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Prefacio de Octavio Paz a la obra Los Hijos del limo (Del romanticismo a la vanguardia)

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En un libro publicado hace más de quince años, El arco y la lira (México, 1956),intenté responder a tres preguntas sobre la poesía: el decir poético, el poema ¿esirreductible a todo otro decir? ¿Qué dicen los poemas? ¿Cómo se comunican los poemas? La materia de este libro es una prolongación de la respuesta que intenté dar a la tercera pregunta. Un poema es un objeto hecho del lenguaje, los ritmos, lascreencias y las obsesiones de este o aquel poeta y de esta o aquella sociedad. Es el producto de una historia y de una sociedad, pero su manera de ser histórico escontradictoria. El poema es una máquina que produce, incluso sin que el poeta se lo proponga, antihistoria. La operación poética consiste en una inversión y conversióndel fluir temporal; el poema no detiene el tiempo: lo contradice y lo transfigura. Lomismo en un soneto barroco que en una epopeya popular o en una fábula, el tiempo pasa de otra manera que en la historia o en lo que llamamos vida real. Lacontradicción entre historia y poesía pertenece a todas las sociedades pero sólo en laedad moderna se manifiesta de una manera explícita. El sentimiento y la concienciade la discordia entre sociedad y poesía se ha convertido, desde el romanticismo, en eltema central, muchas veces secreto, de nuestra poesía. En este libro he procuradodescribir, desde la perspectiva de un poeta hispanoamericano, el movimiento poéticomoderno y sus relaciones contradictorias con lo que llamamos «modernidad».A despecho de las diferencias de lenguas y culturas nacionales, la poesíamoderna de Occidente es una. Apenas si vale la pena aclarar que el términoOccidente abarca también a las tradiciones poéticas angloamericanas ylatinoamericanas (en sus tres ramas: la española, la portuguesa y la francesa). Parailustrar la unidad de la poesía moderna escogí los episodios más salientes, a míentender, de su historia: su nacimiento con los románticos

 ingleses y alemanes, susmetamorfosis en el simbolismo francés y el modernismo hispanoamericano, suculminación y fin en las vanguardias del siglo XX. Desde su origen la poesíamoderna ha sido una reacción frente, hacia y contra la modernidad: la Ilustración, larazón crítica, el liberalismo, el positivismo y el marxismo. De ahí la ambigüedad desus relaciones —casi siempre iniciadas por una adhesión entusiasta seguida por un brusco rompimiento— con los movimientos revolucionarios de la modernidad, desdela Revolución francesa a la rusa. En su disputa con el racionalismo moderno, los poetas redescubren una tradición tan antigua como el hombre mismo y que,

transmitida por el neoplatonismo renacentista y las sectas y corrientes herméticas yocultistas de los siglos XVI y XVII, atraviesa el siglo XVIII, penetra en el XIX yllega hasta nuestros días. Me refiero a la analogía, a la visión del universo como unsistema de correspondencias y a la visión del lenguaje como el doble del universo.La analogía de los románticos y los simbolistas está roída por la ironía, es decir, por la conciencia de la modernidad y de su crítica del cristianismo y las otrasreligiones. La ironía se transforma, en el siglo XX, en el humor —negro, verde omorado. Analogía e ironía enfrentan al poeta con el racionalismo y el progresismo dela era moderna pero también, y con la misma violencia, lo oponen al cristianismo. Eltema de la poesía moderna es doble: por una parte es un diálogo contradictorio con ycontra las revoluciones modernas y las religiones cristianas; por la otra, en el interior de la poesía y de cada obra poética, es un diálogo entre analogía e ironía. El contextodonde se despliega este doble diálogo es otro diálogo: la poesía moderna puede versecomo la historia de las relaciones contradictorias, hechas de fascinación y repulsión,entre las lenguas románicas y las germánicas, entre la tradición central del clasicismogrecolatino y la tradición de lo particular y lo bizarro representada por elromanticismo, entre la versificación silábica y la acentual.En el siglo XX las vanguardias dibujan las mismas figuras que en el sigloanterior, sólo que en sentido inverso: el modernismo de los poetas angloamericanoses una tentativa de regreso a la tradición central de Occidente —precisamente locontrario de lo que habían sido el romanticismo inglés y alemán—, mientras que elsurrealismo francés extrema las tendencias del romanticismo alemán. El período propiamente contemporáneo es el del fin de la vanguardia y, con ella, de lo que desdefines del siglo XVIll se ha llamado arte moderno. Lo que está en entredicho, en lasegunda mitad de nuestro siglo, no es la noción de arte, sino la noción demodernidad. En las últimas páginas de este libro aludo al tema de la poesía quecomienza después de la vanguardia. Esas páginas se unen a Los signos en rotación,una suerte de manifiesto poético que publiqué en 1965 y que ha sido incorporadocomo epílogo a El arco y la lira. El texto de este libro es, modificado y ampliado, elde las conferencias que di en la Universidad de Harvard (Charles Eliot NortonLectures) el primer semestre de 1972*
OCTAVIO PAZ Cambridge, Mass., a 28 de junio de 1972

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