-El salto elegante del barco: Taveras Guzmán se baja del PRM con discurso de estadista y olor a cálculo-
Por La TeclaLibre | 28 de mayo de 2026
Ayer, mientras la mayoría de los dominicanos lidiaba con el apagón de turno o el precio del arroz, el senador Antonio Taveras Guzmán se paró en el hemiciclo del Senado y, con voz pausada de empresario ilustrado, soltó la bomba: renuncia al bloque del PRM y se declara senador independiente.
“Después de una profunda y serena reflexión…”, comenzó. Claro, porque en política dominicana las renuncias siempre vienen precedidas de reflexiones profundas y serenas, nunca de llamadas incómodas, promesas incumplidas o encuestas que no pintan bien.
El discurso: moralina con filo
Taveras reconoció logros del gobierno Abinader (hay que ser justo, dijo), pero luego soltó el rosario que duele: que el modelo económico sigue creciendo para pocos, que la educación no se transformó, que el sistema eléctrico sigue siendo una herida abierta, que la lucha contra la corrupción “se quedó a medio camino” y que hay una peligrosa percepción de que algunos pecados gozan de cierta indulgencia.
Dicho con otras palabras: “Hicimos mucho ruido con los aplausos de 2020, pero el cambio estructural… pues no tanto”.
Y remató con esa frase que ya está dando vuelta en los grupos de WhatsApp: “No vine por cargo, vine a transformar”. Hermoso. Suena a despedida de Miss Universo, pero con toga senatorial.
¿Qué hay detrás de la “serena reflexión”?
¿realmente es un hombre de principios que se cansó de tanto puchero y clientelismo? ¿O es que el PRM le dejó claro, entre líneas y sonrisas, que en 2028 la senaduría de Santo Domingo ya tiene dueño distinto?
Porque en política, como en el amor, cuando alguien te dice “no es por ti, soy yo”, casi siempre es por ti.
Fuentes cercanas al partido (que obviamente no quieren ser nombradas porque todavía les gusta cobrar) murmuran que a Taveras le habían bajado el cariño y subido las señales de que Francisco Fernández u otro emergente podría ser la carta oficialista. Él, que llegó como el empresario “limpio” que iba a moralizar la cosa, prefirió bajarse antes de que lo bajaran.
Dentro del partido las reacciones fueron un poema:
- Unos, como Dío Astacio, con cara de “me clavaste una puñalada por la espalda después que te cargué la campaña”.
- Otros, más pragmáticos, ya están midiendo el terreno y sacando la cabeza para la próxima.
- Y no faltó el que lo llamó “narcisista” entre dientes. En el PRM, independizarse es casi un pecado mortal… hasta que lo hace alguien más importante.
Mientras tanto, la oposición se frota las manos. Para ellos, Taveras no es un disidente, es la prueba viviente de que el “cambio” que prometieron en 2020 se quedó en eslogan de campaña.
La gran pregunta suspicaz: ¿Es Taveras un visionario que vio el iceberg a tiempo y saltó del Titanic antes de que suene la orquesta? ¿O simplemente un político más que, al ver que el viento cambia, decide navegar en barquito propio con bandera de “independiente” (que en República Dominicana suele ser el primer paso para negociar mejor en el futuro)?
Por ahora, se declara libre. Libre de ataduras partidarias. Libre de disciplina de bloque. Y, sobre todo, libre de explicar con detalles por qué esperó seis años para darse cuenta de que el modelo “se quedó a medio camino”.
El tiempo dirá si Antonio Taveras Guzmán es el comienzo del desmoronamiento del PRM o solo un capítulo más de esa eterna novela dominicana titulada: “Yo no me voy, me están sacando”.
Spoiler: el barco sigue flotando… por ahora. Pero ya hay más gente mirando los botes salvavidas.
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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