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DE LA TARIMA AL CONGRESO: EL SUJETO, ALOFOKE Y LA POLÍTICA DEL «ALGORITMO Y LA CHERCHA»

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-Cuando la política tradicional se queda sin discurso, los partidos echan mano al ‘rating’: el mambero asume las siglas de un reformismo en decadencia y se suma a la ola de Santiago Matías, demostrando que en el mercado electoral dominicano de hoy, un buen algoritmo arrastra más votos que cualquier programa de gobierno-

SANTO DOMINGO, RD.– La política dominicana, ese eterno carnaval donde las ideologías cedieron hace tiempo su espacio al espectáculo, acaba de sumar un nuevo miembro a su comparsa electoral. Johan Manuel Nova, conocido en el submundo del mambo y las polémicas como «Sujeto Oro 24», ha decidido que las tarimas ya le quedan pequeñas y que el hemiciclo de la Cámara de Diputados es el escenario ideal para su próximo concierto.

Con un discurso que mezcla el hartazgo social con el lenguaje de la calle, el Sujeto anunció su candidatura a diputado por la Circunscripción 1 de Santo Domingo Este para el período 2028-2032. ¿La plataforma? El Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), una franquicia que, huérfana de masas desde los tiempos del gallo colorao, ha decidido que si no hay doctrina, que al menos haya rating.

Lo fascinante del anuncio no es la aspiración en sí —en este patio ya hemos visto de todo—, sino la narrativa. El Sujeto no se presenta como un idílico reformador social; se presenta con su historial por delante. En su mensaje de redes, advirtió que ni las «fichas», ni los impedimentos de salida, ni los «intentos de amedrentarlo» detendrán su marcha hacia la curul.

En su diagnóstico de tres décadas de fallas estatales (apagones, delincuencia, falta de oportunidades), el artista tira una línea que resuena con precisión quirúrgica en el votante de a pie: «El relajo se acabó. Es hora de poner orden». La paradoja se cuenta sola: uno de los personajes más caóticos y disruptivos del entretenimiento criollo asume el rol del gendarme que viene a traer la disciplina que la clase política tradicional, con sus trajes caros y discursos ensayados, no ha sabido garantizar.

El «Efecto Alofoke» y el sálvese quien pueda partidario:
Este salto al ruedo no es un hecho aislado; es el coletazo inevitable del reciente «lanzamiento» político de Santiago Matías («Alofoke»). El zar de la comunicación digital demostró que el verdadero poder ya no se endosa en los comités políticos, sino en los paneles de visualizaciones de YouTube.

Los partidos tradicionales, sumidos en una crisis de identidad y convertidos en maquinarias burocráticas distantes, han olido el perfume del algoritmo. El PRSC, que según analistas llevaba casi dos décadas buscando «una lucecita en el camino» para no perder el reconocimiento (y los fondos de la JCE), ha encontrado en el Sujeto la inyección de adrenalina que su envejecida militancia ya no puede proveer. Ya no se busca al abogado constitucionalista o al economista laureado; se busca al que domina la conversación del lunes por la mañana.

Para quienes ven esto como un simple «chiste de mal gusto», las matemáticas de la era digital ofrecen un baño de realidad fría. El analista de datos y estratega digital Darian Vargas ha puesto los números sobre la mesa, desmitificando el purismo con el que la vieja guardia analiza estos fenómenos.

Vargas sostiene que en los sectores populares y vulnerables —allí donde se deciden las elecciones con la fuerza del número— no opera la lógica del currículum académico, sino la del «Efecto Espejo». Para el joven de Vietnam o de Los Mina, el Sujeto o Alofoke no son intrusos en el sistema; son tipos que «vienen de abajo», que hablan su mismo código y que desafían a un sistema que los ha marginado.

La fortaleza de estas candidaturas no se mide en simpatías partidarias tradicionales, sino en la capacidad de secuestrar la atención pública. En un mercado electoral apático, donde el hastío hacia el político convencional es la norma, quien controla el flujo del algoritmo tiene medio camino andado hacia la urna.

La propuesta está hecha y el tablero se empieza a mover. Queda en el aire la pregunta suspicaz: ¿Estamos ante la renovación del liderazgo desde las entrañas del barrio, o ante la capitulación definitiva de la política frente a la cultura del clic y la chercha?

Mientras el debate se enciende en los programas de opinión, el Sujeto ya afina su estrategia. En la Circunscripción 1 de Santo Domingo Este, la campaña promete no ser de propuestas escritas en folletos satinados, sino de directos en Instagram y consignas que se bailan. Al final, en la RD del siglo XXI, parece que para legislar ya no hace falta conocer las leyes, basta con saber encender las redes.

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

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