-Israel intercepta nueva flotilla hacia Gaza y detiene a docenas de activistas: “arbitrario e ilegal”, denuncian organizadores-
Jerusalén / Mediterráneo (EFE / AP / Reuters) — El Ejército de Israel interceptó hoy una flotilla compuesta por nueve embarcaciones que navegaban rumbo a la Franja de Gaza con la intención de romper el bloqueo naval impuesto y entregar ayuda simbólica, informó tanto el Ministerio de Exteriores israelí como los organizadores del convoy.
Según la versión oficial, los 145 activistas a bordo — incluyendo parlamentarios europeos, médicos y periodistas — se encuentran en buen estado de salud y están siendo trasladados a la costa israelí para “procesamientos administrativos”, con vistas a su deportación.
Los organizadores, agrupados bajo la Coalición de la Flotilla de la Libertad (Freedom Flotilla Coalition, FFC) y Thousand Madleens to Gaza denuncian que la acción es “arbitraria e ilegal”, pues asegura que la misión era estrictamente pacífica y humanitaria.
Este episodio se produce solo días después de que Israel detuviera una flotilla aún más grande —la Global Sumud Flotilla— compuesta por más de 40 barcos y aproximadamente 450 activistas, entre ellos Greta Thunberg.
Seis activistas del grupo previo continúan retenidos en Israel (de Noruega, Marruecos y España), según sus abogados.
Israel mantiene un bloqueo naval sobre Gaza desde hace años, alegando razones de seguridad para impedir el paso de armas al grupo gobernante Hamas. Sin embargo, críticos denuncian que dicha restricción se traduce en un castigo colectivo sobre la población civil de Gaza, ya que impide la entrada de bienes esenciales como alimentos, medicinas y combustibles.
Las misiones de flotilla han pretendido quebrar ese cerco, llegar a Gaza aunque sea simbólicamente, y dramatizar ante el mundo la urgencia humanitaria en la zona.
El modus operandi del abordaje
Fuentes periodísticas describen que Israel abordó las embarcaciones en aguas internacionales, y que al menos una de ellas —el barco Conscience— fue interceptada con uso de fuerza, según los activistas.
El ministerio israelí calificó la operación como necesaria para preservar la “legalidad del bloqueo”. Gobiernos y organizaciones de derechos humanos han condenado las detenciones y las califican como violación del derecho internacional.
Turquía, por ejemplo, definió la acción como “piratería”.
En España, crece la preocupación por los ciudadanos españoles implicados, como Reyes Rigo, todavía retenida en Israel sin cargos formales.
Los activistas denuncian condiciones arbitrarias: demoras en acceso a asistencia legal, posible intimidación o maltrato, falta de respeto al debido proceso.
Además, la interceptación en aguas internacionales despierta fuertes cuestionamientos legales: ¿puede un Estado intervenir embarcaciones civiles que no están acercándose directamente a sus aguas territoriales?
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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