Establecido está que el español es en América una lengua en expansión, hoy de dimensión global, aunque el proceso que lo llevó hasta ahí incomode y haga supurar heridas coloniales. Deglutió lenguas indígenas y afrodescendientes que le hicieron crecer en regionalismos, significados y sonoridades —algunas de las cuales sobreviven heroicamente hoy— y fue ganando terreno hasta afianzarse como lo que es al presente: la cuarta lengua más hablada en el mundo, únicamente superada por el hindi en tercer lugar, el chino mandarín en segundo y el inglés en primero. Ahora bien, si se trata de cantidad de hablantes por lengua materna, el español ostenta un importante segundo lugar.
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