NORA ALARCÓN (Ayacucho, Perú) es una poeta y artista multidisciplinaria, mediadora de lectura y escritura, y doctoranda en Lingüística. Licenciada en Periodismo, con especialidad en Políticas Educativas y Gestión Pública, y magíster en Comunicación y Marketing.
Es autora de los libros
- Alas de viento (2000),
- la antología Bellas y suicidas (2010),
- Malvas (2013),
- Ninata Rawrarichisun / Revivamos el fuego (2015),
- Pacha Achikllaq / Aurora del tiempo (2018),
- Chaska poesía (2020),
- Músico de fuego / Ninapi harawiq (2023) y
- Jawinkam muyaypi takin / Canta un zapallo en mi jardín (2025).
Su obra ha sido traducida parcialmente al inglés, alemán, portugués, polaco, francés y chino mandarín, y forma parte de diversas antologías y publicaciones culturales.
En 2025 obtuvo el Primer Puesto Nacional en Poesía en los Juegos Florales Universitarios:
“La familia Túpac Amaru: Ejemplo Imperecedero”, organizados por la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI).
Asimismo, ha sido finalista en dos premios literarios nacionales.
Como compositora, fue ganadora del VIII Festival de Compositores José María Arguedas (2011)
y de cuatro ediciones del Festival Nacional de Compositores del Huayno Ayacuchano “La Guitarra de Oro”, en la categoría rural-quechua.
Actualmente reside en Lima, donde combina su trabajo agrícola con proyectos de lectura, investigación y creación artística orientados a la preservación y vitalidad de las lenguas originarias.
MADRE QUECHUA, de NORA ALARCON
Micaela Bastidas
No más cadenas en tus manos.
Tus huesos porfiados en tu vida lluviosa,
les dio alas a nuestros hermanos oprimidos.
que furiosos embistieron cual oleaje de espigas,
a quienes osaron devorar
el corazón de tus hijos.
Micaela
Torturada por su anhelo de laureles con libertad.
Corazón quechua el suyo,
Flameó desafiante cual bandera del amor y la justicia
frente a la explotación.
Micaela entre una y mil mujeres
evocas la voz de Túpac Amaru.
Tu voz de madre nos reencuentra en el río Vilcanota,
en el viento de Tinta.
Con la paz del Salkantay en Cusco.
María Parado de Bellido Sin revelar la autoría de fatal carta.
Mujer,
Madre quechua.
Micaela, María, Malva y mil mujeres
indomables como el viento.
Banderas de libertad.
Ofreciste a tus hijos el fuego de esperanza
Ideales como viento fresco a nuestro sufrido pueblo.
Entonces ardiendo con el fuego de la libertad prometida
te fuiste al compás de una guitarra ayacuchana.
María
En tu voz la traición no encontró lugar.
Perteneces a la quinua ancestral en tierra nutrida por sudores.
Presentaste tu pecho ante la vil bayoneta,
a la bala que hizo pedazos tu corazón de bronce
pero dejó tu alma intacta.
Preferiste la muerte
Antes que traicionar a nuestro pueblo
El poema «Madre Quechua» de Nora Alarcón rinde homenaje a varias mujeres indígenas que lucharon por la libertad, la justicia y la dignidad de su pueblo. A través de las figuras de Micaela Bastidas, María Parado de Bellido, Malva y otras mujeres, el poema destaca su valentía, sacrificio y resistencia frente a la opresión colonial y la traición. Micaela, símbolo de rebeldía y amor por su tierra, inspira a las generaciones con su espíritu indomable y su lucha por la libertad. María, por su parte, representa la entrega total y el valor de defender su pueblo incluso hasta la muerte. En conjunto, el poema celebra la memoria de estas heroínas quechuas que, con su ejemplo, siguen siendo banderas de esperanza y libertad para el pueblo peruano.
Micaela Bastidas Puyucahua (1744-1781) fue una destacada líder quechua del Virreinato del Perú y una figura clave en la rebelión de Tupac Amaru II contra el dominio colonial español. Hija de raíces indígenas y africanas, se casó con José Gabriel Condorcanqui (Túpac Amaru II) y tuvo tres hijos. Desde el inicio de la rebelión en 1780, Micaela fue su principal estratega y colaboradora, participando activamente en tareas militares, administrativas y logísticas, y liderando a las mujeres indígenas en la lucha por la justicia y la libertad. Tras la victoria en la batalla de Sangarará, fue nombrada jefa interina del levantamiento. Sin embargo, fue capturada en 1781, sometida a torturas y ejecutada brutalmente frente a su familia, en un acto que simbolizó su resistencia y sacrificio. Su legado perdura como símbolo de la resistencia indígena y la lucha por la libertad en América Latina.
POETA VS POETA
Montado en un caballo blanco,
Iba un ángel por la orilla del río,
Con la llama del amor casi apagada
Un destello lloraba, vino el viento y lo apagó;
Imposible fue encenderlo con mil besos
Su corazón se disipó entre las espinas,
Le cayeron rayos a sus sueños
Se fue con su guitarra por otras sendas
al perder los colores entre las sombras
Más allá del tiempo todo fue olvido.
Tal vez el amor como el don
Cuando se apaga no se reenciende jamás
En esta plaza silente la iglesia sin viento
Sin coro en esta distancia de frío eterno
Soledad entre la multitud hoguera extinguiéndose
Retamas secas, castillos, fuegos artificiales:
Al amanecer de la gloria tan cerca y tan lejos
De caminos sin alas sin maquillajes ni frutos.
Piel de venado navegas en la penumbra
Llegarán nuevas águilas a encender luces
y al amanecer quizás vuelvan los colores
Con tu canto de poeta.
«Poeta vs. Poeta» reflexiona sobre la fragilidad del amor y la inspiración artística. Comienza con la imagen de un ángel montado en un caballo blanco junto a un río, cuyo amor casi se apaga como una llama, simbolizando la pérdida y la tristeza. A pesar de los esfuerzos, el amor y los sueños se disipan entre sombras y tormentas eléctricas, llevando al poeta a buscar otros caminos con su guitarra. La idea central es que, cuando el amor se apaga, difícilmente puede reavivarse, dejando al poeta en la soledad y el silencio, en un estado de olvido y reflexión. Sin embargo, hacia el final, el poema sugiere la esperanza de que nuevas energías, como las águilas, traigan colores y luz, y que el canto del poeta pueda volver a encender la inspiración y los colores en la vida.
ALFA Y OMEGA
Un beso
Encadenó ríos
A un solo cauce
Amante de un curso
perdido entre las aguas
Quién estará ahora en la corriente
mientras ese gorrión
Fluye en otros escenarios
Deja, ya fue
nada se puede detener
No tiene remedio.
El poema «Un beso» refleja la idea de un amor que se ha convertido en un río que encadena sus aguas en un solo cauce, simbolizando una conexión intensa y perdurable. Sin embargo, también expresa la inevitable separación y el flujo constante del tiempo, como un gorrión que vuela hacia otros escenarios, dejando atrás lo pasado. La conclusión indica que no se puede detener el curso de la vida ni los sentimientos, y todo lo ocurrido ya no tiene remedio.

