InicioCEREPOESIAARTE Y CULTURA¡Se van con el maestro José Cestero muchas cosas!

¡Se van con el maestro José Cestero muchas cosas!

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Por: Yi-yoh Robles

Como si la vida transfiriera en un aliento mágico y sublime desde él: un sello, una partícula de humanidad impostergable, o un trazo de línea como en un retrato de luz irrevocable, o un cuento de hadas; a propósito de la presencia en ese instante de su joven musa hermosa «Wendoly».  Algo así como un obturador flash intermitente desde las líneas de un destello cuasi compacto del reflejo de Amedeo Modigliani, allí estaba el reflejo de su Wendoly amada.

Recuerdo aquel consejo del maestro, en los albores del año 1990, cuando regresábamos del estudio, situado entre las calles Billini y Meriño. Caminábamos con el pintor y musicólogo folclorista Franklin Polanco, mientras el ocaso comenzaba a envolver la ciudad en su manto dorado. Después de compartir un café y un «medio pollo» en la famosa cafetería El Conde de Peñalba, conocida como «Palacio de la Esquizofrenia», nos dirigimos hacia «La Cafetera» para conversar con el maestro Cestero.

Aquel día fue inolvidable, estrenaba mis lentes redondos de color oro, un intercambio con el doctor y oftalmólogo Mariano Belén por un 30 x 40. Al verme con aquellos lentes, el Maestro Cestero nos saludó, delante de importantes contertulios. Su mirada y palabras fueron contundentes, llenas de elogio y reconocimiento, un honor que guardo con gratitud en mi memoria.

– ¡Ígor Stravinsky …!

Reí con agrado por el piropo, y el maestro me sorprendió con un dibujo de mi rostro al estilo Ígor Stravinsky, apodándome por un tiempo con ese seudónimo. Luego, me dio un consejo importante cuando le comenté que había decidido mudarme a Róterdam, Holanda. Con entusiasmo, le dije que quería presentarle a mi novia holandesa, Hedwig, una mujer hermosa, alta, rubia y de ojos azules, con quien había planeado vivir en su país. El maestro Cestero me respondió, sin dudar, que no lo pensara dos veces y que escuchara bien su consejo.

El maestro Cestero me dijo, ¡no lo pienses dos veces …y escucha!

“¡Oh, América infeliz, que solo sabes de tus grandes vivos, cuando ya son tus grandes muertos”.  (Federico Henríquez y Carvajal /Despedida a Eugenio María de Hostos).

El gran poeta Manuel del Cabral asoma:
«Hay muertos que van subiendo/ cuanto su ataúd más baja».

Con Cestero se nos van muchas cosas:

…se nos va la sensación de cotidianidad y pueblo, en cada detalle surgido de forma espontánea desde la paleta de color del gran artista emblema popular de Republica Dominicana.

José Cestero, digno ejecutor de lienzos que expresan la sociología y/o características desde el modus vivendi a través de personajes subyacentes y fulanos, transferidos como apuntes desde la vida cotidiana del pueblo ( reflejados en modus operandi particular de existencia).

Ha sido él un ente antropológico de apunte visual importante dentro del ambiente de las artes plásticas. que captó y logró plasmar de manera simple su descriptiva visual desde unas pinceladas y lineas, con pocos rasgos detallistas pero con trazos puntuales y/o definidos en la esencia de los personajes que lograron confluir y habitar las escenas de sus lienzos.

 

Al igual que los monumentos coloniales y las escenas de nuestra historia, no se nos pueden quedar sus conceptos particulares y únicos sobre la figura del  «Quijote de la Mancha»/Los mismo que los personajes que circundan su amplia escena de realidad particular, figuras históricas, políticos, además del gran conjunto creativo de su mundo confluyente, disperso y armónico; ¡claro esta! desde la concepción de los diversos personajes que logró recrear de manera libre y con amplia libertad.

Con Cestero se nos va el emblema bohemio del café y todo compendio de vida y mundo en constante movimiento dentro de la dinámica tras la ruta del día a día, en la escena mordaz de la cotidianidad citadina dentro del rodaje de un reloj que no alcanza fin en sus minuteros.

Cestero es único, particular y universal, él logra desbordar la imaginación desde un submundo desplegado en lo «real maravilloso» , desde una magicidad híbrida entre realidad y ficción desde la óptica conceptual, dentro del refugio de los enclaves de creación y nacimiento en cada obra plasmada.

El maestro ha logrado plasmar una simbiosis interesante entre la realidad y el submundo de los personajes que hacen aparición en sus lienzos apaste-lados desde la fuente del color plasmado.

Con Cestero se nos va la verdad y el abono al discurso de sinceridad y pureza.

Con Cestero nos va una forma de hacer arte que esta en desuso.

Se nos va el romanticismo y el emblema humanista.

Se nos va la utopía y el desprendimiento.

Con Cestero se nos va el alma de las cosas y el sujeto de real maravilloso.

Con Cestero asistimos a la partida de uno de los últimos bohemios de la vida y el vocablo.

Se nos va la libertad, la ruta leve, el llanto y dolor que nos remueve el alma.

Los ojos sudados contemplando el desenlace de la existencia, la vida, que a veces e injusta, apremiante …y en el destape de la caja de Pandora, van rodando las escaleras del destierro y el dolor.

… despido al maestro lejos de liturgias y antifaces, desde estas cuatro paredes de mi estudio, con la firme esperanza de paz para este artífice, que de seguro tiene guardada la gloria y el cielo.

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