cinco años de libertad supervisada.

El 22 de octubre de 2021, Paulino se declaró culpable de un cargo de posesión con la intención de distribuir 400 gramos o más de fentanilo y cocaína y un cargo de reingreso ilegal de un extranjero deportado.

Stevens Morales Rivera, un ciudadano dominicano deportado previamente en 2004, luego de su condena y encarcelamiento por cargos de tráfico de drogas fue sentenciado a diez años en una prisión federal por cargos de reingreso ilegal, tráfico de drogas y armas de fuego,

Stevens Morales Rivera fue arrestado por la DEA de Rhode Island en octubre de 2021.

Un registro autorizado por la corte de la residencia del acusado en el momento de su arresto arrojó 13 libras (6,53 kilogramos) de cocaína; 2,2 libras (1 kilogramo) de fentanilo; una pistola semiautomática calibre 25; una prensa de pastillas; y US$8,995 en efectivo.

Por otro lado, en mayo de este año, Kelvin Regalado condenó a siete años de prisión a un dominicano por distribuir heroína y fentanilo desde República Dominicana a la costa este de Estados Unidos.

El hombre de 42 años se declaró culpable de conspiración para distribuir y poseer con la intención de distribuir un kilogramo o más de heroína, 400 gramos o más de fentanilo y 100 gramos o más de carfentanilo; un cargo de distribución y posesión con la intención de distribuir ketamina; y un cargo de distribución y posesión con la intención de distribuir 400 gramos o más de fentanilo.

Regalado fue acusado en diciembre de 2020, junto con el coacusado Marcos Cabrera, mientras residía en la República Dominicana, y fue extraditado a Estados Unidos en mayo de 2022 luego de ser detenido por las autoridades dominicanas.

Desde agosto de 2019 hasta marzo de 2020, en República Dominicana, Regalado conspiró con Cabrera para entregar casi tres kilogramos de heroína y carfentanilo a testigos cooperantes en Nueva York, Rhode Island y Massachusetts. Además, Regalado dispuso que se enviara un kilogramo de fentanilo y un kilogramo de ketamina a los testigos que cooperaron en Massachusetts, indicaron las autoridades estadounidenses.

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