Por Redacción TeclaLibre
La República Islámica de Irán ha revelado lo que describe como una hoja de ruta de cuatro etapas para alcanzar un entendimiento estratégico con Estados Unidos, una propuesta que, de concretarse, podría modificar profundamente el equilibrio geopolítico de Oriente Medio y las reglas del comercio energético mundial.
Según Saeed Ajorlou, integrante del equipo de comunicación de la delegación negociadora iraní, el esquema contempla un proceso gradual basado en compromisos verificables por ambas partes.
La segunda etapa del plan se concentra en medidas concretas y de carácter ejecutivo. Entre las exigencias iraníes figura el reconocimiento de un régimen jurídico especial para el estrecho de Ormuz bajo administración iraní, el levantamiento efectivo del bloqueo económico, la eliminación de las restricciones al comercio petrolero y la liberación de al menos 12 mil millones de dólares pertenecientes a Teherán y actualmente congelados en el exterior.
Las autoridades iraníes insisten en que el acceso a esos recursos debe ser real, verificable y libre de condicionamientos, considerándolo un requisito indispensable para avanzar hacia fases posteriores.
La tercera etapa abriría negociaciones sobre aspectos más delicados, incluyendo el programa nuclear iraní y el levantamiento de sanciones adicionales. Sin embargo, Teherán sostiene que estos temas solo podrán discutirse una vez se compruebe el cumplimiento efectivo de los compromisos económicos previos.
La fase final contempla la creación de un mecanismo internacional de supervisión integrado por países considerados aliados o amigos de Irán, así como el cierre definitivo de los expedientes relacionados con la República Islámica en el Consejo de Seguridad de la ONU.
El anuncio se produce en un contexto extremadamente tenso. Aunque Washington y Teherán declararon una tregua parcial a principios de abril, los incidentes militares continúan acumulándose.
Durante las últimas horas se reportó un nuevo intercambio de acciones hostiles. Fuentes iraníes denunciaron que Estados Unidos lanzó un misil contra un petrolero que intentaba aproximarse a un puerto iraní en el golfo Pérsico y que una instalación de telecomunicaciones en la isla de Qeshm también fue atacada.
En represalia, Irán aseguró haber lanzado ataques contra instalaciones militares estadounidenses ubicadas en Kuwait y Baréin, responsabilizando a ambos países por colaborar con la operación.
La retórica también se endurece. Mohsen Rezaei, excomandante de la Guardia Revolucionaria y actual asesor militar del líder supremo iraní, advirtió que cada acción militar estadounidense será respondida con «una lluvia de misiles y drones».
Mientras tanto, desde Washington, el secretario de Estado, Marco Rubio, declaró que un acuerdo podría alcanzarse en cuestión de días y afirmó que Teherán habría mostrado disposición a discutir aspectos sensibles de su programa nuclear.
Las autoridades iraníes responden con un mensaje diametralmente opuesto: sostienen que Estados Unidos y sus aliados están siendo obligados a aceptar «las nuevas reglas impuestas por Irán sobre el terreno».
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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