Iquitos es una ciudad ubicada en la Amazonía peruana, conocida por ser la ciudad más grande del mundo que no tiene acceso por carretera, ya que solo se puede llegar por río o por aire. Es un importante centro cultural, comercial y turístico, rodeada de selva tropical y llena de biodiversidad, con atractivos como su arquitectura colonial, mercados tradicionales y reservas naturales.

Catedral de Lambayeque
La Amazonia es una totalidad plurinacional interconectada, un gran bioma compartido por nueve países: Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam, Venezuela y Guayana Francesa.
Sueño con una Amazonia que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos, donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida.
Sueño con una Amazonia que preserve esa riqueza cultural que la destaca, donde brilla de modos tan diversos la belleza humana.
Sueño con una Amazonia que custodie celosamente la abrumadora hermosura natural que la engalana, la vida desbordante que llena sus ríos y sus selvas.
Sueño con comunidades cristianas capaces de entregarse y de encarnarse en la Amazonia, hasta el punto de regalar a la Iglesia nuevos rostros con rasgos amazónicos.
Los intereses colonizadores que expandieron y expanden —legal e ilegalmente— la extracción de madera y la minería, y que han ido expulsando y acorralando a los pueblos indígenas, ribereños y afrodescendientes, provocan un clamor que grita al cielo:»La economía globalizada daña sin pudor la riqueza humana, social y cultural. La desintegración de las familias, que se da a partir de migraciones forzadas, afecta la transmisión de valores, porque «la familia es y ha sido siempre la institución social que más ha contribuido a mantener vivas nuestras culturas» Mario Vargas Llosa.
Cada pueblo que logró sobrevivir en la Amazonia tiene su identidad cultural y una riqueza única en un universo pluricultural, debido a la estrecha relación que establecen los habitantes con su entorno, en una simbiosis —no determinista— difícil de entender con esquemas mentales externos:
𝗣𝗢𝗘𝗠𝗔𝗥𝗜𝗢 “Ñ𝗔𝗛𝗨𝗜𝗡𝗖𝗛𝗔𝗡𝗗𝗢 – 𝗣𝗢𝗘𝗠𝗔𝗦 𝗣𝗔𝗥𝗔 𝗧𝗜” 𝗗𝗘 𝗝𝗔𝗩𝗜𝗘𝗥 𝗬𝗚𝗟𝗘𝗦𝗜𝗔S
«Ñahuinchando» es un término en quechua, uno de los idiomas indígenas de los Andes, especialmente en Perú y Bolivia. La palabra proviene del verbo «ñahuinar» que significa «hablar», «decir» o «comunicar».
Significado general:»Ñahuinchando» significa «está hablando» o «está diciendo», refiriéndose a la acción de comunicar o expresar en ese momento.
Padre nuestro
Padre nuestro que estás en las cochas,
tahuampas,
ríos y quebradas.
Danos el pandisho de cada día.
Líbranos del shapingo.
Amén.
La oración pide la presencia de Dios en la naturaleza, en las cochas, tahuampas, ríos y quebradas, y solicita el pan cotidiano. También pide protección del shapingo, concluyendo con un amén. Es una súplica de conexión con lo divino en el entorno natural y de protección.
Credo
Creo Señor que estás en el renaco,
en el río fiero y manso,
en el camino, en la trocha,
en el tambo,
en la choza,
en el masato,
en el rumupango.
Creo que aquisito, aquisito nomás;
ahí, ahí en la copa de la lupuna,
estás ñahuincheando al añuje,
a la boa,
a la huangana,
a la sachavaca,
al mono fraile y a la maquisapa.
Creo que estás en el vuelo del rinahui,
en los colores del huacamayo,
en el bombo baile.
En el bombo baile del shungo,
del shungo que es mi corazón.
El poema expresa una profunda conexión con la naturaleza y la cultura de una región. El poeta cree que la presencia de lo divino o espiritual se encuentra en diversos escenarios y seres del entorno: en el río, en el camino, en la choza, en la selva, en los animales como la boa, la huangana, la sachavaca, el mono fraile y la maquisapa. También en elementos culturales como el vuelo del rinahui, los colores del huacamayo y el ritmo del bombo en el baile, especialmente en el corazón del poeta. Es una evocación de la unión entre lo espiritual, lo natural y lo cultural en su tierra.
Maestro
Maestro, eres tú el fermento, que el masato de mi ser
necesita para convertirse:
puso, puso y de conocimientos embriagarme.
Eres alcuza, que el tambo de mi ser ilumina plenamente.
Persistiendo,
no apagándose,
aun en noches de tormentosa selva.
Es tu caminar trocha,
trocha para no errarse.
“Ñahuinchando” – Javier Yglesias Sánchez 18
Eres euforia de la selva mía,
que incansablemente suena: en el manguaré,
en la quena,
en el bombo,
en el bombo baile.
(Iquitos, 1987)
El poema expresa que el maestro es la esencia transformadora del ser, como un fermento que enciende y embriaga con conocimientos. Es la luz que ilumina el alma, incluso en momentos difíciles. Su caminar por la trocha simboliza un camino seguro y firme, y su presencia llena de euforia y alegría la selva, reflejada en los sonidos tradicionales como la quena, el bombo y el bombo baile. En conjunto, es una celebración de la influencia vital y cultural del maestro en la vida y la tierra.
Llamado, poema algunos de sus versos han sido reproducido por el Papa Francisco en su libro: “Querida Amazonía”.
Corre como viento
en tormenta de selva.
¡Escápate!
¡Suena!
¡Álzate!
¡Ruge!
¡Vive!
¡Sé remolino!
¡Gira!
Que retumben los árboles,
que sean manguaré.
Del río haz tu sangre.
Del cielo rojo de la tarde
que baña con su luz dorada nuestras quebradas y cochas:
tu guía,
y de la nube blanca de la mañana tu compañera.
Luego plántate,
germina y crece.
Que tu raíz se aferre a la tierra
por siempre jamás.
Y, por último:
sé canoa,
bote,
balsa,
pate,
tinaja,
tambo y hombre.
(Iquitos, 1990)
Nubes, poema
Mi padre se vino a vivir al Amazonas para enseñarles
a los indios
a armar rompecabezas con las nubes.
Para ayudarle, por las tardes mi hermano y yo
corremos tras las nubes desocupadas que pasan allá arriba.
Las nubes aparecen y desaparecen como si fueran
pensamientos.
Cerca de nuestra casa muchos indios hacen cola
para armar rompecabezas con las nubes que les son más
familiares.
Aquí unas nubes se parecen a los árboles, y otras
les recuerdan los pirarucús.
Por allá los indios buscan una nube para completarle
la cabeza a un armadillo.
“Con el agua de los ríos y los juegos de ciudad”,
les escribe mi padre
a sus amigos, “nuestros indios se divierten y aprenden
a pensar”.
A mi hermano y a mí nos gustaría mejor que las nubes
se volvieran merengues
para comérnoslas con leche a la hora de la cena.
Sui Yun (Iquitos, 1965) es hija de padres chinos que se establecieron en Loreto para dedicarse al comercio. En esa región pasó su infancia y adolescencia y luego se trasladó a Lima para estudiar en el colegio Roosevelt.
Posteriormente, estudió Historia del Arte en l California College of Arts (Estados Unidos), Humanidades en la American University de París (Francia) y Análisis Literario en España. También ha vivido en Alemania.
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Sincretismo poético
Su poesía, que se nutre de la cultura china de sus ancestros, la selva amazónica de sus primeros años y sus experiencias en las grandes ciudades de Occidente, está marcada por un tono íntimo con fuerte presencia de sensualidad y erotismo: “jinetéame / descálzame / túrbame / ¡oh vengador de pensamientos! / que de tus aguas emano / que de tus aguas bebo”.
Publicado por primera vez en 1983, Rosa fálica logró de inmediato el reconocimiento unánime de la crítica, que consideró a la joven Sui Yun como una de las voces más importantes y singulares aparecidas en el panorama de las nuevas poetas peruanas.
Además de este libro, Sui Yun ha publicado Cantos para el mendigo y el rey (1999), Soy un animal con el misterio de un ángel (2000), Sueños de otorongo (2004), Cada vez que me ve el viento (2017) y Alrisha (2018).


