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EL DESAFÍO DE ABDUL EL-SAYED A DONALD TRUMP

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TECLALIBRE DIGITAL | CRÓNICA POLÍTICA INTERNACIONAL | 1 DE NOVIEMBRE DE 2026

El presidente estadounidense quiso convertir la religión musulmana de un aspirante demócrata al Senado en motivo de sospecha. Pero el candidato le devolvió el desafío con una propuesta que puso sobre la mesa a Jeffrey Epstein y las elecciones de 2020. Michigan se convierte así en escenario de una batalla donde se cruzan religión, seguridad, verdad y poder.

Por Luis Rodríguez Salcedo | TeclaLibre

MICHIGAN, ESTADOS UNIDOS. — Donald Trump llegó con un detector de metales imaginario y Abdul El-Sayed le respondió con un polígrafo. Lo que comenzó como un ataque electoral terminó convertido en uno de esos intercambios que resumen, en apenas dos frases, las tensiones de toda una campaña.

La historia comenzó el domingo 25 de octubre, durante un mitin republicano en Port Huron, Michigan. Trump, empeñado en impedir que el demócrata Abdul El-Sayed conquiste un escaño en el Senado, lo presentó como una amenaza para la seguridad nacional.

El presidente llegó a sostener que, si resultaba elegido, debería ser el único senador obligado a atravesar un detector de metales antes de entrar al Capitolio.

Y fue más lejos: lo llamó «yihadista» y lo vinculó con los Hermanos Musulmanes, sin presentar pruebas que demostraran semejante afiliación.

El-Sayed, epidemiólogo estadounidense de ascendencia egipcia, musulmán y representante del ala progresista demócrata, no respondió con una defensa convencional.

Durante un acto de campaña en Kalamazoo, el jueves 29 de octubre, tomó la exigencia presidencial y la convirtió en un desafío:

«Yo pasaré por un detector de metales si tú te sometes a un detector de mentiras».

Y agregó que estaba dispuesto a atravesar el detector todos los días, siempre que Trump aceptara una sola prueba de polígrafo.

El candidato incluso adelantó sus preguntas: la primera sobre Jeffrey Epstein, el delincuente sexual convicto con quien Trump mantuvo vínculos sociales en el pasado; la segunda, sobre la afirmación presidencial de haber ganado las elecciones de 2020, cuyo resultado oficial dio la victoria a Joe Biden.

La respuesta provocó aplausos entre sus seguidores y comenzó a circular por las redes sociales, amplificada por la cobertura de C-SPAN.

Un musulmán en la puerta del Senado

Pero detrás de la ocurrencia hay una disputa mucho más profunda.

El-Sayed aspira a convertirse en el primer musulmán elegido al Senado estadounidense. Su rival republicano, Mike Rogers, cuenta con el respaldo de Trump. Ambos compiten por el escaño que dejará el demócrata Gary Peters.

Michigan tiene una importante comunidad árabe-estadounidense, particularmente en Dearborn, donde Trump consiguió apoyos significativos durante las presidenciales de 2024.

Precisamente por eso, sus ataques contra El-Sayed provocaron críticas incluso entre antiguos aliados.

Bishara Bahbah, fundador de Arab Americans for Trump, calificó las declaraciones presidenciales de racistas y sostuvo que habían cruzado una línea inaceptable.

Mientras tanto, El-Sayed ha rechazado reiteradamente cualquier vinculación con organizaciones extremistas.

Epstein, las urnas y la respuesta de la Casa Blanca

La mención de Epstein introdujo otro elemento explosivo en la controversia.

La portavoz de la Casa Blanca, Lauren Bis, rechazó las insinuaciones del demócrata y defendió la actuación de Trump respecto de la documentación relacionada con Epstein.

Conviene establecer una distinción: los vínculos sociales conocidos entre Trump y Epstein no constituyen, por sí mismos, prueba de participación en los delitos del financiero. Tampoco las acusaciones presidenciales contra El-Sayed demuestran vínculos terroristas.

Y el polígrafo, aunque políticamente sugestivo, tampoco es un instrumento infalible para determinar la verdad.

La campaña entra por el detector de metales

A dos días de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, Michigan concentra una batalla que trasciende los nombres de sus candidatos.

Se discute quién ocupará un escaño decisivo, pero también qué lugar tienen la religión, el origen familiar y las acusaciones personales en una democracia que presume de proteger la libertad de culto.

Trump plantea la controversia en términos de seguridad nacional. El-Sayed responde convirtiéndola en una discusión sobre la credibilidad presidencial.

Y ahí está la paradoja de esta pequeña historia electoral: un detector de metales puede descubrir un arma escondida, pero ningún aparato puede resolver por sí solo las contradicciones de una campaña política.

En Washington se legisla, se investiga y se interroga. En Michigan, entretanto, dos adversarios han decidido discutir quién debe pasar primero por el detector.

Uno quiere revisar los bolsillos del otro. El otro quiere examinar sus declaraciones.

Y los electores tendrán que decidir qué importancia conceden a cada acusación, mientras esperan respuestas sobre los problemas que afectan sus propias vidas.

rodriguezsluism9@gmail.com    https://teclalibremultimedios.com/category/portada/

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