El Gobierno belga se ha vuelto a enzarzar en una disputa diplomática pública con Estados Unidos e Israel por la injerencia de estos países en lo que Bruselas considera un caso judicial interno y Washington y Tel Aviv califican de una muestra más de antisemitismo en Europa: la decisión de la Fiscalía de Amberes de proponer que se impute a dos mohelim (expertos judíos en el brit milah, la circuncisión ritual) por haber realizado esta práctica de forma ilegal.
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