El fútbol todavía tiene anticuerpos contra la injusticia. O contra la intromisión menos disimulada que se recuerde desde los despachos del poder político en la historia de las Copas del Mundo. En el atardecer del lunes en Seattle, Bélgica se llevó en el campo de juego lo que Estados Unidos había intentado ganar también desde la Casa Blanca: los Diablos Rojos golearon 4-1 y avanzaron a los cuartos de final del Mundial 2026, instancia en la que enfrentarán a España este viernes en Los Ángeles.
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