Me llamo Karishma y tengo 24 años. Hasta 2021, cuando los talibanes tomaron el poder en mi país, Afganistán, estudiaba Informática en una universidad de una ciudad afgana [el nombre no se menciona por motivos de seguridad]. En realidad, ese no es mi nombre real; solo el apelativo por el que me conocen las otras activistas; el que uso para mi lucha para reclamar los derechos que nos han arrebatado a las afganas. Sé que ese activismo conlleva un enorme riesgo, pero sigo con él porque creo que el silencio no nos devolverá los derechos de los que nos vemos privadas.
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