Erwin estuvo a punto de salir corriendo del estacionamiento de una tienda Home Depot de Los Ángeles. Frente a él se detuvo un vehículo con vidrios polarizados y un hombre con chaleco táctico negro le preguntó: “¿Estás buscando trabajo?”. Era un guardia privado, pero el susto ya estaba dado. “Pensé que eran del ICE”, dice con voz nerviosa, aludiendo a los temidos agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. Esa mañana, el guatemalteco permaneció en constante alerta ante cada vehículo que entraba a ese establecimiento, que se ha convertido en uno de los principales blancos de las redadas migratorias en la ciudad.
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