Herzog escoge a Eisenkot para intentar formar gobierno, pero las diferencias entre sus posibles aliados pueden darle otra oportunidad al primer ministro.
Por Luis Rodríguez Salcedo
A Benjamin Netanyahu le han movido la silla, pero todavía no se la han quitado. El presidente israelí, Isaac Herzog, anunció el sábado 7 de noviembre que dará a Gadi Eisenkot la primera oportunidad de formar gobierno. Es un revés para el veterano gobernante y una advertencia para quienes ya preparan su despedida: en Israel, contar votos y conseguir socios son dos oficios distintos.
El comunicado presidencial introduce una precisión: la entrega formal del encargo estaba prevista para este domingo 8. Desde entonces, Eisenkot dispondrá de 28 días para negociar, prorrogables por otros 14. Las seis semanas mencionadas en los despachos son, por tanto, el plazo máximo posible. Herzog confirmó también que partidos con 67 diputados recomendaron al exjefe militar, frente a 46 que respaldaron a Netanyahu; otros siete no recomendaron a nadie.
Sobre el papel, parece suficiente. En los pasillos, empieza el problema.
Las elecciones del 27 de octubre dejaron 53 escaños al bloque de Netanyahu, 48 a los cuatro partidos del campo de Eisenkot y 19 a las dos fuerzas de representación árabe. La Cámara tiene 120 puestos. Ninguno de los dos grandes campos puede gobernar cómodamente con sus propios números. Los ciudadanos árabes israelíes, tantas veces tratados como invitados incómodos de la política nacional, tienen ahora representantes capaces de decidir quién recibe las llaves.
Aquí aparece la contradicción central: recomendar a Eisenkot ante Herzog no equivale a comprometerse con su gobierno. Tres de los cuatro partidos de su campo rechazan, por ahora, asociarse con las fuerzas árabes. Hay coincidencia para desplazar a Netanyahu, pero profundas diferencias sobre con quién hacerlo. La puerta de salida tiene suficientes manos para abrirse; falta que todas empujen al mismo tiempo.
Netanyahu trabaja precisamente sobre esa grieta. Según Associated Press, ha lanzado acusaciones sin fundamento de que los partidos árabes robaron las elecciones y utiliza señalamientos de simpatía con el terrorismo para desacreditar una eventual alianza. Al mismo tiempo, propone un gobierno de unidad nacional. La maniobra admite una lectura bastante terrenal: encarecer políticamente cualquier mayoría que lo deje fuera y ofrecerse después como solución al bloqueo.
Eisenkot tampoco llega libre de ataduras. Ha impuesto condiciones a una eventual cooperación, entre ellas el reconocimiento de Hamás como organización terrorista. Mansour Abbas, dirigente de Ra’am, ha condenado el terrorismo y pedido el desarme y la salida de Hamás del poder, pero evitó adoptar expresamente esa denominación durante las consultas. Las palabras se han convertido en una frontera de negociación, incluso entre actores que comparten algunos objetivos concretos.
Existe otra ruta: atraer a los dos partidos ultraortodoxos, cuyos 13 diputados permitirían al campo de Eisenkot alcanzar 61. Pero esa operación exigiría negociar las exenciones del servicio militar para estudiantes religiosos, una cuestión que enfrenta a esos partidos con sectores de la oposición. Avigdor Liberman ya ha mostrado disposición a transigir. Sacar a Netanyahu podría terminar costando concesiones que algunos prometieron combatir.
Conviene, además, medir el alcance del cambio. El bloque alternativo reúne fuerzas de centro, derecha e izquierda: su eventual llegada al poder no demostraría, por sí sola, un giro común sobre Gaza o la cuestión palestina. La primera prueba será construir un programa que sobreviva al objetivo compartido de sustituir al primer ministro.
Netanyahu ha perdido la iniciativa, pero conserva posibilidades si fracasan las negociaciones. Eisenkot tiene una oportunidad real y una mayoría todavía por construir.
La ironía queda servida: quienes rechazan sentarse con los partidos árabes necesitan resolver qué hacer con sus votos. Porque la democracia parlamentaria tiene esa mala costumbre: a veces entrega la llave precisamente a quienes algunos preferirían dejar esperando afuera.
rodriguezsluism9@gmail.com https://teclalibremultimedios.com/category/portada/


