Por: Melania Emeterio R.*
El calendario oficial dominicano está lleno de fechas conmemorativas; algunas laborables, otras no. Varias de estas efemérides son de amplia acogida, otras, no tanto. En fecha 21 de octubre del 1850, fue el nacimiento, en Santo Domingo, de Salomé Ureña de Henríquez, y es un día de grata recordación, aunque no sea laborable, ojalá algún día lo sea. Esta mujer es una de las figuras histórica, patriótica, feminista, magisterial, literaria y cultural que nos unifica, pues no tiene tasa de rechazo, y la grandeza de su legado permanece, a través del tiempo, como referente simbólico, y columna ética de nuestro país.
Es en honor a Salomé Ureña que el 21 de octubre ha sido elegido como el Día Nacional del Poeta en República Dominicana. Ella es la Poeta Nacional, la que surgió bajo el influjo de ese arte literario, y que, siendo una adolescente de 17 años, lo manifestó escribiendo y publicando sus poemas en los medios a su alcance. Su lirismo, lleno de sentimiento profundo en todo lo que poetizaba, llamó la atención de su entorno social, cultural y literario. En su inspiración de carácter patriótico, por ejemplo, se reveló cuán profunda, sincera, amorosa y detallista era su amor por la tierra que la vio nacer: una hija insuperablemente agradecida.
Su canto poético a la naturaleza, a los hombres grandes que ha tenido de la Patria, a la familia, a los aborígenes, a valores como la gratitud, el esfuerzo, y la persistencia con propósito, proyectan a Salomé como el ser humano sensible, y comprometido con causas grandes y ejemplarizadoras. En ella tenemos a la ciudadana dominicana que más habló e insistió en la estrategia inequívoca de la fe en el porvenir, como bandera de la esperanza, pero, cimentada esta en el esfuerzo y objetivos concretos. Por eso, no podemos limitarnos a celebrar, en octubre, a esta mujer solo como a la poeta que fue, pues ella fue mucho más. Todos sus esfuerzos, credos, iniciativas e inspiración, se constituyeron en un corpus integral de propósitos nacionales.
En Salomé tenemos a la maestra formadora de maestras a través de su gran obra: el Instituto de Señoritas, donde formó a un grupo de Maestras Normales que se constituyeron en una élite de excelencia docente, continuando así, la tradición de su mentora. La historia registra los nombres de figuras femeninas graduadas por Salome, como lo fueron: Leonor María Feltz, Mercedes Laura Aguiar, Luisa Ozema Pellerano, Eva Mercedes Pellerano, Catalina Pou, Ana Josefa Puello, Anacaona Moscoso, Mercedes Echenique Peláez, Encarnación Suazo, Altagracia Peguero Acevedo, Carmen Julia Henríquez Perdomo, Altagracia Henríquez Bello, entre otras.
Con esa iniciativa que le dio categoría social la condición femenina, se fue rompiendo poco a poco la visión tradicional que negaba a las mujeres el derecho a la educación como camino hacia el progreso mental, cultural, político, y ascenso social y económico. La necesidad estaba ahí, a la vista de todos, pero fue ella, Salomé, quien la identificó, y la problematizó. Estaba tan convencida de que la mujer tenía que superarse a través de la educación, que, llena de regocijo por los frutos que estaba logrando, no dejaba de indignarse al recordar que la Escuela Normal, creada por Eugenio Maria de Hostos, fuera solo para varones. Así se expresó ella en ocasiones en que hubo ceremonias de graduación de Maestras Normales.
Sin estar organizada en ningún frente, Salomé visualizó, como nadie lo hizo antes, que la mujer dominicana tenía derechos conculcados injustamente. Esa fue su postura feminista, y bajo esa premisa decidió hacer algo. Vio el problema, lo denunció, se indignó y puso un plan en acción: la educación superior para la mujer, pues para entonces estaba confinada a las tareas del hogar, y al cuido de la familia.
Aunque el Feminismo, ni en sus inicios ni en su desarrollo, tomó a Salomé como estandarte, celebremos, en cada 21 de octubre a la Salomé, como precursora del Feminismo práctico y decidido, en pos de la superación de la condición de la mujer.
OFRENDA A LA PATRIA (un fragmento)
Hágase luz en la tiniebla oscura,
que al femenil espíritu rodea,
y en sus alas de amor irá segura
del porvenir la salvadora idea.
Pero de ¿dónde salió esta mujer tan liberal, desprejuiciada, y dispuesta, que no temió a la crítica que sobrevendrían por estar pretendiendo elevar el status social de la condición femenina? ¿Cómo fue que surgió esta conciencia feminista? Las sociedades, cada cierto tiempo, suelen parir fenómenos que son irrepetibles, y Salomé Ureña de Henríquez es uno de esos fenómenos surgidos para bien de la República Dominicana, y de la humanidad. En cada ocasión en que veamos la llegada del 21 de octubre, abramos la conciencia y hágase colectiva la afirmación de que en esta mujer se cumplen varias conmemoraciones: La poeta, la maestra formadora de maestras, la patriota, y la visionaria feminista. En cada una de estas proezas estuvo presente su OFRENDA A LA PATRIA.
Octubre 2026
*Melania Emeterio Rondon es investigadora social, locutora, poeta, narradora, especialista en género, ensayista y escritora dominicana.


