El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibe este martes en la Casa Blanca al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en un ambiente de inusitada frialdad entre ambos. Los dos líderes se sentarán en el Despacho Oval por primera vez desde el inicio del ataque conjunto de EE UU e Israel sobre Irán el pasado febrero, una operación que inició una guerra que parece enquistada en un punto muerto. La reunión, que se celebra a puerta cerrada, se produce en medio de los esfuerzos de Washington por volver a la mesa de negociación con Teherán.
El encuentro se produce en un momento de tensión entre ambos por la insistencia de Netanyahu de atacar Líbano en plenas conversaciones para un alto el fuego el pasado junio. “Estás completamente loco. Estarías en la cárcel si no fuera por mí. Te estoy salvando el pellejo. Ahora todo el mundo te odia. Todo el mundo odia a Israel por esto”, le espetó Trump durante una llamada telefónica a principios de junio. El bombardeo de Irsael contra objetivos de Hezbolá en Líbano estuvo a punto de echar al traste las conversaciones de paz en el golfo Pérsico tras cuatro meses de guerra. Fue una de las conversaciones telefónicas más agrias y desagradables entre ambos líderes desde que Trump regresó al Despacho Oval para su segundo mandato, en enero de 2025.
Dos meses después de aquella llamada, Netanyahu visita este martes la Casa Blanca entre recelos por parte de los aliados de Trump y con ambos dirigentes en apuros políticos. El presidente estadounidense está atrapado en una guerra de la que no es capaz de salir, a tres meses de las elecciones de mitad de mandato que serán decisivas para definir los límites de su poder y dibujar su legado. Su base de votantes está expresando cada vez más frustración por la guerra contra Irán. Netanyahu también se enfrenta en otoño a una reelección complicada y necesita reconstruir la relación con su principal aliado.
Netanyahu llevaba varias semanas tratando de conseguir un encuentro en la Casa Blanca, pero esta vez se lo han puesto difícil. La reunión servirá para discutir los avances de la guerra contra Irán y las recientes concesiones de Estados Unidos a Arabia Saudí y Turquía. “En nuestra reunión discutiremos todos los temas sobre la mesa, y en primer lugar Irán. Nuestra meta es clara: preservar la seguridad de Israel, fortalecer su poderío y ampliar el círculo de paz a nuestro alrededor”, escribió Netanyahu este lunes en la red social X antes de iniciar el viaje a Washington.
Desconfianza en el entorno MAGA
Se trata de la séptima visita del líder israelí al Despacho Oval desde que Trump regresó al poder. “Netanyahu ha tenido el doble de visitas a la Casa Blanca en 18 meses que Churchill en toda la II Guerra Mundial, y cada una de ellas ha sido un desastre para la política de ‘Estados Unidos Primero”, dijo el ex estratega jefe de la Casa Blanca, Steve Bannon, en declaraciones recogidas por Politico. “Creo que todos los partidarios más fervientes del presidente Trump que no defienden la política de ‘Israel Primero’ están furiosos”, agregó.
Netanyahu aprovecha su viaje a Estados Unidos para asistir al funeral del senador republicano Lindsey Graham para lograr cerrar la cita con Trump. Graham era uno de los legisladores más influyentes en política exterior y un firme defensor de Israel. El primer ministro israelí coincidirá en el funeral con el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, quien también mantendrá un breve encuentro con el presidente estadounidense en la Casa Blanca.
Pese a las tensiones entre Trump y Netanyahu, el mandatario estadounidense ha reafirmado su apoyo a la alianza entre ambos países. Cuando el alcalde de Nueva York, el demócrata Zohran Mamdani, pidió detener al primer ministro israelí por crímenes de guerra cuando viaje el próximo septiembre para participar en la Asamblea General de la ONU, Trump salió en defensa de su amigo: “No será arrestado, de ninguna manera, forma o circunstancia, mientras se encuentre en los Estados Unidos de América”, escribió a través de la red social Truth. “Está luchando contra la República Islámica de Irán, que recientemente asesinó a 52.000 manifestantes inocentes y ha pasado los últimos 47 años matando a soldados estadounidenses y a otras personas”, agregó el presidente estadounidense en una clara defensa de Netanyahu. “¡Los únicos que deberían ser arrestados son los que llevaron a Irán a esta espiral de muerte y destrucción sin precedentes, algo que los presidentes anteriores debieron haber resuelto hace años!”, concluyó.
Otras preocupaciones diplomáticas
Aunque la Casa Blanca insiste en que la relación entre ambos líderes es “sólida”, Trump ha expresado en varias ocasiones su frustración por la agresividad de Israel en Líbano y la escasa ayuda para lograr un alto el fuego con Teherán. Tras las presiones, Israel firmó hace unas semanas un acuerdo marco de paz con Líbano, pero se niega a retirar todas las tropas del sur del país sin el desarme completo de Hezbolá.
Más allá de la guerra, hay otros dos asuntos que Netanyahu quiere aclarar. Por un lado está la venta de Estados Unidos a Turquía de aviones de combate F-35 y por otro el acuerdo nuclear con Arabia Saudí. A Netanyahu le preocupa que la renovada alianza entre Washington y Ankara pueda comprometer la supremacía militar de Israel en la región. Pero Trump ya ha manifestado lo que piensa: “Nadie me dice qué debemos vender”, aseguró el pasado lunes desde el Air Force One. “Turquía ha sido un aliado formidable para mí”, subrayó.
Por otra parte, Washington ha condicionado el acuerdo nuclear con Riad a que firme los Acuerdos de Abraham, que incluyen el reconocimiento del Estado de Israel. Pero el reino saudí aún no ha confirmado que aceptará esa condición.
La reunión entre ambos líderes se produce en un momento en que Trump ha decidido una pausa en las hostilidades en Oriente Próximo en busca de reanudar unas negociaciones con las que salir de un conflicto en el que está atrapado. Washington y Teherán parecían cerca de un acuerdo de paz a mediados de junio, pero las diferencias por el control del estrecho de Ormuz hicieron saltar por los aires el frágil alto el fuego. El fin de la tregua devolvió el conflicto a su fase más caliente, con ataques ininterrumpidos de Washington y represalias de la República Islámica contra los aliados de Estados Unidos en la región. El petróleo volvió a encarecerse y los bonos del Tesoro iniciaron una escalada que hizo saltar las alarmas en el Despacho Oval. Los mercados financieros están demostrando que son los únicos capaces de doblar el brazo a Trump.
El pasado viernes cesaron los bombardeos por primera vez tras dos semanas de ataques ininterrumpidos. Trump busca una oportunidad para volver a sentarse en la mesa de negociaciones y poner fin a una guerra que le está costando muy cara.


