-La Realidad Detrás de la Supuesta Toma de EE. UU.-
¡Que cosas tiene la politica! Mientras en las redes sociales la maquinaria del rumor —esa que nunca duerme ni respeta tragedias— corría a encender las alarmas con que Donald Trump iba a «tomar el control temporal de Venezuela», la cruda realidad geopolítica le daba un baño de agua fría a más de uno. Ni invasión, ni protectorado, ni mano dura desde Washington. Al contrario: el negocio va primero, y la política ficción se queda para el TikTok.
La película real empezó con los trágicos sismos de finales de junio. María Corina Machado, que andaba por Panamá, vio la oportunidad de regresar a su tierra bajo el ala de la «ayuda humanitaria». Pero el Palacio de Miraflores, hoy bajo el mando de Delcy Rodríguez, le echó llave al espacio aéreo.
¿Y qué hizo la Casa Blanca de Trump? ¿Mandó los aviones? ¿Puso el grito en el cielo? Para nada. El verdadero balde de agua fría vino desde los pasillos de Washington. Reportes de medios tan pesados como Axios y The Wall Street Journal destaparon que en el entorno de Trump no cayó nada bien el movimiento de Machado. De «oportunismo político grotesco» no la bajaron. Al final, Washington le quitó el cuerpo, no le dio el respaldo logístico para volver, y la dejó —literalmente— viendo lejos.
Aquí es donde el análisis se pone interesante. Quienes esperaban al Trump del «todas las opciones están sobre la mesa», se encontraron con el Trump del «Art of the Deal» (El Arte de la Negociación).
Desde que Nicolás Maduro salió del juego a principios de año, la Casa Blanca descubrió que se entiende muy bien con Delcy Rodríguez. Washington dice estar «complacido» con cómo el gobierno de Caracas está manejando la ayuda por el sismo. Pero la verdad detrás de la cortesía es más verde que el mapa de Venezuela: petróleo, minería y contratos comerciales. A Trump le interesa que el crudo fluya y que las empresas estadounidenses operen tranquilas. La confrontación política y los discursos de «liberación» ya no facturan en el balance de la Oficina Oval.
La Oposición en el exilio reaccionó con los cables cruzados y el corazón roto. Sintiendo que el Gobierno de EE. UU. les vendió el sofá y los dejó en la calle al preferir pactar con el chavismo antes que apoyar a su líder natural.
María Corina no se ha quedado quieta. Desde la virtualidad acusa a Caracas de ser un «Estado fallido» por la gestión del desastre y asegura que volverá con o sin el permiso de Washington. Su narrativa ahora apela al «pueblo» y no a los Marines.
Caracas, celebrando con bajo perfil, mantiene la orden de captura contra Machado por «terrorismo», mientras le muestran al mundo que su mejor socio humanitario y económico hoy por hoy es, paradójicamente, el mismísimo Donald Trump.
TECLALIBRE VE EL DETALLE: La política internacional no tiene amigos permanentes, solo intereses permanentes. Al día de hoy, para la Casa Blanca, una Venezuela estable y entregando petróleo vale mucho más que una transición política liderada por la oposición. Las fantasías de intervención quedan archivadas; el pragmatismo puro y duro es el que manda en el Caribe. ¡Siga el hilo con nosotros!
-Luis Rodriguez Salcedo para TeclaLibre-
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