No cometieron ningún delito, pero Hayam El Gamal y sus cinco hijos han sufrido en primera persona todos los desmanes de los que se acusa al Departamento de Seguridad Nacional en su campaña antinmigración. Después de pasar más de 10 meses encerrados, ostentan el récord del tiempo pasado durante el mandato de Donald Trump en el centro de detención de Dilley, en Texas, sobre el que pesan múltiples denuncias de mantener a los detenidos en condiciones inhumanas. El delito por el que fueron encerrados no lo cometieron ellos, sino el padre, del que El Gamal ya se ha divorciado.
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