Jauja es una de las ciudades peruanas con mayor historia, con una superficie de 3749.1 km² ubicada en los Andes Centrales, en el departamento de Junín, situada específicamente en el corazón del fértil Valle del Mantaro, a unos 3.350 metros sobre el nivel del mar, dista 250 km al este de Lima. Es una de las nueve provincias que forman parte del departamento de Junín (integrada por 34 distritos). Limita por el Norte con las provincias de Yauli, Tarma y Chanchamayo; por el Este con la provincia de Satipo; por el sur con la provincia de Concepción; y, por el Oeste con el departamento de Lima.
La historia de Jauja abarca desde los asentamientos pre-incas hasta su importancia como la primera capital del Perú, fundada por los españoles en 1534. Su gran riqueza y abundancia de recursos naturales inspiraron el famoso mito europeo de la «tierra de Jauja», símbolo de una tierra de abundancia y prosperidad.

Fue instituida como la primera capital de los territorios conquistados era una sociedad agro alfarera organizada con gran población, riqueza y el valle fértil impresionaron a los españoles, inspirando posteriormente la leyenda europea de «Jauja» como una tierra mítica de infinita abundancia, sus casonas coloniales constituyen su emblema arquitectónico y símbolo de identidad cultural. Debido a la necesidad de tener una salida al mar para mantener el contacto con España, la condición de capital duro poco mas de un año, Pizarro decide trasladar la capital a la Ciudad de los Reyes (Lima) el 18 de enero de 1535.
La tercera etapa es la Época Colonial y Republicana, tras 30 años de abandono, en 1565, la ciudad es refundada como «pueblo de indios» y reubicada a un par de kilómetros de su sitio fundacional, dando origen a la actual ciudad. La Época Republicana: Durante la época colonial y la posterior Independencia del Perú, Jauja se mantuvo como una zona comercial y de paso estratégico en los Andes centrales.
César Víctor Dávila Véliz (2019 – 2022) es el alcalde de esta ciudad que en el siglo XIX e inicios del XX tuvo fama mundial como un sanatorio natural, por su clima seco y la altura eran recetados por médicos europeos y peruanos para tratar a pacientes con tuberculosis y afecciones respiratorias. Jauja destaca por tener una amplitud de atractivos turísticos, culturales, paisajísticos y naturales. Entre ellos destacan: La Laguna de Paca, donde se pueden degustar platos típicos como la pachamanca o trucha frita. El geógrafo Daniel López Mazzotti describe además zonas arqueológicas en sus alrededores y una isla de totora a la que los pobladores llaman «La Isla del Amor».









