InicioCEREPOESIAMientras JD Vance afianza la paz, el imperio Israelí torpedea autoridad E.E.U.U.
Mientras JD Vance afianza la paz, el imperio Israelí torpedea autoridad E.E.U.U.
Carlos Márquez /
El complejo quehacer geopolitico actual, proyecta una contradicción profunda en el ejercicio del poder global.
Mientras el vicepresidente estadounidense JD Vance impulsa activamente una hoja de ruta para la estabilidad regional, con el respaldo estratégico de la mediación qatarí y paquistaní, el gobierno de Benjamín Netanyahu opera bajo una lógica que ignora los esfuerzos diplomáticos de Washington.
Esta dinámica genera una tensión crítica donde la voluntad de pacificación se ve socavada por una autonomía militar que desafía los consensos en curso.
La peligrosidad de este accionar radica en la creación de hechos consumados que reinsertan incertidumbre a la economía mundial, a los negocios y al turismo.
Pese a la decisión del presidente Trump de impedir la hecatombe económica, la prioridad de Netanyahu sigue siendo su expansión militar. Este desafío sionista no es nuevo; es una constante histórica que ha puesto a prueba la soberanía estadounidense frente a líderes que definieron el siglo XX:
Dwight D. Eisenhower, el 34.º presidente de los Estados Unidos y excomandante supremo de las fuerzas aliadas en la Segunda Guerra Mundial, fue categórico durante la crisis de Suez en 1956.
Ante el expansionismo de facto, el referido mandatario no cedió; argumentando que–Israel debe retirarse. Estados Unidos tiene una responsabilidad con la paz mundial que no puede ser supeditada a los intereses territoriales de otros.
Eisenhower, con esa decisión logica, priorizó la estabilidad regional en el Cercano Oriente, sobre la ambición expansiva israelí utilizando la presión económica como instrumento de contención para evitar que la región se convirtiera en un campo de batalla en el marcio de la Guerra Fría.
En tanto, John F. Kennedy, presidente número 35 de esta gran nación y figura emblemática de la modernización política, mantuvo una vigilancia férrea sobre las capacidades israelíes.

Su enfoque era claro, ,siempre fue claro. Para el gobierno estadounidense, la seguridad no debía confundirse con la hegemonía nuclear descontrolada.
En sus comunicaciones con el gobierno israelí, Kennedy advirtió que- «Nuestro compromiso con la seguridad de Israel no nos obliga a aceptar acciones que pongan en riesgo la paz del mundo o que nos arrastren a conflictos fuera de nuestro control».
Kennedy entendía que la autonomía militar israelí podía convertirse en un lastre para la estabilidad atlántica.
En el mismo tenor actuó desde el más alto cargo de la patria de Washington, el 41 mandatario, George H.W. Bush, a quien se le atdribuye haber sido un estratega clave tras el fin de la Unión Soviética.
Bush padre enfrentó al gabinete de Yitzhak Shamir en 1991 al condicionar las garantías financieras, argumentando que, – «Un pequeño país de apenas cinco millones de habitantes está tratando de presionar al Congreso de la mayor potencia del mundo»-.
Bush, estaba muy consciente de que los asentamientos a partir de lo que fue y, sigue siendo el expasionismo imperialista del judaismo era el principal impedimento para la paz duradera, por lo que forzó el diálogo en la Conferencia de Madrid.
Aunque este encuentro logró sentar por primera vez a israelíes y sus vecinos árabes en una mesa de negociación directa e inauguró el principio de «paz por territorios», su resultado fue limitado.
Desde Teclalibe Multimedios debemos recordad que pese a que los resultados aquel encuentro Bush padre no logró desarticular las tensiones de los goberrnantes israelíes de fondo, en la referida coyuntura hizo lo correcto.
Hoy, la historia se repite como una advertencia.
Mientras los líderes globales buscan un orden fundamentado en la estabilidad, la testarudez del expansionismo de Netanyahu intenta insiste en imponer sus intereses particulares por encima de la arquitectura de paz.
Es inadmisible que la ceguera geopolítica del presente continúe saboteando el futuro de la humanidad, en el marco de una geopolitica compleja y, en una delicada coyuntura en que el vicepresidente, JD Vance, junto al diplomáticos iraníes busca consolidar la paz rubricada en el memorandum electronico firmado por el presidente Donald Trump y el presidente de la antigua Persia, Masoud Pezzeskian.