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TRUMP, DELCY, CARAVANAS Y EL ARTE DE SOLTAR PRESOS CON CUENTAGOTAS

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-El teatro del crudo: Trump, Delcy, caravanas y el arte de soltar presos con cuentagotas-

Por la Redacción de TeclaLibre

Dicen que el amor y la política internacional tienen algo en común: se alimentan de la necesidad. Y en Manhattan, con las luces de la Asamblea General de la ONU de fondo, vimos una de esas escenas que harían sonrojar al mismísimo Maquiavelo. Donald Trump sale a los micrófonos y, sin despeinarse, suelta que se reunió con Delcy Rodríguez y que la presidenta encargada le pareció «amable y fantástica». ¡Qué poesía! Quién nos iba a decir que el truco para ganarse el corazón de Washington no eran las actas electorales, sino garantizar la quinta parte del petróleo del planeta.

Nos contaron —con esa cara de póker que solo ensayan los diplomáticos— que el tema central de la tertulia fueron «las futuras elecciones en Venezuela». Claro que sí. Porque todo el mundo sabe que cuando un magnate inmobiliario reconvertido en presidente se sienta a negociar con el poder de Caracas, lo primero que revisan es la Ley Orgánica de Procesos Electorales, y no los contratos de explotación petrolera que ya están sellados y bien amarrados.

La propina de las 33 puertas

Mientras el crudo cambia de manos en los despachos neoyorquinos, en Caracas tocó pagar el peaje de la opinión pública. Como si fuera una propina por el buen servicio prestado en la cumbre, el gobierno de Rodríguez decidió abrir los portones de las cárceles y soltar a 33 presos políticos. Entre ellos figuraba Frank Cabañas, con nueve años de encierro a cuestas por el famoso caso Óscar Pérez.

Un gesto hermoso, de no ser porque el Foro Penal todavía cuenta más de 300 nombres en la lista de espera. Es la vieja técnica del aire acondicionado en el carro: te sofocan un rato, te prenden el aire cinco minutos para que suspires de alivio, y luego te recuerdan quién tiene la perilla. Soltar a 33 no es un desmantelamiento de la represión; es contabilidad pura para mantener la mesa de diálogo bonita mientras la Casa Blanca mira para otro lado.

La caravana de los sin luz y el retorno imposible

En el otro extremo de la tarima, el Comando con Venezuela intenta romper el hechizo del pragmatismo petrolero. Han convocado una gran caravana para exigir dos cosas que hoy sonarían a ciencia ficción si no fuera por el coraje de quienes las piden: el regreso de María Corina Machado —varada en Panamá viendo cómo le prohíben el espacio aéreo— y elecciones limpias para 2027.

La jugada de la oposición es clara: no dejar que el país se acostumbre al «pactemos y olvidemos». Y el momento no puede ser más caldeado. Mientras las cúpulas brindan en salones con aire central, la gente en la calle protestaba entre apagón y apagón. Porque esa es la paradoja de esta Venezuela de finales de 2026: hay petróleo de sobra para venderle a los estadounidenses, pero no hay kilovatios suficientes para que un venezolano común mantenga la nevera prendida dos días seguidos.

El saldo del banquete

En resumen, el banquete político está servido y cada quien tiene su tajada:

  • Trump presume de dólares, petróleo barato y «estabilidad».

  • Delcy compra legitimidad internacional a cambio de barriles y soltando algún preso cuando aprieta el calor.

  • La oposición empuja desde la calle para que el juego del 2027 no se decida a puerta cerrada sin Machado en el mapa.

Al final del día, la política no es más que el arte de fingir que todo cambia para que lo importante siga exactamente donde está. Y mientras el petróleo siga saliendo por los puertos, en Nueva York seguirán encontrando a todo el mundo «amable y fantástico».

rodriguezsluism9@gmail.com  https://teclalibremultimedios.com/category/portada/

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