Fazil Hüsnü Daglarca nació en Estambul, Turquía, en 1914 y murió en esa misma ciudad en 2008. Su nombre de nacimiento es Mehmet Fazil. Se ha dedicado, en el campo de la literatura exclusivamente a la poesía. Es, junto a Nazim Hikmet, el mayor poeta de Turquía de la era moderna. Y ha sido traducido a múltiples idiomas. Primero hizo la carrera militar, luego, al retirarse de la misma en 1950, trabajó como inspector laboral, tarea que dejó para abrir una librería llamada Kitap («libro»), en 1959. En 1970 cerró la librería y desde entonces se dedicó exclusivamente a la poesía. Escribió también poesía para niños. Obtuvo un premio literario muy importante en su país, el Premio Vehbi Koc, en 2005. Fue galardonado con el premio Struga Poetry Evenings Golden Wreath Award.
A continuación compartimos algunos poemas traducidos por: Adelmar Ramírez
Dios y yo
Él
es el poeta de su trabajo
yo soy el Dios
del mío
‘Dios y yo’, es un breve poema que expresa la idea de que cada uno es responsable de su propia creación y destino, sugiere una visión de autonomía y poder personal en la construcción de su existencia.
Defensa contra de la noche
Este hombre está muerto y ausente pero
el tiempo no se desplomó en el suelo mucho rato.
Le entregamos la vida de ese hombre a los árboles.
¿A quién le pertenece su corazón?
Este hombre está muerto y ausente pero
no podíamos apartarnos de su lado.
En el interminable lamento de nuestras noches,
¿por qué esta palidez nunca disminuye?
Este hombre está muerto y ausente pero
el río aún no se atreve a decirlo,
y su fe, como pájaros gloriosos,
es capaz de llevárselo lejos.
‘Defensa contra de la noche’, es un poema en el que reflexiona sobre la presencia persistente de un hombre muerto y ausente en la vida de quienes lo rodean. Aunque su cuerpo ya no está, su recuerdo y su influencia permanecen, ligados a la naturaleza y a la esperanza. La palidez, el lamento y la fe simbolizan la lucha por aceptar la ausencia y buscar una defensa contra la noche del adiós.
Latitudes
Cierras tus ojos profundamente
cuando yo abro los míos.
Nuestras latitudes se cruzan en la misma estrella.
Cuando cierro los ojos, hermano,
tú abres los tuyos.
Cuando nuestras manos esculpen el mármol de los cipreses,
ni el mármol, ni el ciprés, nos familiariza.
Nuestras latitudes se cruzan en la misma estrella.
A la misma hora.
Nuestras casas no están conscientes del gran tiempo.
En la lejanía, los vientos más fríos se alzan,
nuestras oscuridades se siguen la una a la otra.
Nuestras latitudes se cruzan en la misma estrella,
y miramos el mismo cielo en la eternidad,
sin embargo, no podemos vernos el uno al otro.
‘Latitudes’ es un poema que expresa la conexión espiritual y simbólica entre dos personas que, a pesar de estar separadas, comparten la misma estrella y miran el mismo cielo. Aunque sus vidas y ubicaciones son diferentes, sus latitudes se cruzan en un destino común. Sin embargo, la distancia impide que realmente se vean o se reconozcan, resaltando la dualidad entre unión y separación en la eternidad.
Donde todas las cosas callan
Hay veces en que todos recuerdan a los vivos
como si estuvieran muertos.
Así como el tiempo desaparece de lugares bulliciosos
con multitudes.
Alguien dice: “Satanás pasó” con una voz renovada
en el miedo.
Indigente, debo sufrir estas vastas soledades.
Deseo que mi vida se destiña sobre un globo terráqueo para esforzarme
por los silencios donde todas las cosas callan
y ni siquiera Dios sobrevive.
‘Donde todas las cosas callan’ nos habla de momentos de silencio y olvido, donde los vivos parecen muertos y el tiempo desaparece en las multitudes. La presencia del miedo y la soledad se sienten profundas, y el poeta anhela desaparecer en esos silencios absolutos, donde todo calla, incluso Dios, reflejando una búsqueda de paz en la nada y la pérdida.
Relativamente
De acuerdo a mí, la montaña
es solitaria.
Yo estoy desvelado
de acuerdo a la montaña.
Para
la
montaña
yo estoy
loco.
Para
mí
la montaña
está hambrienta.
Para la montaña
yo estoy fuera de alcance.
La montaña no llegará
de acuerdo a mí.
‘Relativamente’ es un poema expresa una percepción de distancia y desconexión entre el yo y la montaña. La montaña se muestra como solitaria y hambrienta, mientras que el poeta se siente desvelado y fuera de su alcance. Ambos parecen estar en diferentes realidades: para la montaña, el poeta está loco; para el poeta, la montaña no llegará, reflejando una sensación de separación y dificultad para conectar con lo inmutable y lejano.
Conversaciones con las montañas
Cargando las canciones oscuras de los pastores
mis águilas se posan en la distancia
insomnes
y sin estrellas, mis álamos perduran
La soledad aflige a la tierra sin cielo
contrapuesto a amores perdidos
en cementerios donde las grandes flores retoñan
pesadas con salud y felicidad
La voz que el viento acarrea
la puedo escuchar ahora
en la noche
el pico invita a la ceguera.
‘Conversaciones con las montañas’ refleja la conexión del yo poético con la naturaleza y la soledad. El poeta evoca canciones oscuras, águilas en la distancia, álamos perdurables y una tierra sin cielo, simbolizando una existencia introspectiva y melancólica. La presencia de amores perdidos en cementerios donde florecen flores pesadas sugiere recuerdos y pérdida, mientras que la voz del viento y el pico invitan a la ceguera, simbolizando una búsqueda interior y una relación íntima con el entorno natural y sus misterios.

