Rafael Velázquez sabía que los guardias podían encontrar su diario en cualquier pesquisa, por eso cuando terminaba cada página que escribía en el dorso de los formularios oficiales, la doblaba varias veces y la escondía dentro de una bolsa de plástico entre las duchas de Alligator Alcatraz, el centro de detención de inmigrantes en los Everglades de Florida. Durante los dos meses que pasó detenido escribió más de 20 cuartillas.
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