Koanólido, de Bahoruco al laboratorio: la UASD sigue la pista de una molécula contra el cáncer
Un compuesto aislado de una planta de La Española frenó el crecimiento de células tumorales en el laboratorio. El rector Jorge Asjana David informó que ya se estudia en roedores fuera del país. La universidad espera los resultados de esa etapa.
Por Luis Rodriguez Salcedo | TeclaLibre digital
SANTO DOMINGO. La noticia salió de un almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio, pero empezó años atrás, con un arbusto de la Sierra de Bahoruco. En los laboratorios de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, el equipo encabezado por el químico dominicano Quírico Castillo aisló de esa planta una molécula capaz de frenar el crecimiento de células tumorales cultivadas en el laboratorio. El rector Jorge Asjana David contó este miércoles que la investigación ya se mueve en otro terreno, el de las pruebas con ratas y ratones fuera del país. La frase que merece quedar subrayada es la que pone los pies en la tierra: la universidad sigue esperando resultados.
La planta se llama Koanophyllon gibbosum, pertenece a la familia de las asteráceas y es endémica de La Española. El hallazgo salió de un proyecto financiado por el Fondocyt que examinó más de veinte especies de la flora de la isla. En 2019, el equipo publicó un estudio sobre el koanólido A, nombre con el que figura en la literatura científica el compuesto del que arranca esta línea de trabajo. La UASD también tiene publicaciones sobre otras moléculas de la misma familia, identificadas con letras de la B a la F.
El estudio de 2019 probó el koanólido A en seis líneas de células de tumores sólidos humanos. La concentración necesaria para frenar a la mitad su crecimiento osciló entre 0,34 y 20 micromoles por litro, según la línea celular. En buen dominicano, unas células respondieron a concentraciones mucho menores que otras. Ahí está el dato que se pierde cuando se ponen próstata, mama, colon, riñón, pulmón y cuello uterino en una sola frase y se remata con «cura definitiva». Lo publicado mide el crecimiento de células en cultivo. Para saber si el compuesto beneficia a pacientes con alguno de esos cánceres hacen falta ensayos clínicos.
Lo que falta por saber de los ratones
Asjana destacó el interés en el cáncer de próstata y dijo que los experimentos con roedores se realizan en el extranjero. El repositorio de la UASD registra un proyecto preclínico sobre el koanólido A. En la cobertura del almuerzo y en las fuentes públicas consultadas no encontré resultados de esas pruebas ni datos suficientes para identificar el centro que las realiza, la variante exacta que se está administrando o los modelos de tumor que se están usando. Son detalles que permitirían saber cuánto ha avanzado el trabajo desde el artículo de 2019.
La pregunta ahora es si el compuesto logra un efecto contra el tumor en un organismo vivo a una dosis que ese organismo pueda tolerar. También importa cuánto de la sustancia llega al tejido que se quiere tratar y qué efectos produce en el resto del cuerpo. Esos datos ayudan a decidir si vale la pena dar el salto a los primeros ensayos en personas. Y la patente mencionada en el almuerzo pertenece a otro terreno, el de la propiedad industrial. La eficacia y la seguridad se establecen con estudios.
Hay una noticia dominicana de peso en todo esto. Una universidad pública buscó en la flora de la isla, aisló una molécula, publicó sus hallazgos y sostuvo la investigación a través de varias rectorías. El próximo titular se lo ganarán los datos. Los ratones, por ahora, tienen la palabra.
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