InicioESTADOS UNIDOSLA DIPLOMACIA DE LA PUERTA TRASERA

LA DIPLOMACIA DE LA PUERTA TRASERA

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-Trump y Delcy: La diplomacia de la puerta trasera y el «botín» petrolero-

Por Luis Rodríguez Salcedo / TeclaLibre Multimedios

NUEVA YORK. — El Lotte New York Palace, ese mastodonte de lujo donde los hilos del mundo se tensan y se aflojan entre canapés y champaña, fue el escenario. No hubo alfombra roja. No hubo fanfarria. Solo una puerta que se cerró dejando a la prensa afuera, oliendo el humo de una diplomacia que se cocina a fuego lento y con mucha, muchísima suspicacia.

Donald Trump, el hombre que horas antes, desde el podio de la ONU, celebraba a pulmón abierto la captura de Nicolás Maduro —hoy huésped nada ilustre de una prisión neoyorquina—, se sentaba a la mesa con Delcy Rodríguez, la presidenta interina de Venezuela. Sí, la misma Delcy. La que formó parte del núcleo duro del «régimen».

El rumor corrió rápido por los pasillos digitales: «¡Se canceló!». Decían que los asesores de Trump le habían tirado de la chaqueta, advirtiéndole del desastre de imagen. Que un simple pull-aside (un «hola y adiós» de pasillo) era mucho riesgo. Pero el diablo, dicen por ahí, está en los detalles. Y la reunión, subrepticia y calculada, se dio.

¿Por qué tanto hermetismo? Un analista, con esa frialdad que da la televisión por cable, lo resumió brutalmente: «No va a haber prensa porque ella no es nada». Pero «la nada» consiguió su foto.

La foto de la discordia. Fuente: EL PAÍS English

Esa imagen —Trump y Delcy, sonrientes, con las banderas de fondo— es un misil directo a la línea de flotación de la diáspora. Desde Miami hasta Madrid, el trago fue amargo. Vicente Fox, desde su retiro tuitero, no perdonó: «Quien nace pillo, se conserva pillo».

Pero aquí, en TeclaLibre, donde leemos entre líneas y no nos tragamos el cuento de las casualidades, sabemos que en política no hay sonrisas gratis. La clave no está en las banderas, sino en los barriles.

Trump lo dijo clarito en la ONU: el reciente acuerdo petrolero con Venezuela es el «botín del vencedor». Con Marco Rubio y Scott Bessent en la sala, la agenda no era de derechos humanos ni de transición democrática. Era de crudo. Pura y dura Realpolitik.

Mientras en las calles se pide libertad, en los salones del Lotte Palace se negocian cuotas. La foto de Delcy es el trofeo de Caracas; el silencio de Trump, el precio del petróleo. En este juego de sombras, la moralidad siempre pierde frente a los intereses. Y eso, mis queridos lectores, es algo que ni la mejor agencia de relaciones públicas puede ocultar.

rodriguezsluism9@gmail.com  https://teclalibremultimedios.com/category/portada/

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