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RAY DALIO PRENDE EL RELOJ DE LA DEUDA

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¿2029 será el año de la factura?

El gurú que vio venir otros terremotos financieros dice que Estados Unidos se acerca peligrosamente a una “espiral de muerte” de la deuda. Y esta vez el problema no está en Wall Street: está en Washington.

Hay advertencias económicas que se leen, se comentan y se olvidan. Y hay otras que conviene guardar en una gaveta, porque cuando llega la factura nadie quiere recordar que alguien ya había avisado.

Ray Dalio acaba de sacar nuevamente la calculadora.

El fundador de Bridgewater Associates estima que Estados Unidos podría entrar en una crisis de deuda dentro de aproximadamente tres años. No habla de una simple recesión ni de una caída pasajera de Wall Street. Habla de un problema mucho más incómodo: cuando un gobierno comienza a necesitar cada vez más deuda para pagar los intereses de la deuda anterior.

Dicho en dominicano: pedir prestado para pagar lo que se pidió prestado para pagar lo anterior.

Y ahí es donde empieza el juego peligroso.

La deuda ya pasó de US$40 billones

Mientras Dalio coloca el reloj en marcha, la deuda federal estadounidense acaba de superar los US$40 billones, mientras los rendimientos de los bonos del Tesoro han escalado a niveles no vistos en años. Reuters señala que el costo de financiar esa montaña de deuda está aumentando, al mismo tiempo que Washington mantiene elevados déficits y el gasto público continúa creciendo.

Aquí aparece la primera paradoja:

Estados Unidos necesita vender más deuda precisamente cuando financiar esa deuda se está haciendo más caro.

Y cuanto más caro resulta pedir prestado, mayor es la factura de intereses.

La serpiente empieza a comerse la cola.

¿Y quién paga la fiesta?

La pregunta que nadie quiere hacer demasiado alto es elemental:

¿Quién compra todo ese papel?

Durante décadas, los bonos del Tesoro estadounidense fueron considerados prácticamente el colchón de seguridad del planeta.

Pero si los inversionistas comienzan a exigir mayores rendimientos para seguir financiando a Washington, el problema cambia de dimensión.

El Gobierno tiene entonces dos caminos bastante desagradables.

Primero: aceptar tasas de interés elevadas y asumir una factura cada vez mayor.

Segundo: presionar para que la Reserva Federal reduzca las tasas o compre deuda, aumentando la liquidez.

El problema es que la segunda opción puede alimentar inflación y debilitar el dólar.

Es decir:

o duele la deuda, o duele la moneda.

Dalio considera que esta dinámica no es exclusivamente estadounidense. Advierte que Estados Unidos, Europa, Japón, China y otras economías enfrentan diferentes versiones del mismo problema: demasiado endeudamiento frente a ingresos que no crecen al mismo ritmo.

Trump tampoco recibió una tarjeta de crédito ilimitada

Aquí aparece la parte políticamente sabrosa.

Donald Trump regresó a la Casa Blanca prometiendo reducir gastos, pero la realidad fiscal ha resultado bastante menos obediente que el discurso.

Según Reuters, la deuda estadounidense superó los US$40 billones durante su segundo mandato, mientras el gasto aumentó y los costos derivados de la guerra con Irán agregaron presión al presupuesto. Las reducciones de gasto prometidas tampoco han producido el ahorro que inicialmente se anunciaba.

Y existe otro detalle:

ningún partido estadounidense quiere ser el que llegue a la fiesta con la tijera.

Reducir beneficios, aumentar impuestos o recortar programas populares tiene un costo electoral gigantesco.

Dalio ya había advertido que el calendario político puede impedir que Washington tome las medidas dolorosas antes de que el problema se vuelva urgente.

Y ahí está precisamente la trampa.

¿2029? No exactamente

Aquí conviene quitarle dramatismo al titular.

Dalio no ha predicho que en 2029 habrá un lunes negro, bancos cerrados y cajeros automáticos sin dinero.

Su advertencia es mucho más interesante: calcula aproximadamente tres años para que las tensiones de deuda puedan convertirse en una crisis seria.

Y reconoce que ya había advertido sobre este problema antes y que algunas de sus previsiones parecieron prematuras.

Pero mientras el reloj corre, el mercado empieza a enviar señales.

El rendimiento del bono estadounidense a 10 años llegó recientemente alrededor de 4.8%, mientras los mercados siguen atentos a inflación, petróleo, guerra, déficit y las decisiones de la Reserva Federal.

Y eso es precisamente lo que hace interesante la advertencia de Dalio:

no está mirando únicamente el tamaño de la deuda; está mirando el precio de mantenerla.

La pequeña trampa del dólar

Aquí viene la parte que puede terminar afectando a todo el planeta.

El dólar sigue siendo la principal moneda de reserva internacional. Por eso, cuando Estados Unidos tiene problemas financieros, el asunto no se queda en Washington.

Si los inversionistas pierden confianza en los bonos estadounidenses, podrían exigir mayores rendimientos.

Si los rendimientos suben demasiado, aumenta el costo de financiar al Gobierno.

Si el Gobierno necesita más dinero, emite más deuda.

Y si la Reserva Federal termina interviniendo masivamente para absorber esa deuda, aparece el fantasma de una mayor inflación y de un dólar más débil.

El círculo está servido.

Por eso Dalio recomienda diversificación y ha defendido activos como el oro, mientras recientemente también dijo que los inversionistas podrían mantener “un poco de Bitcoin” como cobertura.

Pero cuidado: que Dalio recomiende oro o Bitcoin no significa que esos activos estén condenados a subir indefinidamente. Es una estrategia de cobertura frente a determinados escenarios, no una bola de cristal.

La conclusión de TeclaLibre

Aquí está lo verdaderamente interesante.

El problema no es que Estados Unidos tenga mucha deuda. El problema es que el mundo se ha acostumbrado a que Estados Unidos pueda endeudarse prácticamente sin límite.

Durante años Washington gastó, pidió prestado y volvió a pedir prestado mientras el planeta seguía comprando bonos del Tesoro.

Pero todo crédito tiene un momento en que alguien pregunta:

“¿Y quién va a pagar?”

Dalio acaba de poner aproximadamente tres años en el cronómetro.

Puede equivocarse. Ya se ha equivocado antes con los tiempos.

Pero quizá esa no sea la pregunta correcta.

La pregunta verdaderamente incómoda es otra:

¿Y si esta vez no se equivoca en el diagnóstico, sino solamente en la fecha?

Porque una crisis de deuda no suele tocar la puerta diciendo: “Buenos días, soy la crisis, llegué el martes a las 9:00 de la mañana”.

Primero suben los intereses.

Después suben los déficits.

Luego aumenta la desconfianza.

Después llega la inflación.

Y cuando todos finalmente entienden lo que está ocurriendo…

la factura ya está sobre la mesa.

Y esta vez, quizás, no haya tarjeta de crédito para pagarla.

-Ray Dalio es un célebre inversor estadounidense, filántropo y el fundador de Bridgewater Associates, la firma que se convirtió en el fondo de cobertura (hedge fund) más grande del mundo. Es ampliamente reconocido en el ámbito financiero como uno de los pensadores macroeconómicos más influyentes de la historia y una de las personas más ricas del planeta-

-La redacción  económica TeclaLibre-
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