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Benedicto XVI un Papa controvertido y controversial

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Nacido como Joseph Ratzinger, en una maniobra coyuntural este cardenal
alemán, que sirvió en las juventudes hitlerianas, se convirtió, en el
momento del nudo gordiano de los escándalos en el seno de la Iglesia
Católica, en Benedicto XVI, un Papa controvertido y controversial, con una
carrera eclesial que fue puesta en la picota, tanto por adversarios como
por admiradores.

Y ciertamente, su vida fue un despliegue de controversias, que se profundizaron a raíz de su ascensión al trono de San Pedro para dirigir el conglomerado de millones de fieles repartido por todo el orbe, el 19 de abril de 2005, diecisiete días después de la muerte
de Juan Pablo II, su antecesor.

Por Claudia Fernández

Una vida signada por dos guerras mundiales, conflictos internos que lo
hicieron, en principio, ser parte del movimiento de liberalización eclesial,
que propugnaba por cambios sustanciales dentro y fuera de la iglesia
católica, y luego, a ser un férreo defensor del ultraderechismo dogmático,
forman parte del recorrido que llevó a Joseph Ratzinger a convertirse en
uno de los pilares del conservadurismo radical del catolicismo, que llevó a
enfrentarlo con otros representantes sacerdotales, como el actual Papa
Francisco (.

Orador consumado, de inteligencia superior, intelectual consumado,
políglota, doctor en Teología, el que fuera Arzobispo de Munich y Frisinga,
una de las mayores diócesis de Alemania, país en donde nació la religión
protestante de Lutero, llega al solio papal en un momento álgido para la
Iglesia y sus postulados, que ya venían tambaleándose desde el Concilio
Vaticano II, convocado por Juan XXIII, en 1962, en el que exhibió sus
dotes como intelectual consumado y orador convincente.

En este momento histórico se da a conocer como un defensor a ultranza
de la reforma eclesial, posición que cambiaría de manera radical en 1968,
para convertirse en el ultraderechista defensor de los parámetros
seculares que habían sostenido a la Iglesia Católica durante siglos. El
motivo del cambio solo ha sido motivo de especulación, nadie sabe a
ciencia cierta, qué sucedió con sus creencias iniciales.

Y como de especulación se trata y se ha hablado tanto sobre el cambio
doctrinal de Benedicto, que pasó de ser parte de la nueva corriente
modernista de la Iglesia Católica, a un furibundo defensor de los dogmas
ancestrales, es preciso señalar que en el momento de su cambio de
posición, el mundo estaba pasando por una fase de guerrerismo sin
precedentes, la guerra fría, el consumo excesivo de drogas, las invasiones
norteamericanas a países del área y fuera del área (Vietnam, Camboya,
República Dominicana, Nicaragua, por mencionar algunos), así como el

incipiente nacimiento de la Teología de la Liberación, dieron paso a una
reconversión de ideas, siempre especulando porque el secreto se lo llevó
consigo, volvió a los tiempos medievales.

De ahí es que quizá, siempre suponiendo, el Papa Viajero, Juan Pablo II,
el sucesor del de la Sonrisa, Albino Luciani, que solo duró 78 días como
jefe de la iglesia, fuera envenenado por su política de apertura y su
persecución contra las mafias eclesiales, de las que fue víctima,
decíamos, el Papa Juan Pablo II, otorgó el cargo de prefecto de la
Congregación para la Doctrina de la Fe, el equivalente al Santo Oficio, la
ingrata Inquisición de la Edad Media.

Aquí un pequeño aparte en esta historia. Como jefe de la Congregación
para la Doctrina de la Fe, imaginamos que a Joseph Ratzinger no le gustó
la elección del cardenal Jorge Mario Bergoglio, hoy el Papa Francisco,
como su sucesor, y también por eso se retiró pero no dejó de polemizar
con este, por temas como la comunidad LGTB, las creencias particulares
del actual jefe de la iglesia, ya que es un miembro connotado de la
Compañía de Jesús (Jesuitas) una de las congregaciones más polémicas
desde su fundación por San Ignacio de Loyola.

Es el preciso momento en que asume el solio pontificio, que Benedicto
XVI, comienza a recibir una serie de denuncias de diferentes diócesis y
arquidiócesis alrededor del mundo, denunciando la violación de niñas,
niños, monjas y aspirantes a sacerdotes, y se inicia la defensa de los
sacerdotes contra las denuncias, a las que había hecho caso omiso Juan
Pablo II, mas no así Juan Pablo I, que inicia el camino del fin, que dio por
resultado la renuncia papal, hecho registrado históricamente en 1294,
cuando Celestino V, Gregorio XII, en 1405 y ¡498 años después!,
Benedicto XVI, quien hoy deja un legado rico en literatura y conocimiento
a la iglesia y al mundo. Urbi et orbi.

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