La posibilidad que durante años permitió a los migrantes indocumentados desplazarse en vuelos nacionales llegó a su fin bajo el Gobierno de Donald Trump. Una nueva directriz del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ordena a sus agentes detenerlos en los aeropuertos, eliminando una de las pocas formas de viajar sin el riesgo de cruzar una frontera internacional. Durante años, esos vuelos fueron una alternativa relativamente segura para visitar a sus familias, trabajar, estudiar o simplemente conocer otros rincones del país. Esa realidad ha cambiado. La medida se suma a la campaña de deportaciones a gran escala impulsada por la Casa Blanca y a una estrategia orientada a intensificar la presión sobre los migrantes hasta empujarlos a volver a sus comunidades de origen por voluntad propia.
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