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EMPLEO, OCUPACIÓN Y LA ECONOMÍA DEL REBUSQUE

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Lo que revela la encuesta ACD Media 2026. Un país donde trabajar no siempre significa progresar

Por la redacción de TeclaLibre

La más reciente Encuesta Nacional de Opinión Pública de ACD Media (mayo de 2026) deja una lectura inquietante cuando se observan con detenimiento los datos de ocupación, empleo e ingresos. Más allá de las simpatías políticas o de la valoración presidencial, la encuesta parece retratar una realidad que millones de dominicanos conocen de memoria: la economía sigue creciendo en las estadísticas, pero el bienestar no llega con la misma intensidad a los hogares.

La distribución ocupacional de la muestra muestra que apenas el 39.2% de los entrevistados tiene empleo formal, mientras un 27% trabaja en la informalidad. A esto se suma un 14.5% que declara estar sin trabajo.

Traducido al lenguaje de la calle, significa que más de cuatro de cada diez personas se encuentran fuera del empleo formal o directamente desempleadas.

La cifra resulta especialmente significativa porque el empleo informal suele caracterizarse por:

Ausencia de seguridad social.

Ingresos variables e inestables.

Escasa protección laboral.

Dificultades para acceder a crédito formal.

Vulnerabilidad frente a crisis económicas.

En otras palabras, el país que muestran los discursos oficiales de crecimiento convive con otro país que vive del «día a día», del motoconcho, del pequeño negocio, de las ventas ambulantes o del trabajo ocasional.

El dato más revelador: los ingresos
Si el empleo formal fuera realmente suficiente para garantizar calidad de vida, los ingresos familiares reflejarían otra realidad.

Sin embargo, la encuesta indica que:

55.8% de los hogares vive con menos de RD$30,000 mensuales.

28.1% recibe entre RD$30,000 y RD$50,000.

Apenas 14% supera los RD$50,000 mensuales.

Esto significa que más de ocho de cada diez hogares sobreviven con menos de RD$50,000 al mes.

Y aquí aparece la gran contradicción nacional.

Mientras el Banco Central exhibe indicadores macroeconómicos positivos y el gobierno destaca cifras de crecimiento, la mayoría de las familias sigue concentrando sus gastos en lo más básico: la comida.

El salario no alcanza
Cuando se pregunta cuál es el gasto que más pesa en el hogar, el resultado es contundente:

59.2% responde que la alimentación.

Es una señal clásica de presión económica.

En las economías más estables, la alimentación representa una proporción relativamente menor del presupuesto familiar. Cuando la comida absorbe la mayor parte de los ingresos, significa que queda poco margen para ahorro, educación, recreación o inversión familiar.

Más reveladora aún resulta la respuesta a la pregunta sobre qué medida aliviaría más la economía doméstica:

57.7% pide bajar los precios de los alimentos.

22.1% pide aumentar salarios.

La combinación de ambos datos es demoledora.

La población no está reclamando subsidios extraordinarios ni grandes reformas estructurales. Lo que pide es algo mucho más básico: que el dinero alcance para llenar la nevera.

Empleo juvenil: la solución que la gente vincula con la seguridad
Un dato interesante aparece cuando la encuesta aborda el tema de la seguridad ciudadana.

Al preguntar qué medida ayudaría más a mejorar la seguridad en las comunidades, un 17.3% responde que crear más empleo juvenil.

No es casual.

La población parece percibir una relación directa entre desempleo, falta de oportunidades y delincuencia.

Mientras algunos políticos siguen viendo la seguridad únicamente como un asunto policial, una parte importante de los ciudadanos la conecta con la economía y el empleo.

El pesimismo económico domina
La percepción general del país también está influida por la situación económica.

La encuesta muestra que:

42.3% considera que el principal problema nacional es el alto costo de la vida y la economía.

24.4% señala la delincuencia e inseguridad.

Es decir, la economía aparece casi duplicando a la inseguridad como preocupación principal.

Más aún:

54% califica negativamente la situación actual del país.

49.5% cree que la situación estará igual o peor en los próximos meses.

El mensaje es claro: el ciudadano promedio no juzga la economía por los informes técnicos ni por los discursos oficiales. La juzga cuando va al supermercado, cuando paga el alquiler o cuando recibe la factura eléctrica.

La lectura TeclaLibre
La encuesta ACD Media parece revelar que el verdadero problema laboral dominicano no es solamente la cantidad de empleos, sino la calidad de esos empleos.

El país genera ocupación, pero una parte importante de ella es informal. Genera crecimiento, pero muchos hogares no sienten sus beneficios. Produce riqueza, pero la mayoría sigue concentrando sus ingresos en sobrevivir.

La gran pregunta que deja esta encuesta es incómoda:

¿De qué sirve anunciar récords de crecimiento económico si más de la mitad de los hogares vive con menos de RD$30,000 mensuales y su principal preocupación sigue siendo el precio de los alimentos?

Esa es la interrogante que emerge entre líneas en los datos de ACD Media.

Y esa pregunta, más que política, es profundamente social. Porque detrás de cada porcentaje hay una familia tratando de hacer rendir un salario que cada mes parece valer un poco menos.

-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-

rodriguezsluism9@gmail.com     https://teclalibremultimedios.com/category/portada

Fuente: Encuesta Nacional de Opinión Pública ACD Media, mayo de 2026.

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