Filipinas, es un archipiélago del sudeste asiático compuesto por mas de 7,600 islas, famoso por sus playas de arena blanca, su cultura híbrida: asiática, española y estadounidense y por ser el único país mayoritariamente cristiano de Asia.
Manila, en idioma tagalo Maynilad se relaciona con el arbusto nilad, ha sido un lugar de gran relevancia desde tiempos antiguos. Con el tiempo, la palabra se simplificó a Manila, y se convirtió en el nombre de la ciudad capital de Filipinas y la segunda más importante después de Quezon. La ciudad, conocida como «Perla de Oriente», se destacó por su posición estratégica en las rutas comerciales marítimas del Pacífico.


Flor del nilad, arbusto de Filipinas Moneda de 20 con la flor del nilad
El primer registro escrito de Manila aparece en la Inscripción de la Laguna Copperplate del siglo X, reflejando su historia antigua. A lo largo de los siglos, la ciudad fue invadida por diferentes potencias, incluyendo a Bolkiah, sultán de Brunéi, y fue cristianizada en el siglo XVI con la llegada de los españoles. La incorporación formal de Manila en 1571 por Miguel López de Legazpi marcó el inicio de su etapa colonial, convirtiéndose en un centro clave para España en Extremo Oriente y en un importante puerto en la ruta del Galeón de Acapulco a Manila, que conectaba América con Asia.
A lo largo de su historia, Manila enfrentó diversas revueltas y conflictos, como insurrecciones chinas, revueltas locales, ocupaciones británicas y motines cipayos. La ciudad también fue escenario de la Revolución filipina seguida por la ocupación estadounidense y sufrió daños durante la Segunda Guerra Mundial, aunque fue reconstruida posteriormente.
Durante la colonia española, Manila fue también un centro de evangelización, con la presencia de diferentes órdenes religiosas. Las políticas comerciales españolas afectaron a los chinos, generando disturbios y fuertes tributos en su contra.
Manila ha sido una ciudad de resistencia y transformación, símbolo de la historia colonial, cultural y comercial de Filipinas, que continúa siendo un centro vital en la región. La literatura en la región se originó con las tradiciones orales de narración de cuentos de las personas que vivían allí antes de la colonización europea.
Jesús Balmori fue una figura destacada en la literatura hispanofilipina: periodista, poeta, novelista, dramaturgo y cuentista, nació el 10 de enero de 1886, en Ermita, Manila en una época en que Filipinas todavía formaba parte del Imperio Español. Desde joven, mostró una gran inclinación por las letras, estudio en el Ateneo Municipal, luego en la Universidad de San Juan de Letrán donde obtuvo una licenciatura en Artes en 1900. Estudio Derecho por su cuenta y luego trabajo en el bufete del Sr. Hartigou. Incapaz de adaptarse a las formalidades del bufete, se dedicó a su verdadera vocación: la escritura.
En 1902, pasó un tiempo en Japón. En 1908, en un concurso de poesía durante la celebración del Día de Rizal, tres de sus poemas titulados Specs, Vae Victis e Himno a Ritzal ganaron el primer, segundo y tercer premio, y este evento sin duda lo consagró como un poeta importante.
Viajó a España en 1924, donde fue bien recibido como poeta. Durante la ocupación japonesa, una enfermedad prolongada lo obligó a retirarse de su intensa actividad literaria. Tras la ocupación japonesa, retomó una agitada carrera literaria. Sin embargo, esta se vio truncada cuando falleció el 3 de mayo de 1948.
Obras:
- Rimas Malayas (1904)
- Bancarrota de almas (novela, 1910), aborda el tema de la sensualidad y la moralidad como un asunto individual.
- Se deshojó la flor (novela) satiriza la existencia de Dios.
- Pájaros de fuego (novela) Escrita durante su reclutamiento forzoso del autor durante la Segunda Guerra Mundial, tiene un carácter patriótico, se considera su obra en prosa más importante. Este libro fue adquirido por el Gobierno Filipino y permanece inédito hasta la fecha.
- Artículos en El Renacimiento,La Vanguardia, El Debate, Dia Filipino. Revista Filipina, Philiphine Free Press y, después de la Segunda Guerra Mundial, en La Voz de Manila.
- El libro de mis vidas manileñas (1928), es una colección de versos que había escrito para La Vanguardia y que refleja su amor por su ciudad natal.
- Aves de rapiña, zarzuela (1904)
- Flor de Carmelo: drama (1926)
- Pilipinhad a los Filipinos (1940)
- También se distinguió como cuentista. Sus múltiples historias, la calidad y cantidad que publicó entre 1900 y 1941 en todos los periódicos y revistas importantes, ilustran su extraordinario talento. La preocupación de Balmori por la vida de las clases medias y bajas, su compasión por su miseria y sufrimiento, su énfasis en cuestiones éticas, todo esto es lo que hace que sus cuentos se asemejen a los de los escritores franceses Alphonse Daudet, Guy de Maupassant y Pròsper Merimee.
«Rimas malayas» fue publicado en 1904 cuando Balmori contaba con apenas diecisiete años, en la dedicatoria a sus padres expresa que ellos son los quejidos de su alma y los ayes de su lira, expresiones de sus alegrías y tristezas, ilusiones y desengaños. Ultra es el primer poema en que expresa la intensidad del amor a su madre, nos invita a reflexionar sobre la finitud de la existencia y la importancia de honrar la memoria de quienes amamos, incluso en la sombra del dolor.
oh!Madre del alma mía,
madre querida que adoro,
penetre en la losa fría
de tu sepultura umbría
mi huérfano y triste lloro.
El poema Improvisación, nos invita a apreciar la belleza sencilla y profunda de la naturaleza de un lugar que parece ser un rincón especial en Malaya, el mes de mayo, con sus lirios y rosas, representa la plenitud de la primavera, un tiempo de vida y belleza. Las noches, bañadas por la luna, parecen ser momentos de paz y sueños.
Aquí en el suelo malayo
Que la aurora tornasola
Y gimiendo blanca ola
Riega en lánguido desmayo,
Aquí donde el mes de Mayo
Tiene mas lirios y rosas
Donde las noches hermosas
Baña fluctúante la luna,
es donde meció tu cuna
La ronda de mariposas.
Imitando a Becquer
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Volverá ti las mugeres y las llores
Con sus besos mi ensueño á matizar,
Y otra vez en las noches de mi vida
Mi mente embriagarán,
Pero aquellas imágenes de oro
Que en mi dicha gustaba contemplar
Vírgenes lindas de mi amor primero…
¡Esas no volverán! y
Volverán las blanquísimas gaviotas
Por el cielo su vuelo á desplegar
Y otra vez con las puntas de sus alas
Las nubes rozaron
Pero aquellas que amantes y extasiadas
Mis amores te oían murmurar
Aquellas que imitaban tus cantares,
i Esas no volverán!
Volverán ¡ay! las olas del Océano
Su seno cristalino a perturbar,
Y otras vez levantándose gigantes
Al cielo escupirán
Pero aquellas tranquilas é inocentes
Que á tus plantas venían á espiar
Aquellas que envidiaban nuestro idilio
;Esas no volverán!
Ensueño es un poema que expresa un profundo deseo de unión con la naturaleza y, a través de ella, con el ser amado. La voz poética anhela transformarse en elementos delicados y hermosos del entorno: una violeta, un aura, una lira, todo para acercarse y sentir de cerca la presencia y el amor de la amada
Quisiera ser del campo la pálida violeta
De embriagador perfume, de nítido color,
Para mecer mi cáliz sobre tu frente inquieta
Cual mácese en el cielo el fulgido cometa
Formando entre sus rayos ensueños mil de amor.
Quisiera ser el aura que gime entre las flores
Para sentir tu aliento, para poder besar
Tus labios purpurinos, risueños, seductores
Como la ro)a adelfa que brinda sus colores
A la risueña aurora, del día al despertar
Quisiera ser la lira dorada y armoniosa
de cuerdas encantadas, de incomparable son
Para que de mí arranques la nota misteriosa
Que tiña tus mejillas de transparente rosa
Para que sufra un poco tu alegre corazón.
Mas ¡ay! violetas, auras y liras y colores
Tan solo sois la noche que va del dia en pos
Yo busco otros anhelos que embriaguen mis amores
íHuid! gemidos, notas, dulces ensueños, flores,
Yo sueño ser más grande, yo quiero ser su Dios.
Cada imagen evoca sensaciones de pureza, ternura y magia, como el perfume embriagador de la violeta o la melodía misteriosa de la lira.
El deseo de ser la brisa que acaricia las flores, el susurro que acompaña el despertar, refleja una búsqueda de intimidad y comunión con la naturaleza y el amor. Sin embargo, al final, se revela un anhelo más profundo y ambicioso: ser algo más que un simple elemento de la belleza natural, aspirar a convertirse en el Dios del ser amado, en una presencia que trascienda los límites de la existencia física para poseer un poder supremo sobre sus sentimientos.
Este poema, por tanto, no solo es una celebración de la belleza y el amor, sino también una expresión de la intensidad del deseo humano por la unión total y la aspiración a la grandeza a través del amor. La noche, las flores y las notas musicales se convierten en símbolos de la magia y la ilusión, pero el anhelo final revela una voluntad de elevar ese amor a un plano casi divino.
PATRIA
Rica de luz y flores radiante de hermosura
Feliz me deslumbraste con tu gentil fulgor,
Astro que en negra noche refleja la mar pura
Vergel de verdes galas, lucero de ventura
Edén del cristianismo, soñárate en mi amor.
Perdona si mi lira te estorba en un momento,
Perdona una y mil veces al pobre soñador,
Que en lánguida armonía con tembloroso acento
Quiere cantar tus glorias, tus glorias y ardimiento
Cuando en tus campos, reía el hado bienhechor.
Recuerda que ahora eres; cuan otra de lo que eras
¿Qué ya te resta ¡Oh Patria! de tu luciente honor
¡Tus hijos esquilmados en lucha carnicera,
Tu religión deshecha, rasgada tu bandera
¿Te queda algún consuelo? ¡El llanto del dolor!
Mas ¡ay! que el dulce ensueño de la esperanza mía
Me dice que aun los siglos devolverán tu honor,
Y en tanto ¡Filipinas! no nublen tu alegría
Las notas dolorosas que mi querer te envía,
Que son ¡yo te lo juro! los besos de mi amor.
MI P A T R I A
Noes no, el pueblo de esclavos y opresores,
Tampoco de leyendas enturbiadas;
Es un carmen de peregrinas flores
Es un nido de besos y de amores
Es el bosque oriental de blancas hadas.
La patria de los Burgos y Rizales
Como sus noches de querer, serena
de fantásticos cuentos orientales
De cíelo azul y nubes matinales,
La virgen dulce sideral morena.
Cuna de mil poetas y pintores .
Filósofos políticos y sabios
Músicos, literatos, escultores
Y vírgenes de ojos soñadores
De ardiente seno y perfumados labios.
Lindo buquet de inmaculadas rosas
De adelfas y amapolas purpurinas,
Edén de amor, de orgias voluctuosas,
Diosa gentil entre las bellas diosas
¡Salud Patria, mi bella Filipinas!
Hoy ante el sol que con su luz me abruma
Meciendo’ el alma en vértigos de flores
Nueva Venus de amor, de entre la espuma
Surgir te veo y disipar la bruma
i La brama de tus místicos terrores!
BOCETO
Blanca, pura, gentil, inmaculada
La su frente de estrellas coronada
Levanta Filipinas,
«¡Ella! la patria mi a idolatrada
La que alumbra en fantástica alborada
Mis noches peregrinas.
Sus ojo» que iluminan el oriente
Suave, indecisa entorna dulcemente
Y apágase la aurora,
Tiemblan las aguas del gentil torrente
Y muere resbalando por la fuente
La linfa soñadora,
l Que tienes patria mía, porque el llanto
Asoma asi á tus ojos, y el quebranto
Tu seno ideal agua ?
¿Porqué nubla tu frente el negro espanto
Y sorda á mi oración no oyes el canto
Que mi lira palpita? í è
Truena él canon, su voz ensordedora
Retumba en el espado; el bosque dora
El fulgor del incendio.
Huye el ave que en él tranquilo mora
Y es la revolución, que aterradora,
Fantástico compendio
De mil tantas que al mundo aniquilaron
Arrojando los Ídolos que amaron
En la fatal pelea,
Sus leyes anticuarías pisoteando
Engendraron el rayo que flameando
La esclavitud orea.
Truena el cafiou, su endecha pavorosa
Repercuten mil ecos en la losa
Do duermen dulcemente
Los héroes de la patria cariñosa
En féretros de petalos de rosa
Y lirios del oriente.
Estremece á su paso, de corage
El genio de la libertad salvaje
Los campos filipinos
Y del mar la ola de rizado encage
Vierte su espuma entre el azul follage
Con tintes purpurinos…
Salta la virgen de su lecho de oro
Y enjuga de la madre el triste lloro
Por el hijo que muere,
En tanto el sol cual diáfano meteoro
Alumbra de los mártires el coro
Y con su luz los hiere.
Seso el cañón; tu voz ensordedora
No truena ya* ni el roja incendio dora
Los bosques filipinos;
En el oriente ideal y sonadora
Nace gentil y voluptuosa aurora
De rayos diamantinos.
Huyendo de la guerra el genio bruto»
Dej6 sonriendo en funeral tributo
Mil victimas benditas…
¡Santa revolucioné he ahí tu fruto
Mi patria con la túnica de tuto
Que en tu alas agitas
El caer de las hojas.
El caer de las hojas
Hojas del árbol caldas
Jusructes del tiente son
Las ilusiones perdidas
A y. Son boja» desprendidas
Del árbol del corvado.
…
P a s e á b a m o s …
íbamos juntos corno dos paras…
Murmuraban …
{Mi…. boca blanca
Y yo loco de amor, como una abeja
Ivo aspiraba temblando con mis labios.
Y era cuando el crepúsculo Indeciso
De la tarde que muere, huye rápido,
Cuando las hojas se desprenden secas
De las ramas del antes verde árbol.
Cuando las flores de la selva mueren
Ce la endecha rítmica del pájaro,
Con las noches de oriente soñadoras
Con las notas febriles de mi canto.•
Y huyó con el crepúsculo indeciso
Su alma; quedó su cuerpo entre mis brasos
¿Qué lloro? No hagas caso Nena mía.
Es el negro recuerdo del pasado…
Por eso cuando veo que el otoño
Arrastra la hoja del escueto árbol
Me acuerdo de la hoja de mi alma
Qué huyó con ella sideral, temblando…
Este poema captura la melancolía y la nostalgia que trae el otoño, simbolizado por las hojas que caen del árbol y representan las ilusiones perdidas, los sentimientos que se desprenden y se van. La imagen del árbol caldense, con sus hojas secas, refleja la finitud y la fugacidad de los momentos y amores que alguna vez fueron verdes y vivos, ahora marchitos y desprendidos.
La voz del poeta, llena de amor y ternura, se remonta a un momento íntimo y apasionado, donde los labios tocaban con intensidad, como una abeja que aspira con fervor. El crepúsculo, ese momento de transición entre día y noche, simboliza también el cambio y la despedida, el final de un ciclo, tanto en la naturaleza como en el corazón humano.
El recuerdo del amor que huyó, de la hoja de su alma que se fue sideralmente, refleja la pérdida y el dolor de un amor que no pudo mantenerse. Sin embargo, el poeta intenta consolar a su amada, diciendo que no debe llorar, que solo es el peso del pasado que lo acompaña. La evocación del otoño, de las hojas que arrastra el viento, se convierte en una metáfora de la memoria y de lo irremediable del tiempo que pasa, llevándose con él los sueños y las ilusiones.
Casi todos me gustan : Despedida del año 1903, Por que?, Rima malaya, Becqueriana
Mi casa de Nipa (1941) gana el gran premio de poesía
La nipa (Nypa fruticans) es una palmera cuyas hojas se utilizan para techar y frutos comestibles.
Inicia el poemario con Angustia, el cual refleja la profunda tristeza y el arrepentimiento del poeta por una historia de amor perdida. La presencia de la flor y la fuente que preguntan por el poeta simboliza la añoranza y la búsqueda de su presencia, que ya no está en el lugar que solía ocupar. La imagen del rosal trepando por las cañas, las rosas floreciendo en mayo y el banco de piedra vacío en la noche de luna, crea un ambiente de nostalgia y desolación. La mujer, temblando de amargura, representa el dolor de la separación y la incertidumbre sobre el paradero del poeta. En conjunto, el poema expresa un profundo sentido de pérdida, amor no correspondido o interrumpido, y el sufrimiento que deja la ausencia del ser querido.
Casita mía, aquella que en mis locas hazañas
Abandoné, tundido en amargura y lloro;
Ahora estará trepando el rosal por tus cañas,
Y se abrirán las rosas sobre tus nipas de oro!
Como es Mayo, tu fronda estará cual ninguna
De fragante y pomposa y cuajada en rocío;
j Solo que en vano todo I En las noches de luna
Siempre estará tu banco de piedra vacío.
¿En donde está el poeta? dirá la flor, dolida;
¿En donde está el poeta? dirá la fuente, inquieta;
Todo preguntará a la mujer querida,
Al amor de mi vida, en donde está el poeta.
Además de la flor, la aura cálida y pura,
Y el frondoso «ilang-ilang» que yo estuve cuidando;
Y la pobre mujer, temblando de amargura
No podrá contestar, porque estará llorando!
El poema Caso relata la historia de un gorrión humilde y lleno de vida que vivía en armonía con la naturaleza, disfrutando de su vuelo, su canto y su sencillez. La imagen del gorrión refleja pureza, inocencia y la belleza de una existencia sencilla, sin ambiciones más allá de volar y cantar en el azul del cielo. Sin embargo, su vida pacífica se ve truncada de manera trágica cuando un niño, en un acto de crueldad sin razón, lo mata con una piedra. La narración provoca una reflexión sobre la injusticia y la crueldad gratuita, cuestionando qué mal pudo haber hecho el gorrión para merecer tal destino. La referencia a San Francisco de Asís, protector de los animales y símbolo de la paz, resalta la necesidad de compasión y empatía hacia toda criatura. El poema denuncia la violencia sin sentido y llama a la humanidad a reconocer la hermosura y dignidad en toda vida, incluso en la más pequeña y humilde.
Era un pobre gorrión que vivía
de vagar por las selvas en flor,
con su nido colgado del día
y su noche prendida al amor.
…
sin más alta ambición que su canto,
ni más fin que el volar al azul.
Pero un día de Mayo, por nada,
cuando todo era luz y cristal,
de una sola certera pedrada,
lo mató, sobre el viento, un zagal.
El zagal era grande, era fuerte,
era hombre, y por esto, oh Señor,
¡le placía causar una muerte!
le embriagaba sembrar el dolor!
¡Pobre flor del azul, que volaba
sostenida por la claridad !
Qué mal hizo el gorrión que cantaba ?
Por qué herirlo con tanta crueldad?
San Francisco de Asís, soberano
de los fuegos en el corazón :
Si el maldito zagal es tu hermano,
no le llames hermano al gorrión!
El poema Cruz y Espada celebra la historia y la herencia de Filipinas, resaltando la presencia de símbolos como la cruz y la espada que representan tanto la conquista como la fe y la cultura españolas que llegaron a estas tierras. Se menciona la valentía de figuras históricas como Legazpi y Urdaneta, y la influencia de la religión y la autoridad española en la formación del país, simbolizada por la cruz del Redentor y la espada de España.
Miguel López de Legazpi y Andrés de Urdaneta lideraron la expedición de 1564-1565 que consolido la presencia española en Filipinaas y descubrió el «tornaviaje» (ruta de regreso) a través del Pacifico. Legazpi, como adelantado, fundó los primeros asentamientos (Cebú y Manila), mientras que el fraile Urdaneta logró la hazaña náutica de volver a México, uniendo ambos continentes.
Luego, narra un encuentro simbólico entre un capitán español, Legazpi, y un rey local, el Raja Sicatuna, en una noche que representa un momento de unión, respeto y fusión cultural. La historia sugiere que a través del amor y la comprensión mutua, es posible sanar heridas del pasado y construir un futuro de fraternidad. La referencia a la sangre como símbolo de identidad y legado muestra la profunda conexión entre Filipinas y su historia colonial, pero también la esperanza de un destino propio.
Finalmente, el poema evoca la pasión y la belleza de Filipinas a través de la historia de un amor romántico entre un capitán y una princesa indígena, María Clara, símbolo de la cultura filipina, que combina la ternura, la tradición y la esperanza de un despertar nacional lleno de amor y orgullo por su identidad.
El poema «Sampaguita» es una profunda metáfora del amor y la identidad filipina, representada a través de la flor nacional, la sampaguita. La voz poética compara a la mujer con esta flor delicada, pura y resistente, que lleva en sí el aroma de la tierra natal y simboliza la belleza, la pureza y el amor nacional. La sampaguita, aunque frágil y susceptible a la pérdida, mantiene su esencia y significado en el corazón de quienes la aman, especialmente en la mujer filipina, que es vista como la verdadera portadora de su aroma y espíritu. El poema expresa que la verdadera belleza y pureza no pueden ser trasladadas ni apropiadas por otros pueblos o culturas, porque sólo en el alma de la mujer y en la tierra filipina reside esa esencia auténtica, esa gloria que no muere. La flor, por tanto, se vuelve símbolo de la identidad, el amor y el orgullo nacional, que perduran más allá de las circunstancias y las adversidades.
Mujer, yo tengo flores . . . Es una flor bonita
Y es como tú pequeña y como tú gentil.
Las gentes de mi pueblo la llaman sampaguita.
Sampaguita de Mayo, sampaguita de Junio, sampaguita de Abril.
¿Qué me importa que mueran tus hojas y tus ramas
Si me estás perfumando porque solo eres mía,
Sampaguita de Mayo, sampaguita de Junio, sampa-
guita de Abril ?
Flor nítida, flor pura, flor galana y divina,
Flor de amor y dolor,
Porque hueles a carne de mujer filipina
Y porque eres, como ella, un rosario de amor.
Sampaguita olorosa que tu perfume prendes
Sampaguita amorosa, sampaguita nupcial;
Tú eres fuerte y altiva; tú te das, no te vendes;
Tú no puedes cambiarte como las otras flores
Por un triste puñado de metal…
FILIPINA DE AYER
Filipina de ayer, mujer dulce y santera,
De cabellera larga como un velo oloroso;
De serena mirada y de humilde manera;
Envuelta en dignidad y silencio y reposo.
Filipina de ayer, pura como una flor;
Plena de elevación y luz como una llama;
Que nunca te atrevías a mirar al amor,
i Tu que supiste amar como ya no se ama!
i Filipina de ayer, Doña María Peña!
Permite que el poeta que en el ayer te sueña
Como visión de patria, como símbolo santo,
Hoy que se enflora un año nuevo sobre tu frente,
Se incline ante tu vida, rendido y reverente.
i Y alce por ti. hasta Dios, las alas de su canto!
El poema rinde homenaje a la figura de la Filipina de ayer, describiéndola como una mujer dulce, pura y digna, envuelta en silencio y serenidad, símbolo de la belleza y nobleza de la patria. Se la presenta como un ideal de amor y pureza, que no se atrevía a mirar al amor, pero que supo amar de una manera profunda y única. El poeta, dirigiéndose a Doña María Peña, le pide permiso para soñar con ella como una visión de patria y símbolo santo, y expresa su reverencia y admiración, elevando su figura hasta lo divino en un acto de homenaje y respeto.
El Poema que tiene por titulo Filipinas a España resalta la fuerza del vínculo cultural y espiritual del poeta con España que la considera como una madre, que a pesar de las heridas y dificultades, es la fuente de luz, orgullo y identidad para los pueblos que la aman.
Porque el poeta te ama
Y su alma es como un ave prendada de tu cielo,
Va a dejar temblorosa en el viento la rama,
¡Para alzar hacia ti su peregrino vuelo!
Reina de los amores y los dolores grandes
Que por todas las tierras tu habla sonora expandes
Y por todos los cielos prendiste una quimera,
Aquel tu sol glorioso que ayer se puso en Flandes
hoy vuelve a ser tu sol, porque está en mi bandera!
El poema expresa un profundo amor y admiración de un poeta filipino hacia España, El poeta celebra la unión indisoluble entre Filipinas y España, comparando su historia y cultura con un árbol cuyas raíces están entrelazadas, y enfatiza que, aunque puedan intentar derribarla, su espíritu y gloria perdurarán. El poema también refleja la belleza, la alegría y la esperanza que nacen de esta relación, y concluye con una ferviente súplica a la figura de España, que es vista como una madre amorosa y poderosa.
Dedica un poema: A LA MEMORIA DE UN GRAN HOMBRE: Joaquín González Mondragón a quien considera como un santo de Asis
Fue, siendo campesino, insigne caballero;
Y ante su plenitud,
El más ilustre prócer y el más humilde obrero
Tuvieron, en la vida, igual similitud.
No se pagó de aplausos, lisonjas, ni renombres;
Fue, imitando a Jesús, manso de corazón;
Y este hombre que era un hombre como muy
pocos hombres
Se llamaba Joaquín González Mondragón.
EL BESO ES LA MÚSICA DEL AMOR
Canta en tu boca un ruiseñor
Que se escapó de tu garganta.
Dulce cantora de mi amor,
Canta.
Tu voz celeste es mirra ardida
Cuando la luna se levanta.
Gentil alondra de mi vida,
Canta.
Cuando tú cantas, sobre el viento
Flota una música que encanta:
La melodía de tu acento.
Canta.
Suene tu canto grácil, leve,
En el prodigio que te inmanta.
Cascabelito de oro y nieve,
Canta.
Canta, cantora de embeleso,
Carne de flor y ruiseñor.
Canta, canta, canta; el beso
Es la música del amor.
El poema «El beso es la música del amor» celebra la belleza y el poder de la voz y el canto como expresiones del amor y la pasión. Compara la voz de la amada con un ruiseñor que escapa de su garganta, una cantante celestial que llena el ambiente con una melodía encantadora. La poesía resalta la dulzura y la intensidad de su voz, describiéndola como mirra ardiente y un canto que flota en el viento, creando una atmósfera mágica y envolvente. La repetición de «Canta» enfatiza la importancia del canto como símbolo de amor y belleza. Finalmente, el poema concluye afirmando que el beso, ese acto íntimo y lleno de ternura, es la verdadera música del amor, un lenguaje sublime que une corazones y llena de magia la experiencia del amor.
Jesús Balmori dejó un legado importante en la literatura filipina en español, siendo una voz que capturó las emociones y la vida de su tiempo. Falleció el 23 de mayo de 1948, dejando tras de sí una obra que aún es valorada por su sensibilidad.

