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Primera Doctora en Derecho y Notario del pais

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Por Ramon Espinola

Por el trillo de la intrahistoria

(Rescatando el valor y la lucha de la mujer dominicana)

Iluminada Mercedes de Lora

(Mercedes Iluminada Lora y Peralta / Iluminada Lora Vda. de Jiménez)

Mujer consagrada a la defensa silenciosa —y a veces peligrosamente visible— de lo mejor de su pueblo y del engrandecimiento moral de su sociedad.

Nacida en La Vega, 1914 — Fallecida en Santo Domingo, 1989

Primera mujer de la República Dominicana graduada con doctorado en Ciencias Jurídicas.

Rescatar la memoria de quienes abrieron caminos donde antes solo había puertas cerradas es, más que un ejercicio académico, un acto de justicia histórica. Porque hay nombres que la historia oficial pronuncia en voz alta, y otros que la conciencia nacional susurra, quizá porque fueron demasiado dignos para ser cómodos.

Iluminada Mercedes de Lora pertenece a este último linaje.

Fue la primera mujer dominicana en alcanzar el grado de doctora en Derecho en una época en la que, para muchas mujeres, la universidad era todavía un territorio observado desde la acera de enfrente. Antes de ella, el sistema jurídico concedía a las mujeres —cuando las concedía— apenas el grado de licenciatura, como si la ciencia jurídica tuviera también techo de cristal.

Sirvió al Estado con honestidad en diversas funciones:

— Jueza del Tribunal de Menores

— Jueza de la Corte de Apelación

— Diputada por la provincia de La Vega

— Profesora universitaria

— Defensora de los derechos de la mujer, cuando defenderlos podía interpretarse como una forma innecesaria de valentía

Todo ello en una época donde el poder político practicaba la generosidad selectiva: premiaba la obediencia con visibilidad y castigaba la independencia con el elegante olvido administrativo.

Orígenes familiares y tradición católica

Iluminada Mercedes de Lora nació en La Vega en 1914, en el seno de la familia Lora, reconocida por su histórica cercanía con la Iglesia católica. No se trataba solo de devoción ritual: era colaboración activa, trabajo social, sostenimiento material de obras eclesiales y presencia comunitaria constante.

Ese entorno, profundamente católico y socialmente comprometido, modeló su ética personal, su noción del deber público y su cercanía con el clero vegano, particularmente durante los años en que la Iglesia y el régimen trujillista sostenían ese delicado equilibrio entre coexistencia institucional y desconfianza mutua… una relación donde la fe era eterna, pero la prudencia también.

Formación jurídica y tesis doctoral (1940)

Realizó sus estudios en la entonces Universidad Nacional de Santo Domingo, convirtiéndose en la primera mujer dominicana en obtener el título de Doctora en Derecho.

Su tesis doctoral abordó, con notable audacia intelectual, temas que para la época resultaban casi subversivos en su racionalidad:

— Derechos civiles y políticos de la mujer
— Capacidad jurídica plena

— Legitimidad del voto femenino

Como exigía el clima político de la época —donde hasta las ideas necesitaban permiso de circulación—, el texto atribuía formalmente el crédito político al Generalísimo Rafael Leónidas Trujillo Molina. Era la fórmula académica de supervivencia institucional: una reverencia obligatoria antes de poder decir algo verdaderamente importante.

Sin embargo, el contenido jurídico real defendía igualdad, ciudadanía y participación política femenina, alineándose con corrientes internacionales de derechos civiles sorprendentemente modernas para su contexto.

Su tesis fue utilizada como referencia dentro del aparato jurídico que acompañó la institucionalización del voto femenino en 1942. La historia, a veces, avanza gracias a textos que dicen más de lo que oficialmente dicen.

Un hito nacional: la primera mujer notaria

Por resolución de la Suprema Corte de Justicia fue designada Notario Público en La Vega, convirtiéndose en la primera mujer dominicana autorizada formalmente para ejercer esa función.

No fue un gesto simbólico: fue la admisión técnica —y quizás involuntaria— de que la competencia profesional no tiene género, aunque los prejuicios sí lo tengan.

Carrera judicial: autoridad con conciencia

Ocupó posiciones de gran relevancia:

Jueza de la Corte de Apelación de La Vega:
Confirmación de su prestigio profesional y autoridad jurídica.

Jueza de Menores:

Función que exigía conocimiento legal, criterio moral y sensibilidad social, tres virtudes que raramente coinciden en un mismo escritorio.

La palabra pública y el teatro político de la época.

En los años previos a la radicalización extrema del régimen, participó —por función institucional— en actos públicos del Estado.

Fue una de las pocas mujeres con capacidad oratoria para dirigirse a grandes audiencias. Subía a la tarima, hablaba con claridad, dominio jurídico y elegancia discursiva.

Su presencia debe leerse como cumplimiento institucional. Porque en aquellos años, la diferencia entre participar y sobrevivir podía ser meramente semántica.

Matrimonio, viudez y afirmación personal

Contrajo matrimonio con Félix A. Jiménez a finales de los años cuarenta. La vida matrimonial fue breve: enviudó en 1951 con dos hijos pequeños.

Desde entonces firmaría como Iluminada Lora Vda. de Jiménez, nombre bajo el cual alcanzaría su mayor proyección pública.

La viudez, en su caso, no fue retiro: fue consolidación.

Diputada por La Vega

Durante los años cincuenta fue diputada por La Vega.

Su perfil —mujer, jurista, jueza, madre y viuda— la convirtió en figura respetada… y discretamente incómoda dentro del aparato legislativo.

Aunque el Congreso operaba bajo subordinación política, su presencia permitió canalizar gestiones sociales reales. Fue una voz femenina en un espacio donde la pluralidad ideológica era, digamos, un concepto ornamental.

 La renuncia: dignidad como acto político

Cuando el deterioro institucional se hizo incompatible con su conciencia, tomó una decisión extraordinaria:

Renunció a su ejercicio profesional y a su cargo judicial.

En la lógica del régimen, renunciar equivalía a desaparecer.

Los motivos fueron compartidos solo con su círculo íntimo. Prudencia, en aquellos tiempos, era otra forma de inteligencia.

 Iglesia, represión y la casa incendiada

Durante el conflicto entre Iglesia y dictadura, una casa de su propiedad en La Vega —alquilada a Monseñor Henríquez— fue incendiada.

No fue un símbolo. Fue una advertencia.

Docencia y pensamiento (Años 60)

Profesora de Historia de las Ideas Políticas en la UCMM.

Enseñaba libertad, Estado, legitimidad del poder y ciudadanía.

No enseñaba consignas. Enseñaba a pensar, que siempre ha sido una actividad peligrosa para los poderes absolutos.

Proyección internacional

Invitada por el Departamento de Estado de EE. UU. y la League of Women Voters, estudió sistemas de participación cívica femenina.

A su regreso impulsó iniciativas de formación ciudadana femenina en República Dominicana.

Modernidad silenciosa

Fue de las primeras mujeres dominicanas en conducir automóvil.

Hoy parece anecdótico.

Entonces era casi una declaración filosófica sobre la autonomía femenina.

 

Últimos años y legado

Falleció en Santo Domingo en 1989.

Su legado quedó atenuado no por falta de méritos, sino por:

— Su renuncia ética

— Su distancia voluntaria del poder

— El silenciamiento histórico de mujeres que no buscaron monumentos

Conclusión

Iluminada Mercedes de Lora supo hablar cuando hablar era obligatorio para proteger a otros, y supo callar cuando callar era una forma superior de dignidad.

Jurista pionera, jueza, legisladora, profesora, oradora y madre, demostró que la verdadera grandeza histórica no siempre coincide con la propaganda del momento.

Este texto no rescata una figura olvidada.
Restituye una memoria que nunca debió ser borrada.

 

 

Felix Jimenez
Felix Jimenezhttps://teclalibremultimedios.com/
Nacido en la República Dominicana, Félix A. Jiménez encarna a la perfección la riqueza cultural de su tierra natal. Su ADN refleja una mezcla única de ancestrías: 8% taíno, 30% africano, 56% ibérico y trazos de otras raíces étnicas — un testimonio del vibrante mestizaje que define al Caribe. Ciudadano tanto de Canadá como de la República Dominicana, y residente actualmente en el estado de Washington, Estados Unidos, el Sr. Jiménez es arquitecto de formación, con estudios de posgrado en Planificación del Desarrollo Turístico en el Centro Interamericano de Capacitación Turística en Ciudad de México, y en Marketing Estratégico para el Turismo en la Universidad George Washington, en Washington D.C.

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