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MADRID SALVÓ LA DECLARACIÓN, PERO EL DESACUERDO QUEDÓ AL PIE

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Cumbre Iberoamericana de Madrid, un consenso con letra pequeña

Los 22 países adoptaron una declaración común tras el desencuentro de Cuenca. Cuatro gobiernos se apartaron del párrafo que aludía al embargo a Cuba sin nombrarlo. Entre los acuerdos que sí avanzaron, el Caribe ganó un asiento propio como observador.

Por Luis Rodríguez Salcedo | TeclaLibre digital

MADRID, 6 de noviembre de 2026. El apretón de manos entre Javier Milei y Pedro Sánchez duró apenas lo que manda el protocolo. En la Galería de las Colecciones Reales, con Felipe VI al frente de la plenaria, el argentino saludó al anfitrión y luego aprovechó el micrófono para cargar contra el socialismo. Sánchez, por su parte, defendió el diálogo y la cooperación. El saludo dio para un video. Lo que permitió cerrar la cumbre el jueves 5 de noviembre se entiende mejor leyendo la última página de la declaración.

El acuerdo que se lee desde el pie de página

Madrid reunió delegaciones de los 22 países, aunque RTVE y El País contaron apenas una decena de mandatarios. Entre quienes faltaron estuvieron Luiz Inácio Lula da Silva y Claudia Sheinbaum. Milei se saltó la cena inaugural, pero acudió a la plenaria. En el audio de Las mañanas de RNE, el canciller español José Manuel Albares le quitó importancia al desaire y puso el acento en las decisiones. La distinción importa. Una silla presidencial vacía pesa en la foto, mientras una delegación con instrucciones para negociar puede decidir la suerte del documento.

En Cuenca, Ecuador, en 2024, el foro quedó sin una declaración respaldada por todos. Madrid encontró una salida. Los países podían dejar constancia de su desacuerdo con párrafos específicos y permitir que el texto se adoptara. Así, Argentina, Colombia, Costa Rica y Paraguay se disociaron del párrafo 4, que rechaza la coerción y determinadas medidas contrarias al derecho internacional. Según la reconstrucción de El País, allí se negociaba cómo aludir al embargo estadounidense a Cuba. El nombre de la isla quedó fuera de ese párrafo y aun así hubo cuatro objeciones. La declaración tampoco menciona expresamente a Gaza ni a Ucrania, aunque reafirma la soberanía de los Estados y el arreglo pacífico de controversias.

La letra pequeña alcanza incluso a la cooperación. Argentina se apartó también del párrafo sobre la Carta de Cuidados y Apoyos, que el propio documento presenta como un instrumento voluntario. Buenos Aires y Asunción dejaron además por escrito sus interpretaciones sobre el alcance del género o la igualdad de género. La fórmula salvó la declaración y dejó un registro público de hasta dónde estaba dispuesto a acompañarla cada gobierno.

Lo que se lleva el Caribe

Por debajo del ruido político hubo acuerdos que merecen seguimiento. La Alianza Iberoamericana de Inteligencia Artificial abre cooperación en datos, capacidad de cómputo y modelos adaptados a las lenguas de la región. La Carta de Movilidad Académica busca facilitar los intercambios y el reconocimiento de estudios. También quedaron encaminadas la Red de Reducción del Riesgo de Desastres y Protección Civil, la Carta de Cuidados y una nueva estrategia de cooperación. Para Santo Domingo, la agenda digital tiene un antecedente directo en la cumbre de 2023, cuando se adoptó aquí la carta de derechos en los entornos digitales.

Luis Abinader estuvo en la plenaria. Para la República Dominicana, uno de los resultados con mayor recorrido es la incorporación de la Asociación de Estados del Caribe como observador consultivo, junto con la entrada de Angola, India y Turquía como observadores asociados. El propio texto plantea un diálogo con países y organizaciones caribeñas ajenos a la comunidad iberoamericana. Ahí hay una oportunidad concreta. Si la nueva red de protección civil ayuda a compartir alertas y coordinar respuestas antes de que un huracán toque tierra, el acuerdo habrá ganado un valor que ninguna foto de familia puede darle.

Honduras, con Nasry Asfura, recibió la secretaría pro tempore y será sede de la próxima cumbre en 2028. Para entonces se podrá preguntar cuántos estudiantes aprovecharon los acuerdos de movilidad, qué países pusieron sus alertas a conversar y qué proyectos se hicieron con el Caribe. Madrid ya demostró que sabe poner los desacuerdos al pie de página. A Honduras le toca procurar que los acuerdos salgan de ella.

rodriguezsluism9@gmail.com    https://teclalibremultimedios.com/category/portada/

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