Francis Clifford Smith, considerado el preso con más años de reclusión en la historia de Estados Unidos, falleció en junio de 2026 a los 101 años, tras haber pasado cerca de 85 años bajo custodia estatal. Su caso se convirtió en un símbolo de longevidad carcelaria y de las complejidades del sistema judicial norteamericano.
El crimen y la condena
Smith fue arrestado en 1949 por el asesinato del vigilante Grover Hart durante un robo en el Indian Harbor Yacht Club de Greenwich, Connecticut. En 1950 fue declarado culpable de asesinato en primer grado y sentenciado a morir en la silla eléctrica, pese a que el testimonio de su presunto cómplice George Lowden fue posteriormente cuestionado por coacción policial.
Años en el corredor de la muerte
Entre 1950 y 1954, Smith vivió en el pasillo de la muerte con varias fechas de ejecución fijadas. En al menos cuatro ocasiones estuvo a horas de ser ejecutado, llegando incluso a ser preparado para la silla eléctrica. Finalmente, en 1954 la Junta de Pardones de Connecticut conmutó su pena de muerte por cadena perpetua.
Intentos de fuga y breves libertades
Durante su larga estancia en prisión, Smith protagonizó una fuga en 1967, aunque fue recapturado poco después. En 1975 obtuvo libertad condicional, pero regresó a prisión meses más tarde por incumplir las condiciones. En 2020, a los 95 años, fue trasladado a una residencia de ancianos bajo supervisión estatal.
Un récord histórico
Smith falleció en 2026, tras haber vivido más de ocho décadas entre rejas. Su historia refleja tanto la dureza del sistema penitenciario como las oportunidades que ofrecen los recursos legales para evitar la pena capital.


