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LA INFLACION NO DA TREGUA EN ARGENTINA

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BUENOS AIRES (AP) — El yaguareté argentino yace inerte a los pies de su cazador, George Washington. El primer presidente de Estados Unidos reposa uno de sus brazos sobre el cuerpo del animal y con el otro sostiene la escopeta con la cual le quitó la vida.

La escena fue recreada por el artista argentino Sergio Díaz en un billete de 500 pesos que lleva la imagen del felino que habita en el norte de Argentina y otro de un dólar donde al rostro del mandatario estadounidense le agregó el resto del cuerpo.

Los dos papeles moneda, que están unidos como si fueran una sola pintura, ilustran el poderío de la divisa estadounidense sobre el peso argentino, que se ha derrumbado en medio de un imparable recalentamiento de los precios que ha llevado a que la inflación trepara en agosto a 12,4% —la tasa mensual más alta desde febrero de 1991—, mientras que la interanual alcanzó 124,4%, una de las mayores del mundo.

Díaz indicó a The Associated Press que quiso destacar “la superioridad” de Washington sobre su presa abatida.

La obra recuerda el momento en que el dólar rozaba los 500 pesos en el mercado de cambio paralelo, al que acuden los argentinos por las restricciones para la adquisición de divisas impuestas por el gobierno. Eso fue hace pocos meses y la devaluación no ha hecho más que profundizarse al calor de la inflación: hoy se necesitan 730 pesos para comprar un dólar en el mercado informal.

Díaz y otros artistas argentinos han dado una finalidad creativa a billetes cada vez más inútiles, que en el último año han perdido alrededor de 60% de su valor.

Estos dibujantes ponen de relieve la constante pérdida del poder adquisitivo del peso a causa de la inflación revalorizando con sus trazos el devaluado papel moneda que venden a un valor muy superior al que representa.

Los artistas, del movimiento Money Art, postean en Instagram sus obras realizadas con instrumentos de moderado costo -como pinceles y acrílicos- sobre billetes de 10, 20, 100 o 1.000 pesos que el público argentino adquiere a un valor que oscila entre los 40.000 y los 70.000 pesos y que en el exterior alcanzan hasta 300 dólares.

Es un logro para una moneda cada vez menos valorada en Argentina y despreciada en los países vecinos. Los simpatizantes de clubes de fútbol brasileños han despedazado billetes denominados en pesos y los han revoleado desde las gradas de los estadios para mofarse de sus rivales argentinos. Y en Paraguay las casas de cambio comenzaron a rechazarlos.

Los pintores que intervienen el devaluado papel lo reivindican con su arte que cosecha admiradores en las redes y que exponen fuera y dentro del país. Díaz exhibirá la pieza en la que el presidente Washington está sometiendo a su presa argentina junto con otras de la serie “El arte de la devaluación” en una muestra que tendrá lugar en noviembre en Salta, su ciudad natal del norte argentino.

“Hay algo de transgresión, de vandalización… pero mi idea es ir más allá y transformar los billetes hablando al mismo tiempo de la problemática de la inflación, que nos afecta a todos”, explicó Díaz.

El artista comenzó a pintar en 2017 los billetes de dos pesos que estaban por salir de circulación. Tenía la idea de que al hacerlo “iban a tener otro valor y se iban a salvar de desaparecer” porque terminarían en manos de terceras personas.

El dibujante ha pintado en papel moneda los retratos de los astros argentinos de fútbol Diego Maradona y Lionel Messi, el del payaso terrorífico Pennywise —de la película “It”— y los de los personajes de los filmes de Harry Potter.

Una de las creaciones más elogiadas de Díaz en las redes sociales es la que alude al aviso de la película “Jaws” de 1975 —que en mercado hispano se denominó “Tiburón”—. De un billete de un dólar emerge la cabeza del escualo con las fauces abiertas, a punto de devorar a la mujer que nada en un océano azul conformado por dos billetes de 200 pesos.

Cristian English, miembro de la misma camada de artistas, comenzó a intervenir billetes hace tres años cuando durante la cuarentena por la pandemia de COVID-19 le resultaba difícil conseguir bastidores y empleaba el papel moneda como lienzo. “Los tenía gratis, porque (la gente) me regalaba los billetes de cinco pesos que ya no valían para nada”.

En ese entonces la inflación no era tan galopante. Pero hace más de tres meses, en medio de la permanente suba de precios que devora el poder de compra, el gobierno tuvo que emitir el billete de 2.000 pesos (menos de 3 dólares) con el que homenajeó a los reconocidos médicos argentinos Cecilia Grierson y Ramón Castillo. English evaluó entonces reproducir con los rostros de ambos “un montón de dúos”, entre ellos, el de John Lennon y Paul McCartney, estrellas de The Beatles.

Finalmente, decidió plasmar a la pareja de una antigua publicidad de la televisión argentina que se ufanaba de haber reavivado su relación con el uso de una pastilla que disparaba el deseo sexual. La frase más celebrada de ese anuncio publicitario era “no de nuevo, suficiente”, con la que la mujer se refería entre risas a los insaciables deseos de su marido a causa del consumo del producto.

Es una expresión que para English bien puede aplicarse a la necesidad de frenar la imparable depreciación del peso y la emisión monetaria. “Suficiente… Sacan un billete de 2.000 que no vale nada. Es imprimir por imprimir”.

Su intervención artística, que compartió con las etiquetas “retrato”, “humor”, “inflación”, fue muy celebrada en Instagram, aunque desencadenó algunas críticas como la que afirmó que los argentinos no respetan ni los billetes.

La respuesta de un seguidor de English al autor de dicho cuestionamiento fue: “Quejate al BCRA (Banco Central de la República Argentina), que transformó nuestra moneda en papel sanitario para el trasero”.

English tiene encargos de admiradores de Paraguay y Chile, que le han pedido que pinte al rockero argentino Charly García en el billete de cinco pesos y a Diego Maradona en el de 10, el número que portaba en su camiseta el célebre delantero de la selección nacional.

El artista seguirá usando el papel moneda a modo de soporte porque le resulta más económico que el tradicional bastidor: un billete de 2.000 pesos apenas le alcanza para comprar el más pequeño de los lienzos.

El problema es la mala calidad de ese billete —el de mayor denominación—. “Te puedo asegurar que es mucho más endeble; uno de ellos comenzó despedazarse cuando lo pinté… da la sensación de que es provisorio”.

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