En una escena poco habitual, un responsable de la Policía Nacional sale de la sede que tienen en la calle de Guadalajara de Barcelona y le indica a tres chavales: “El metro está ahí abajo, es fácil”. Los jóvenes, ataviados con gorras, y vestidos con ropa deportiva, asienten, y emprenden una marcha silenciosa. “Nos han tratado bien”, dan por toda respuesta, cuando se les pregunta como ha sido la entrevista que acaban de mantener con los agentes para solicitar asilo. El grupo de 18 chavales, de entre 17 y 22 años, se presentó ayer a las ocho de la mañana en el edificio policial y pidieron ayuda. Contaron que pertenecían a un equipo de béisbol de Venezuela, y que habían viajado a España en un tour internacional. Ese mismo día tenían un vuelo de regreso a su país desde Madrid, que solo cogió el entrenador, Julio Guevara, y seis jóvenes más. “No estoy bien de salud”, argumenta el hombre, en conversación con EL PAÍS, sobre los motivos de su vuelta. Y defiende que los chicos solo han querido quedarse en España “para ver si podían ser contratados” por equipos aquí.
El grupo voló de Venezuela a España el 11 de marzo. “Programamos una gira por Europa, en Italia y España, pero no salió como se esperaba”, cuenta Guevara, cuyo apellido da nombre al equipo de béisbol, Team Guevara. “Justamente el día que embarqué en el avión fui aquebrantado por un tema de salud, y pasé 12 o 13 días fuera de mí”, indica. Asegura que primero fue hospitalizado en Italia, y que, aunque en España se “medio estabilizó”, después volvió a recaer. “No estoy bien de salud”, concluye. El equipo viajó primero de Madrid a Italia y luego recaló en Barcelona, donde jugaron un partido de béisbol, algo que no pudieron hacer en Madrid e Italia, a causa del mal tiempo, dice Guevara. “Íbamos a dar un tour para exhibir el talento que tenemos”, explica el entrenador. La Policía Nacional calcula que permanecieron una semana aproximadamente en Barcelona, hasta que acudieron a solicitar asilo. “Pero no están en situación de calle, y menos aún los dejé solos, tienen un representante en Barcelona”, se defiende Guevara.
Fuentes policiales aseguran que los chavales les han contado que han dormido en la calle. El lunes, una vez acudieron a pedir ayuda, se les dio una solución de emergencia en el Centro de Urgencias y Emergencias Sociales de Barcelona (CUESB). Ahora, una vez pasada la entrevista de asilo, han sido derivados al CREADE, un centro de atención a refugiados, que nació justamente con la guerra de Ucrania, que les buscará un techo para los siguientes días.
“Tenemos que acepar la ayuda de donde venga”, insiste Guevara, pero defiende que no quieren “ningún conflicto con ningún país”. “Nosotros solo hacemos deporte”, repite, sobre el objetivo de los jóvenes en España, donde esperan lograr contratos deportivos y prosperar. “Lo más importante son los chicos, que salgan adelante y tengan un futuro mejor”, desea.
La Policía Nacional ha acelerado todos los procesos y trámites de asilo, que pasa por una primera entrevista personal. Si inicialmente la cerraron para el jueves, ayer a última hora decidieron apretar las agendas y citar a todos ellos en la sede de la calle de Guadalajara a las ocho de la mañana del martes. Después de darles de desayunar, empezaron las entrevistas, que abren formalmente el plazo de espera para una resolución sobre el asilo. Su entrenador insiste: “No queremos conflictos con ningún país, nosotros solo hacemos deporte”.