Carlos Márquez Cabrera /
Cuando en marzo de 2025 la gobernadora Jenniffer González y el ministro David Collado firmaron el memorándum de entendimiento turístico en La Fortaleza, el optimismo era enorme.
Pero en el Caribe sabemos que los acuerdos institucionales a menudo mueren en el cajón de los comunicados de prensa.
Pero, lo que nos preocupaba era, si ese histórico pacto se estaba llevando realmente a la práctica.
Hoy, con los hechos sobre la mesa, podemos afirmar que la alianza estratégica entre Puerto Rico y República Dominicana no solo sobrevive, sino que avanza con pasos firmes y concretos.
La promesa inicial de invertir dos millones de dólares —uno por cada isla— para lanzar una campaña conjunta se ha cumplido.
En enero de 2026, durante la Feria Internacional de Turismo (FITUR) en Madrid, ambos gobiernos presentaron oficialmente «Juntos Somos el Caribe», la primera campaña multidestino del Caribe.
No fue un anuncio vacío. La campaña ya está en marcha, con un video promocional desarrollado en colaboración entre Discover Puerto Rico y el Ministerio de Turismo dominicano, y una estrategia dirigida a turoperadores y medios especializados de Europa e Iberoamérica.
A siete meses del anuncio oficial, la Compañía de Turismo de Puerto Rico ha confirmado que la iniciativa se traduce en acciones concretas en el mercado español.
Se están realizando acercamientos con turoperadores para posicionar la oferta turística combinada, y se han sostenido conversaciones para renegociar rutas, frecuencias y condiciones con aerolíneas.
El concepto «Island Hopping» (saltar de isla en isla) ya es el eje de una propuesta que permite al viajero explorar dos culturas caribeñas en un solo viaje, maximizando el valor del desplazamiento.
El acuerdo contemplaba mejorar la conectividad aérea, y aunque se han dado pasos, este sigue siendo el gran desafío.
A la iniciativa se han sumado aerolíneas y cruceros, pero la conectividad regular y accesible entre ambas islas aún no alcanza el nivel deseado.
La discusión sobre un posible ferry entre Puerto Rico y República Dominicana ha resurgido, lo que indica que el tema está en la agenda, aunque sin avances concretos.
Lo más relevante de esta alianza es que trasciende lo meramente promocional.
Como destacó la directora ejecutiva de la Compañía de Turismo de Puerto Rico, Willianette Robles, el acuerdo representa «una plataforma de desarrollo para nuestras comunidades, impulsando la creación de empleos y promoviendo un modelo de turismo más sostenible, inclusivo y accesible».
No se trata solo de vender paquetes turísticos; se trata de construir una oferta complementaria que sume fortalezas y amplíe la experiencia del viajero.
La alianza turística entre Puerto Rico y República Dominicana está lejos de ser un simple documento.
La campaña «Juntos Somos el Caribe» ya es una realidad con presupuesto, ejecución y presencia en los mercados internacionales.
Hay avances en conectividad, en acercamientos con turoperadores y en la construcción de una narrativa compartida que posiciona a ambas islas como destinos complementarios.
Queda trabajo por hacer —especialmente en materia de conectividad aérea y en la creación de paquetes concretos que los turoperadores puedan vender— pero el rumbo es claro.
Hoy, Quisqueya y Borinquén demuestran que la cooperación regional no es una utopía.
Es una estrategia ganadora que comienza a dar frutos.
El Caribe unido no es un eslogan, es un destino que ya está despegando.
La alianza estrategica, dominico-puertorruiquenna-abanadona el papel, para conquistar el mercado turistico.