Tambores de guerra en Kiev, ultimátums en el Golfo y la diplomacia del garrote de Trump.
El Golfo Pérsico vuelve a la zona roja La tregua pende de un hilo que ya parece haberse roto. Tras la reanudación de hostilidades que comenzó a principios de año, la Guardia Revolucionaria de Irán sacudió el tablero al confirmar más de 85 ataques contra bases estadounidenses en la región del Golfo Pérsico. El argumento de Teherán es que reaccionó a ofensivas previas de Washington y sus aliados.
Desde el gobierno iraní se lanzó un mensaje tajante: cualquier nación de la región que preste su territorio, espacio aéreo o apoyo logístico para una agresión de EE.UU. será considerada un objetivo militar legítimo. El mundo mira con horror el Estrecho de Ormuz, el gran termómetro de la economía global.
Lluvia de fuego sobre Kiev: La guerra en el este de Europa no da tregua y se vuelve cada vez más aérea. En las últimas horas, Rusia lanzó una nueva oleada masiva de misiles balísticos y drones dirigidos a «objetivos militares» y de infraestructura en la capital ucraniana. Las alarmas antiaéreas no llegaron a sonar a tiempo en algunas zonas y el alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, reportó fuertes explosiones en el tercer ataque de gran escala en menos de una semana. Zelenski advirtió que el conflicto se está decidiendo en los cielos, mientras el impacto humano sigue sumando cifras trágicas en lo que va del año.
El Factor Trump: Frentes abiertos en la OTAN Desde la cumbre de la OTAN en Ankara, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha decidido disparar verbalmente contra aliados históricos, dejando claro que su agenda exterior es un huracán impredecible.
Trump dio por «acabado» el frágil alto el fuego con Irán (la llamada «Guerra de los Doce Días» del año pasado), justificando que las fuerzas norteamericanas no se quedarán de brazos cruzados ante el acoso a sus embarcaciones.
La furia contra España: «Es un aliado terrible, un caso perdido», sentenció Trump junto al secretario general de la OTAN, Mark Rutte. El enfado radica en la negativa de Madrid de elevar de golpe su gasto de defensa al 5% del PIB. Trump no se quedó en quejas: ordenó a su Secretario del Tesoro redactar de inmediato una orden para «cortar todo el comercio bilateral con España». Desde Madrid, el Gobierno de Pedro Sánchez respondió con «tranquilidad y normalidad», recordando que el comercio se negocia con la Unión Europea en bloque y no por países.
El viejo anhelo de Groenlandia: Trump revivió su polémica ambición sobre la gigantesca isla helada. Afirmó que «Groenlandia es muy importante para EE.UU., pero no para Dinamarca» y criticó que Washington la «devolviera estúpidamente» tras la Segunda Guerra Mundial.
El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, ya había marcado la raya al preferir mantener sus lazos autónomos con el Reino de Dinamarca, provocando que Trump espetara un despectivo: «No sé quién es». Copenhague apoya firmemente la soberanía de la isla y la OTAN intenta mediar en un reclamo que parece sacado de un mapa colonial del siglo XIX.
La Tecla de Cierre: Por un respiro de cordura Entre los tambores de guerra en Oriente Medio, las alarmas que destrozan el sueño en Kiev y la diplomacia de micrófono y amenazas comerciales, el planeta se siente más frágil que nunca. Que este collage de titulares sirva no para alimentar el pánico, sino para exigir lo que los pueblos de a pie siempre quieren: diálogo, distensión y paz.
Cruzamos los dedos para que las teclas de los tratados pesen más que los botones de los misiles. ¡Seguimos informando!
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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