Guadalupe Taylor* es su nombre oficial, aunque posee varios nombres: Raquel Baca; María Guadalupe Escárcega Rivera (su nombre de soltera en México), y Xochitl Valencia (su nombre en náhuatl que significa «flor»), es mexicana, residente de los Estados Unidos, ha desarrollado una amplia trayectoria desde la psicología y la investigación socio-médica hasta la poesía, inicia con un curso de poesía erótica impartido por María Dolores Reyes (Voz de Orquídea, Lolita) en tiempos de la pandemia del COVID-19.
Guadalupe dice que «por sus venas corre la avidez de su madre, María de Jesús Rivera, por leer… Ella siempre con un libro en una mano y su imaginación en otra…el poema «Mujer acuática» se compara con el océano, poderosa y seductora… Su presencia domina la naturaleza, y su pasión refleja la fuerza y belleza de la mujer, que emerge con intensidad y simboliza inspiración y vitalidad.
Soy una mujer océano,
el mar se humilla ante mi presencia.
Desde la costa me mira atónito y
enloquecido de envidia
cubre mi geografía con algas.
Soy marea poderosa que irradia sensualidad.
A la luz de una luna embriagante
las aguas se sumergen a mis pies,
solo son líquidos rituales que me alaban y
surjo entre las dunas como ave fénix.
Ruborizado por mi ardor,
el sol se oculta tras las montañas.
Cada vértice de mi territorio
habla por todas las mujeres
que asoman en el oleaje de la inspiración.
«Cartografías Interiores», es su primer poemario, consta de 89 paginas y tiene tres secciones:
1) Latitudes y memorias, compuesto de doce poemas, entre otros: Mi tierra ancestral, Recuerdos de sal y tierra, Música errante, Flaneur, Jan-Lennard, Humo, Odie el verano de sus 3, Camina la mujer arrastrando, Un te, El horizonte, Se esfumo y Era.
2) Paisajes íntimos, veintiún poemas donde el silencio, la reflexión sobre la identidad, la naturaleza están presentes y
3) Coordenadas, catorce poemas centrados en el ser humano y las experiencias personales, la emigración y la fuerza de las mujeres que son temas fundamentales de su poemario.
Comparto ‘Mi tierra ancestral’.
Mi tierra ancestral
Mientras limpiaba ventanas
pude ver el sol entre los grandes rascacielos;
la inmensidad ante mí…
Para cruzar, me volví invisible a los drones y sensores:
así comencé a perder mi humanidad.
Entre barrotes de acero, mis sueños palidecían:
até despojos de quienes fueron abandonados.
Llegué a la tierra arrebatada a mis ancestros,
donde vibraban altivos otra bandera y otro himno.
Atrás dejé mi identidad y mis quereres,
la aridez de las montañas presagió mi desaliento.
Me deslicé como la rata que los gringos creen que soy:
solo un fantasma que se corrompe para comer.
Imprimí mis sueños en el desierto
tras largas caminatas y acechos de la migra.
Por fin, con gran recelo, acaricié al mar californiano.
…
Me arrastré por los callejones,
entre desechos peleé con los mapaches por un bocado.
Me pregunté: ¿Dónde está mi raza de bronce? ¿Mis compas?
¿Dónde, el amor latino que narran los mitos?
Entre las sombras, una mano me cubrió la boca,
me jaló con rapidez hacia una troca vieja.
Me dijeron: “Everythin’ etá bien”.
…
Un día, el viento de Santa Ana arreció,
el andamio me arrulló como mecedora.
La rabia de la brisa me arrojó hacia las nubes.
Escuché los lamentos de mi madre.
Caí en el colchón de cemento,
ahí quedaron mis sueños de migrante…
«Mi Tierra Ancestral» sin dudas, se refiere a México, una referencia a la abrupta manera en que fueron adquiridos vastos territorios en la Guerra de 1846: Texas, California, Nuevo México, Arizona, Nevada, Utah y partes de Colorado y Wyoming.
«Llegué a la tierra arrebatada a mis ancestros, donde vibraban altivos otra bandera y otro himno»,
En este poema percibimos a la vez, un retrato de la cruda realidad del emigrante que cifra sus sueños, sus realizaciones en los Estados Unidos, imaginado como un ‘paraíso’, que luego se transforma en una ciudad donde tienes que hacer frente a innumerables obstáculos, aceptar trabajos peligrosos con riesgos de perder la vida. A la vez, nos transmite la pena´’Escuché los lamentos de mi madre’. el dolor que produce la partida de su lar nativo, la perdida de identidad, al quedar atrás los seres queridos y su cultura, en busca de un futuro mejor en un país lejano, encontrar un pequeño refugio en una iglesia.
«Trabajé en lo que pude por unos dólares,
dormí hacinado entre gente desconocida.
Para nosotros, los sin documentos:
los trabajos más riesgosos y mal pagados».
….
El final es dramático, las realidades superan a la ficción, hemos visto como al intentar ingresar a territorio norteamericano, han quedado innumerables ciudadanos, algunos sepultados en el lodo, otros, ahogados al tratar de cruzar el rio fronterizo, electrocutados, en fin, el destino final de muchos es desgarrador, en el poema su vida se cierra al caer del andamio en que se encuentra, sepultados los sueños de los emigrantes indocumentados.
Caí en el colchón de cemento,
ahí quedaron mis sueños de migrante…
De Paisajes íntimos compartimos el poema «Yo, Rut» la poeta se transforma en Ruth, la nativa de Moab, esposa del israelita Mahlon, hijo de Noemi, al quedar viuda, no abandonar a su suegra, muestra una gran fidelidad, viaja con ella a Belén y acepta el Dios de Israel como suyo, trabaja duro recogiendo las espigas que sobraban en los campos para su sustento y de su suegra; conoce a Booz, pariente de la familia de Noemi quien decide casarse con ella, conforme a las leyes del lugar y cuidarlas a ambas, tuvieron un hijo llamado Obed, quien fue el padre de Isai y abuelo del rey David , de esta manera Rut forma parte de la familia de David y de Jesús.
Yo, Rut
…una mujer moabita,
descendiente de Lot y Abraham.
Habitante de una tierra fértil.
Viuda y pobre quedé
bajo la sombra de mi suegra.
Migramos a tierras
donde se adoraba a otro Dios,
y el sol se ocultaba tras colinas sin vida.
Cruzamos un gran río
que no aliviaba la sed de la tierra.
Otra hambre, otro ropaje, otro vacío.
Sobreviví recogiendo por las noches
desechos de mieses para hornear pan.
Los hombres no me dejaron trabajar,
me consideraron indigna;
recelosos de mi extranjería, me ignoraron.
Caminaba agachada, reprimiendo mi lengua,
tratando de adquirir otro dios.
Un viejo rico me miró con compasión,
me abrió la puerta de su casa de piedra fría.
Por las noches rogué que el sueño lo venciera antes que a mí.
Temblé bajo su manto,
junto a su calor incipiente y amargo,
temiendo su espiga resquebrajada.
El escozor de su aliento hendió mis sollozos:
apenas pujaba
entre graznidos fugaces,
usurpó mi aliento.
Sus falanges revolvieron mis entrañas haPa las náuseas.
Mis gemidos no irrumpieron en la quietud del trigal.
Su cuerpo derramado
en mis sinuosidades
arrastró mi pudor.
Tuve pan, tuve techo, perdí mucho más.
De la ultima parte del poemario: Coordenadas compartimos Bajo los rieles:
Me llaman la Bestia
sobre mi espalda cruzan las fronteras,
entre mis falanges ferrosas cae el desarraigo;
el hambre y la sed sucumben bajo mis apéndices.
Atrás dejo a los bosques que los arrullaron.
Sus palabras abrazan a la jungla,
se quedan enganchadas en las ramas junto a las vías;
su lengua materna camina descalza en el desierto.
Soy la Bestia que desvanece terruños, familias e inocencias:
la compasión se pierde entre mis metales crujientes.
Soy la Bestia, extirpo sus raíces y los acerco a la muerte.
Entrego solo fantasmas ante la migra, derrotados y sin aliento.
La poesía, la voz de la libertad de los sueños y temores
Espacio donde aflora el alma y se desgarra la censura
Para dar paso a la esencia de lo humano
La poesía, refugio para entender lo imposible de aprehender
Un día un poeta despertó muy temprano
Lucía aterrorizado, estaba amordazado
Tras su paso la libertad y la verdad quedaron olvidadas
Su palabra silenciada entre discursos engañosos
El poeta caminó por las calles…
Escuchó susurros en los callejones
Eran el racismo y la ignominia, esperaban atacar…
En las calles el verso se estancó, quedó circunscrito a mitos
En las noches no hubo poesía para nutrir el alma
La narrativa de los megalómanos asfixió la creatividad
¿Qué miró el poeta que perdió sus versos?
¿Qué escuchó en las calles que deseó volver atrás?
El poeta buscó nuevos ropajes entre la retórica
para esparcir su clamor por la libre expresión…
Guadalupe piensa escribir dos libros sobre tres escritoras mexicanas del siglo XIX basados en su tesis doctoral que consta de 350 páginas.
*Guadalupe Taylor Egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México como Lic. En Psicología. Maestría en Georgia State University, Georgia, Doctorado en la University of Georgia, Georgia. Diplomado en Escritura Creativa, UNAM. Seminario Escrituras Diversas en la UNAM. Miembro de The Honor Nacional Scholars Honor Society y de la Atlantic Modern Language Association. Organizadora y ponente en Congresos de literatura: South Atlantic Modern Language Association. Recibió a Research Grant del Latin American and Caribbean Studies Institute. Taylor ha sido docente en preparatorias y universidades. Formada en talleres de cuento y poesía. Participa en tertulias poéticas internacionales
El papel de las mujeres poetas en el siglo XIX en Polonia: activismo, romanticismo y emancipación


